Qué son los NFT, para qué sirven y cómo podrían cambiar nuestra vida

Los tokens no fungibles (NFT) son activos digitales que tuvieron un boom meteórico en los últimos meses y proyectan un horizonte que oscila entre el mundo físico y la realidad aumentada. Conocé el fenómeno que está cambiando los paradigmas del arte, el coleccionismo y la propiedad digital.

Seguramente en el último tiempo leíste al menos una vez el término NFT. Durante 2021, estos activos digitales ganaron muchísima popularidad, pasaron sin escalas al mundo del consumo masivo y se volvieron un tema que atrae adeptos y detractores.

Jugadores de fútbol que desembolsan fortunas por la ilustración de un mono, artistas digitales que venden sus obras por miles de dólares y personas que compran terrenos en un universo virtual para mostrar sus obras de arte.

Pero, ¿qué son los NFTs? ¿Dónde conviven? ¿Por qué alguien pagaría millones de dólares por un JPG que puede bajar de Google?

Qué es un NFT

Los NFT son activos digitales que están alojados en una blockchain o cadena de bloques. Dentro de ese activo, de ese ítem digital, puede haber una foto, una obra de arte, un meme, una canción, un terreno, y hasta tu propia identidad. Podríamos decir que un NFT es una suerte de certificado de propiedad digital, auténtico y seguro.

NFT quiere decir token no fungible. Fungible indica que algo es consumible e intercambiable, mientras que token refiere a cualquier dato que puedas ingresar a una blockchain.

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"The Viboron and the Merchant", Los Caballos

Qué es una blockchain

En pocas palabras, una blockchain o cadena de bloques es una base de datos que registra las transacciones de una criptomoneda en bloques consecutivos y cronológicos enlazados entre sí. De ahí viene lo de cadena.

Estas cadenas conectan un bloque con el anterior, y con el anterior, y así sucesivamente, hasta llegar al primero de la larga fila. Al ser plataformas descentralizadas, no funcionan en un solo un servidor, sino que están distribuidas en miles de computadoras conectadas alrededor del planeta mientras realizan operaciones de manera simultánea para validar los movimientos que genera esa base de datos.

Funciona como una libreta de almacenero, un gran libro contable de público acceso y casi impenetrable. A las blockchains se las llama redes de registro distribuido (DSL) y permitieron que aparezcan las criptomonedas como Bitcoin y Ethereum.

No existe un NFT igual a otro

Ya dijimos que fungible significa intercambiable y que un token puede ser cualquier cosa que uno quiera digitalizar. Ese token puede ser fungible con otros tokens iguales e idénticos, como los bitcoins (un bitcoin es igual a otro bitcoin) o puede ser no fungible, es decir, único e irrepetible, como por ejemplo una obra de arte digital.

Los NFT tienen una especie de certificado de titularidad y autenticidad que permite saber quién creó ese NFT, quién lo compró, a qué precio y cuántos movimientos tuvo desde su génesis.

Cuando una persona compra un NFT no obtiene solamente el archivo multimedia que está asociado, el JPG, el meme, sino que también compra un lugar en esa base de datos que garantiza que ese ítem que estás adquiriendo es original y único.

Cómo hacer un NFT

Para crear un NFT, o “mintear” un NFT, como se dice en la jerga, es necesario hacer una cuenta en un marketplace, contar con una billetera con criptomonedas y tener un archivo digital para convertir en un token no fungible. Además, deberás pagar un gas fee, el costo por utilizar esa blockchain, y la comisión que imponga la plataforma. De todas maneras, hay algunas que son gratis.

Una vez ingresado, ese archivo se colecciona, se vende y se revende. Además de tener un valor inicial, ese ítem puede ir adquiriendo más valor, dependiendo del interés en la obra y de las fluctuaciones de las criptomonedas.

Algunas de estas galerías de compra y venta o marketplaces pueden ser Open Sea, Super Rare, HEN, Foundation, Aura, Decentraland y muchas más.

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Marketplace Aura.art

Algo muy interesante de remarcar es que el dueño del NFT, por ejemplo, un artista, puede recibir un porcentaje del precio de venta cada vez que su creación se venda en un mercado secundario. Sí, obtener regalías, sin intermediarios. Una forma inédita de maximizar ganancias sobre una pieza digital.

