Las dos elefantas, madre e hija, Pocha y Guillermina, llegaron al santuario de Mato Grosso en Brasil, luego de años de cautiverio en el zoo mendocino. De esta manera, pasarán el resto de sus días en libertad.
Las dos elefantas, madre e hija, Pocha y Guillermina, llegaron al santuario de Mato Grosso en Brasil, luego de años de cautiverio en el zoo mendocino. De esta manera, pasarán el resto de sus días en libertad.
Recorrieron 3.600 km y emprendieron el viaje desde Mendoza el sábado por la tarde. Cada una fue trasladada en una caja especial que les brindó un travesía cómoda y segura.
El conteiner pesaba alrededor de 5 toneladas y medía 5 metros de largo, 2 metros de ancho y 3,20 metros de altura, y contó con el aval del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Ambas fueron acompañadas por una comitiva de entrenadores, veterinarios y cuidadores del Ecoparque Mendoza y del Santuario de Elefantes Brasil (SEB), responsables de cuidar y garantizar la seguridad, el bienestar y la integridad de los animales durante todo el viaje, informaron desde el gobierno mendocino.
“Después de seis años de trabajar incansablemente junto a todo el equipo del Ecoparque, la directora, Mariana Caram, los diversos organismos y organizaciones que nos acompañaron y todo el apoyo de la sociedad, hoy se cumple una de las metas más importantes en la gestión que es volver a darles una vida digna Pocha y Guillermina”, comentó el secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial de provincia, Humberto Mingorance, quien se encuentra en el vecino país.
Las nuevas integrantes compartirán el espacio con otros ejemplares. Entre ellos se destaca Mara, trasladada en 2020 desde el Ecoparque porteño, que había vivido más de 50 años explotada a costa del divertimento humano y en soledad. En el santuario pasarán el resto de sus días en libertad, disfrutando de la naturaleza.
Por su parte, Tamy, padre de Guillermo, otro de los elefantes africanos que vive en el Ecoparque será derivado al mismo santuario junto a Kenya.
Este acontecimiento es un hito importante para el equipo del Ecoparque, no solo por cambiarle la vida a estos animales, sino también porque significa una etapa de años de trabajo y servicio dedicados a salvaguardar la fauna.