La medicina argentina logró un avance sin precedentes al realizar la primera intervención en América Latina con la técnica de Implante de Condrocitos Autólogos (ICC), la más moderna y eficaz técnica de regeneración de cartílago articular para deportistas y pacientes con lesiones articulares graves.
Esta terapia celular avanzada está autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y posiciona a la medicina local a la vanguardia en la región, al nivel de los mejores centros de medicina regenerativa de Europa.
La intervención, que representa un éxito técnico y científico, se realizó con éxito con al liderazgo de la Dra. Mariela Guasti, reconocida experta en medicina regenerativa, presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Regenerativa (SLAMR), quien aseguró: “No me conformé con la posibilidad de reparar un tejido, sino que fui por regenerarlo”.
La ICC ofrece una solución segura y eficaz para deportistas y pacientes con lesiones articulares graves, en especial para cuadros de osteocondritis disecante y condromalacia.
El primer caso, en Argentina y Latinoamérica, se realizó en mayo de 2024 en un paciente de 34 años con una lesión osteocondral gigante en el cóndilo interno de rodilla izquierda, con mosaicoplastia fallida, que le provocaba un dolor invalidante en su vida diaria. El paciente evoluciona en la actualidad sin dolor, en proceso de rehabilitación y encaminado hacia el alta deportiva.
“Este logro es el fruto de cuatro intensos años de trabajo, con el objetivo claro de colocar a nuestro país al nivel de Europa en términos de medicina regenerativa. Sabía que no sería sencillo y tuve que superar muchos obstáculos, pero no creo en imposibles. Creo en el talento de los médicos y científicos argentinos, y en el impulso de los pacientes que buscan acceder a tratamientos poco invasivos que les brinden una mejor calidad de vida”, explicó la Dra. Guasti.
En qué consiste el Implante de Condrocitos Autólogos
El Implante de Condrocitos Autólogos (ICC) es una técnica revolucionaria y única en su capacidad para regenerar completamente el cartílago articular dañado. Fue desarrollada en 2010 por el Dr. Pedro Guillén García, un reconocido ortopedista y traumatólogo español, referente mundial en traumatología deportiva de la Clínica Cemtro de Madrid, un centro de excelencia FIFA. La técnica permite restituir tanto la estructura como la funcionalidad del cartílago, lo que posibilita a los pacientes retornar a sus actividades deportivas, incluso de alto rendimiento, tras la rehabilitación.
La técnica se basa en un proceso meticuloso que comienza con la extracción de una pequeña muestra de cartílago del propio paciente mediante una biopsia artroscópica, para su posterior procesamiento y cultivo celular. Las células del cartílago, llamadas condrocitos, se cultivan y expanden en un ambiente controlado hasta alcanzar la dosis necesaria para regenerar el cartílago lesionado. Posteriormente, se implantan las células en el sitio de la lesión utilizando una membrana bioabsorbible como andamio, que se sutura al defecto. El proceso de regeneración del cartílago se lleva a cabo mediante la síntesis de la matriz extracelular, integrándose completamente en pocos meses.
Cómo es la intervención y recuperación
La intervención se realiza en dos etapas quirúrgicas: primero, se toma una muestra de cartílago mediante una biopsia artroscópica, y luego, tras 4 a 6 semanas, se realiza el implante de condrocitos. La recuperación permite a los pacientes retomar sus actividades cotidianas en los primeros 3 meses, con una recuperación completa y alta deportiva en 9 a 12 meses.
El ICC resuelve dos problemáticas: el alivio inmediato del dolor y la regeneración total del cartílago hialino, sin riesgo de rechazo o diferenciación celular, al tratarse de células adultas del propio paciente.
La opción elegida por los deportistas
Aunque inicialmente desarrollada para deportistas de alto rendimiento, la técnica ICC es apta para cualquier paciente entre 11 y 60 años con lesiones articulares. Los resultados han demostrado su eficacia en condropatías focales, condromalacia, y lesiones articulares que no respondieron a otros tratamientos. A diferencia de otras técnicas que reparan con cicatriz, el ICC regenera el cartílago nativo, lo que lo convierte en la opción superior en casos de daño articular.
El cartílago hialino, presente en cualquier articulación (como el tobillo, la rodilla o la cadera), evita que los huesos se contacten entre sí. Cuando el cartílago se rompe, deja expuesto el hueso subcondral, lo que provoca un intenso dolor y limita la funcionalidad, afectando gravemente la vida diaria y la carrera deportiva de los pacientes que sufren estas lesiones. Estas lesiones pueden presentarse en deportistas de alto rendimiento debido a sobrecarga articular, impacto o movimientos extremos, y a menudo se acompañan de lesiones en los tejidos blandos. El levantamiento de peso excesivo, el entrenamiento intenso y frecuente, movimientos repetitivos, alteraciones anatómicas o un traumatismo directo también pueden provocar la ruptura o desgaste del cartílago articular.
Con el objetivo de implementar el proceso completo en Argentina, el próximo paso será realizar una transferencia tecnológica que permita llevar a cabo el cultivo celular localmente, con vistas a la exportación de células al resto de Latinoamérica.