Quién puede crear un NFT

Los NFT pueden ser creados y registrados por un artista, una empresa, una ONG, un restaurante, hasta un dirigente político o una asociación de fútbol. Hace poco tiempo, la AFA firmó un acuerdo con la plataforma Ethernity para vender activos digitales de Messi y la remera de Maradona en el ‘86.

Si te gusta Bizarrap podés comprarte un NFT de su gorrita o también comprar una versión inédita de un tema de Babasónicos y además tener beneficios extra por la compra, como por ejemplo una serigrafía de la obra.

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Gorra mística (Bizarrap) - Enigma Art

La NBA, por su parte, comercializa jugadas históricas tokenizadas en un marketplace especial llamado NBA Top Shot, con precios que llegan hasta el millón de dólares. Podés encontrar los skills de tus estrellas preferidas y coleccionarlos como si fueran cartas.

También hay videojuegos que permiten obtener recompensas en NFT y generar una rentabilidad, conocidos como Play-to-Earn. Estos juegos fueron uno de los ecosistemas que abrieron las puertas de este universo y permiten tener ítems transferibles e interoperables de forma descentralizada. Axie Infinity y Cryptokitties son dos de los más populares.

El criptoarte y los NFT

Una de las ventanas más importantes y prometedoras que abre esta tecnología es para los artistas digitales. Con los NFT y el criptoarte los diseñadores, ilustradores, animadores, encuentran un lugar ideal para poder comercializar su trabajo.

“Históricamente, en el mundo del arte tradicional, el arte digital casi que no era arte porque no podía ser vendido, no se podía asegurar un único dueño", cuenta Victoria Tolomei, curadora de arte y cofundadora del colectivo Viraliza Arte. "Por primera vez en la historia del arte digital los artistas pueden vender sus obras. Es una gran oportunidad para aquellos que durante años tuvieron que dedicarse a trabajar en ámbitos como la programación, la animación, el diseño gráfico, y no pudieron explorar sus vetas artísticas porque el mercado no los contemplaba", agrega.

El NFT más caro de la historia

En 2021, el artista estadounidense Beeple subastó un collage digital en la prestigiosa casa de subastas de arte tradicional Christie's. El JPG se vendió en U$S 69 millones y Beeple se convirtió en el tercer artista vivo más cotizado del mundo.

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"Everydays: the First 5000 Days", Beeple.

Muchas de las sumas de dinero que se invierten en esos activos provienen de personas que estuvieron en el origen de alguna criptomoneda. Aquellos que compraron Ethereum cuando valía U$S 10 hoy gozan de una caudalosa billetera de divisas criptográficas.

“Esas personas pueden tener hoy miles de Ethereum minados y, con el crecimiento de valor meteórico de los activos de este estilo en los últimos años, de la noche a la mañana, se convirtieron en millonarios. Gran parte del mercado de NFTs lo mueve ese tipo de perfil. Estamos en un momento donde hay una creación de riqueza a partir de las criptomonedas que es insólita en volumen y el arte se convierte en un destino obvio para el dinero de esa especulación", explica Juan Ruocco, ensayista y usuario de Bitcoin.

Coleccionismo digital

El coleccionismo es un fenómeno del que se tienen referencias desde 5000 años A.C. En esta nueva era de internet del valor, lo coleccionable se configura de distintas maneras, pero tampoco se aleja mucho de la lógica de coleccionar figuritas en un álbum, comprar cartas de Magic, o tener un catálogo de cuadros.

"Se inviste al objeto de poderes especiales y se lo convierte en un sustituto simbólico en el que se transfieren deseos que difícilmente podrían expresarse en otros planos”, decía el filósofo francés Jean Baudrillard.

Lo que está demostrando el fenómeno NFT es que hay gente que inviste poderes especiales en muchas cosas, como por ejemplo un meme, la imagen de una ballena 8bit o la ilustración de un chimpancé aburrido.

Qué son los Bored Ape

Los Bored Ape son una colección de 10.000 avatares de simios que poseen distintas características, looks y accesorios. Mientras más raros son, más caro es el NFT.

Algunas celebridades como Jimmy Fallon o Stephen Curry forman parte de este exclusivo club llamado "Bored Ape Yacht Club (BAYC)", que ya superó los 1.000 millones de dólares en ventas. Pero, ¿por qué un JPG de un mono, un meme o un tuit pueden valer miles de dólares?

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Colección Bored Ape Yacht Club

Valor de los NFT

El valor de los NFT no tiene tanto que ver con la representación artística, con el valor subjetivo, sino con esa característica que lo hace único, la exclusividad que ofrece ese activo digital.

