A poco más de 15 días que se dispute la final de la Copa Libertadores entre Fluminense y Boca en el estadio Maracaná, dicho encuentro quedó en medio de una disputa y generó la polémica ya que la sede podría cambiar. ¿Qué pasó?
A poco más de 15 días que se dispute la final de la Copa Libertadores entre Fluminense y Boca en el estadio Maracaná, dicho encuentro quedó en medio de una disputa y generó la polémica ya que la sede podría cambiar. ¿Qué pasó?
La Conmebol está considerando seriamente la posibilidad de trasladar la final fuera del Maracaná tras una disputa con el Flamengo, ya que el club carioca insistencia en programa un partido frente a Red Bull Bragantino en la misma sede seis días de la final del torneo internacional.
Esta decisión ha inquietado a la Conmebol, ya que pone en riesgo la calidad del campo de juego, por lo que este jueves a las 15.30 directivos de Fluminense, Boca, CBF y la entidad máxima del fútbol sudamericano se reunirán en Luque, Paraguay, para definir la situación.
El periodista Ancelmo Gois, del diario O Globo, explicó que, inicialmente, Conmebol quería que haya un lapso de al menos 20 días para proteger la cancha de Maracaná de cara a la final de la Libertadores. Si bien aún no hay una definición en concreto, en caso de cambiar sede se buscará un estadio en Río de Janeiro, como el Estadio Olímpico Nilton Santos del Botafogo.
El 28 de octubre, Flamengo jugará el encuentro frente a Red Bull Bragantino y el club carioca pretende jugar de local en el místico estadio ya que se considera “el dueño” del Maracaná.
Esta postura causó molestias en Conmebol, al considerar que el en realidad la sede debe ser tratado como un lugar neutral para una final de la Copa Libertadores. Además, el Fla solicitó más cantidad de entradas, argumentando que su base de seguidores es la más grande y que merece una representación superior en el estadio en comparación con el Fluminense y el Boca.
Bajo este contexto, la entidad máxima del futbol Sudamericano se comprometió a garantizar que la distribución de entradas “sea justa y equitativa” para todos los equipos involucrados, y la insistencia del Flamengo en obtener una parte desproporcionada ha generado tensión en el mundo del fútbol sudamericano.