Quién era Cayetano Santos Godino, el primer asesino serial de Argentina con un famoso apodo

Su corta edad, el perfil de sus víctimas y la brutalidad de sus acciones rompieron todos los esquemas de la época.

  • Fue uno de los primeros asesinos en serie de la historia argentina y el más famoso de comienzos del siglo XX. Actuó en Buenos Aires entre 1912 y 1913, cuando tenía solo 16 años.
  • Se le atribuyen 4 asesinatos de niños y varios intentos de homicidio y ataques graves. Engañaba a chicos más pequeños para llevarlos a lugares apartados y atacarlos.
  • Fue condenado a reclusión perpetua y terminó sus días en el Presidio de Ushuaia. Incluso en prisión mantuvo una conducta extremadamente violenta.
  • Murió en 1944 y quedó en la historia como el primer gran asesino serial de la Argentina y un símbolo de las fallas del sistema de protección de menores y de la justicia de la época.

La historia criminal argentina tiene nombres que quedaron grabados para siempre en la memoria colectiva, y uno de los más perturbadores es el de Cayetano Santos Godino. A comienzos del siglo XX, en una Buenos Aires que todavía crecía entre conventillos y barrios en formación, una serie de crímenes estremeció a la sociedad y encendió el miedo en las calles. Detrás de esos hechos estaba un personaje que, con el tiempo, se convertiría en una figura casi mítica del horror local.

Conocido popularmente por un apodo que aún hoy provoca escalofríos, Godino fue señalado como el primer asesino serial de la historia argentina. Más de un siglo después, su caso sigue siendo objeto de análisis, libros y reconstrucciones periodísticas. No solo por la cantidad y la naturaleza de sus crímenes, sino también por lo que reveló sobre la sociedad, la justicia y la mirada de la época sobre la infancia y la criminalidad.

Cuál es la historia de Cayetano Santos Godino, el asesino en serie conocido como “Petiso Orejudo”

Petiso orejudo 2

El caso de Cayetano Santos Godino, conocido como “el Petiso Orejudo”, es uno de los más impactantes y fundacionales de la crónica policial argentina.

Actuó en Buenos Aires entre 1912 y 1913, cuando tenía apenas 16 años, y sus crímenes conmocionaron a una sociedad que todavía no tenía categorías claras para entender la figura del asesino serial.

Godino provenía de un entorno familiar violento y marginal, y desde niño mostró conductas extremadamente agresivas: incendios intencionales, ataques a otros chicos y una marcada crueldad con animales, señales que hoy se leen como claros indicadores de una personalidad profundamente perturbada.

A él se le atribuyen cuatro asesinatos consumados de niños y varios intentos de homicidio, además de agresiones graves y hechos de sadismo. Su modo de actuar consistía en ganarse la confianza de chicos más pequeños, llevarlos a terrenos baldíos o casas abandonadas y atacarlos con una violencia extrema, que incluía estrangulamientos, golpes y, en algunos casos, intentos de incendio para borrar rastros.

El pánico social fue inmediato: la prensa lo bautizó “el Petiso Orejudo” por su baja estatura y sus orejas prominentes, y cada nuevo ataque ocupaba las portadas, instalando por primera vez en la Argentina el miedo a un criminal que parecía actuar sin motivo racional.

Fue detenido varias veces, pero al principio liberado por su edad y por la falta de un marco legal adecuado para tratar casos así. Finalmente, tras el asesinato de su última víctima en 1913, fue condenado a reclusión perpetua. Pasó por distintos institutos y terminó en el Presidio de Ushuaia, donde su conducta siguió siendo violenta: atacó a otros internos y mató animales del penal, lo que reforzó su fama siniestra.

Murió en 1944, en prisión, y su figura quedó instalada en la historia argentina como el primer asesino serial mediático del país, además de un caso paradigmático sobre la falta de herramientas del Estado para detectar y frenar a tiempo a un criminal extremadamente peligroso.