Quién lo creó, cuál es el concepto, quiénes están detrás de ese proyecto, cuánto sustento tiene, pueden ser algunas de las variables que determinen la adquisición del precio. Tiene una lógica parecida a las obras de arte tradicionales: ¿por qué alguien pagaría U$S 120 mil por una banana pegada con cinta a la pared?

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"Comediante", de Maurizio Cattelan, vendida en U$S120 mil.

"Las razones por las que alguien compraría una obra de arte digital tiene que ver con las mismas por las cuales alguien compra una obra de arte tradicional. La persona que lo hace cree que tiene algún tipo de valor artístico o incluso lo compra como una forma de especulación”, expone Ruocco.

La especulación financiera y el arte van de la mano desde hace muchísimos años. “Sucedió en el siglo de oro holandés, donde despegaba el capitalismo de ese país y se creaba la primera bolsa de valores, al mismo tiempo empezaban a pintar los grandes maestros de pintura holandeses sus cuadros más importantes que, justamente, en ese mercado, tenían la función de ser activos especulativos”, completa el cofundador de la comunidad Círculo Vicioso.

Los NFT y las copias

¿Qué pasa si simplemente una persona descarga la imagen o el video asociado a ese NFT? ¿O si le saca una captura de pantalla? Está bien, va a tener la representación artística de ese activo pero no la propiedad del mismo. Por muchas copias que se puedan hacer, si uno accede a la base de datos de la cadena de bloques sabrá quién es el verdadero dueño de ese NFT.

¿Cómo se puede estar atento a las falsificaciones? Ruocco asegura que es importante conocer la tecnología y saber en qué red se están creando los NFT que uno está interesado en comprar. "Como las blockchain son públicas uno puede chequear, a través de una página de internet, de una manera muy fácil, la dirección en la base de datos y fijarse si ese token existe, fue creado o va a ser creado".

Metaversos y NFT

Por más fama que hayan recolectado en los últimos meses y que hoy estén en boca de todos, estas tecnologías parecen haber llegado para quedarse. La inminente llegada de los metaversos -espacios virtuales multisensoriales que permiten socializar a través de herramientas como la inteligencia artificial y la realidad aumentada- prometen un futuro auspicioso con un gran camino para allanar.

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Terreno virtual en Decentraland

“Las personas ya habitan hace tiempo en al menos dos dimensiones: una dimensión física y otra dimensión digital. Desde que nacieron las plataformas como Facebook, ahora Meta, y dieron inicio a la Web2, luego de la burbuja .com de 2001, todos tenemos una representación digital de nosotros mismos. En nuestros perfiles de Instagram, LinkedIn, o en el marketplace que usamos para comprar online”, subraya Sebastián Heredia Querro, abogado especialista en Web3 y DLTs.

En los metaversos uno puede jugar o desarrollar un videojuego, asistir a un show musical, comprar o vender NFTs en una galería de arte y también adquirir parcelas de "tierra virtual".

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"Terrenos Virtuales" - Marcos López

"Los avatares, representados a través de NFTs, pueden ser una nueva forma de representación de nuestra identidad digital, en una nueva dimensión que, con cierto hardware específico, comienza a mezclarse con la realidad física a través de la realidad aumentada y permite generar universos totalmente digitales donde podemos 'poseer y disponer' activos digitales de distinta naturaleza”, completa el autor del libro Smart Contracts: qué son, para qué sirven y para qué no servirán.

¿Moda o revolución?

Estamos frente a un uso relativamente novedoso de las blockchains. Ya conocemos las criptomonedas como Bitcoin o Ethereum, que fueron solo el comienzo de esta nueva etapa de internet. Ahora, llegaron los NFT con proyectos super prometedores a futuro y otros no tanto.

Los NFT se proyectan como un nuevo símbolo de status social, como tener las últimas zapatillas, o el último teléfono. “Ahora se volvió el gran tema del año, me parece que va a ser una ola de destrucción creativa, va a haber un 95% de cosas que no sirva para nada y un 5% que tenga algún tipo de utilidad en el futuro”, anticipa Ruocco, y reconoce: "Lo más interesante que dejan los NFTs como tecnología es la capacidad de crear ítems digitales con características únicas y que sean interoperables".

¿Estamos ante una revolución en el intercambio de valor digital o se trata de otra moda pasajera? Hechos desde internet, por internet y para internet, los NFTs ya están entre nosotros.

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