Leo es un signo de fuego y como tal tiene la necesidad de mostrarse, pero además, de lucirse. Lo rige el Sol y por tal motivo habla de identidad, de la necesidad de mostrarnos y expresarnos tal como somos.
Leo es un signo de fuego y como tal tiene la necesidad de mostrarse, pero además, de lucirse. Lo rige el Sol y por tal motivo habla de identidad, de la necesidad de mostrarnos y expresarnos tal como somos.
Si uno sintoniza con esta energía, puede construir una confianza para tener el impulso necesario para generar algo nuevo porque el fuego activa y revitaliza. Esta nueva temporada propone avanzar con ideas que nacen del corazón y no tanto con la mente.
Es un buen momento para valorar la vida propia, resaltar lo positivo y reencontrarnos con la capacidad positiva. La vergüenza y el pudor, posiblemente, queden de lado en durante este tiempo, ya que la necesidad de sobresalir y confiar en nosotros mismo pide salir a la luz.
Hay una increíble conexión con nuestra seguridad interior. Tal vez, uno de los desafíos de Leo es no ser egoísta y egocéntrico, con lo cual este período nos invita a revisar este tipo de conductas y ser un poco más amorosos al conectarnos con el otro y sus necesidades.