Salud mental: qué es y cómo afecta el ADD, el Trastorno por Déficit de Atención

Cuando se dificulta concentrarse en las tareas puede deberse a conflictos emocionales y tener consecuencias. Conocé los detalles.

Cada vez se habla más del Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad, más conocido como ADD. Cada vez se diagnostica más, y parecería que cada vez hay más personas que no logran atender y concentrarse en sus tareas. ¿Pero es realmente así?

Lo que debemos preguntarnos es cuáles son las causas por las que alguien “no atiende”, cuándo y por qué sucede. Muchas veces, cuando un niño o una niña se aburre o no le gusta algo, actúa como que desoye al adulto a cargo, como que “se porta mal”, parece que no presta atención, y a veces puede llevar a un diagnóstico errado.



Estas conductas pueden indicar conflictos emocionales, problemas en la casa o en la escuela y sin que sea un trastorno. Ante la duda o el llamado de atención por parte del colegio siempre es importante consultar con profesionales y realizar las evaluaciones correspondientes.

Las personas con déficit de atención se caracterizan por una incapacidad para concentrarse de forma sostenida y un comportamiento impulsivo o hiperactivo. Por ejemplo: no pueden permanecer sentados en una clase o al comer, interrumpen cuando otros hablan.

Se calcula que en el 80% de los casos, hay una transmisión hereditaria de este desorden, por genética o por contexto e historia de vida familiar. Y se estima que al menos un tercio de quienes lo padecen en la infancia, continúan con este trastorno en la adultez, o sea que no es algo exclusivo de la niñez, como se pensaba antes.

Para diagnosticarlo, los síntomas deben estar presentes por más de 6 meses y afectar al menos dos áreas de la vida, como por ejemplo la escuela, el trabajo, la familia, el hogar.

Es importante que quienes están a cargo de la crianza se informen sobre esto ya que hay recursos que pueden ayudar como: crear rutinas claras, calendarios o pictogramas, ayudar con la organización de las tareas, felicitar sus logros y reconocer cuando hace avances, proporcionar un ambiente tranquilo y sin tantos estímulos para favorecer e incentivar la concentración.

*Liza Murlender, psicóloga M.N. 70026

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