Este fin de semana largo, como ya es un clásico de octubre, las calles de la ciudad de Villa Gesell volvieron a celebrar la Fiesta de la Diversidad Cultural, en su 41° edición. Una vez más, tanto geselinos como visitantes pudieron disfrutar del que es, literalmente, uno de los platos fuertes del evento: la Gran Paella de la Amistad, una comida multitudinaria que se prepara en un recipiente gigante de siete metros de diámetro.
Se trata de un verdadero show gastronómico, animado por el balcarceño Cristóbal Cortés, contador de profesión y continuador de la tradición familiar de la realización de paellas en celebraciones, quien sigue, "sin tocar ni una coma", la receta de su abuela María, llegada de Valencia a comienzos del siglo XX. Además, aseguró que en 41 años nunca suspendieron una preparación por cuestiones climáticas.
Desde temprano, las tribunas del Polideportivo Municipal se fueron colmando del público que, optimista pese al viento y la oscuridad del cielo gris, apostó por pasar un momento en comunidad. Poco después, las nubes se abrieron, las ráfagas amainaron y el clima pagó dividendos en forma de una excelente jornada.
Bajo la batuta de Cristóbal, su nutrido equipo fue completando con profesionalismo todos los pasos de la preparación. Para añadir emoción al espectáculo, una grúa fue vertiendo los ingredientes en forma masiva sobre el recipiente que, tal como explicó el experto, se llamó originalmente paella. Con los años, la comida tomó el nombre del utensilio.
GRAN PAELLA de la AMISTAD en la FIESTA NACIONAL de la DIVERSIDAD CULTURAL en VILLA GESELL
Así, con el correr de las horas, mientras el fuego de las más de veinte garrafas desafiaba al viento del sudeste, kilos y kilos de comida se fueron colocando en la paellera, desde una lata gigante de aceite hasta un paquete descomunal de arroz, pasando por el caldo que, como si se tratara de aguas danzantes en una fuente, era lanzado desde una cañería que circundaba el recipiente.
Mientras, el entusiasmo de la gente crecía. Muchos ya tenían comprada su porción para llevar o habían reservado su lugar en una de las mesas dispuestas en el gimnasio del Polideportivo. Otros tantos, tentados por el aroma que copó el aire gesellino, se decidieron a probarlo.
Tras unas tres horas, la paella estuvo lista y los asistentes pudieron retirar sus bandejas o acomodarse en las mesas, donde en cada bocado caliente, refugio ante el fresco de la falsa primavera, la abuela María se hacía presente.
Y así, entre risas en las mesas y shows musicales, concluyó una nueva edición de un evento que convoca a más de mil comensales para, con la excusa de compartir un plato, celebrar la amistad y la camaradería.
Para la preparación se utilizan mas de 300 litros de caldo, 36 litros de aceite, casi 300 kilos de pollo y 135 kilos de arroz, además de media ristra de ajo, 50 kilos de morrones y una gran cantidad de latas de arvejas y puré de tomate, además de 200 kilos de mariscos, mejillones y langostinos frescos.
GRAN PAELLA de la AMISTAD en la FIESTA NACIONAL de la DIVERSIDAD CULTURAL en VILLA GESELL