El crimen de Fernando Pérez Algaba, también conocido como "El Lechuga", dejó muchos cabos sueltos. Tras haber encontrado el cuerpo del empresario desmembrado, primero las extremidades y luego el torso; donde se comprobó que había sido baleado, comienzan a elucubrarse las hipótesis.
Una de las primeras teorías circulan alrededor de su actividad laboral. Durante sus inicios, tuvo una casa de repuestos y un lavadero de autos, a la vez que también fue repartidor y coordinador de viajes de egresados.
En Buenos Aires incursionó como trader y en el mundo de las criptomonedas, pero luego se envalentonó y emigró a Estados Unidos para aprovechar la experiencia y así montar su propia empresa de alquiler de vehículos de alta y media gama, barcos y jet skis para turistas y locales en la zona del sur de Florida.
A pesar de que en sus redes se mostraba como un emprendedor feliz, sus números aparentemente mostraban lo contrario: con cuentas en rojo, estaba considerado como un deudor irrecuperable de nivel 5.
A "Lechuga" lo mataron, lo descuartizaron y lo tiraron a un arroyo. Los investigadores pudieron determinar la identidad de la víctima gracias a las huellas que habían quedado y a los tatuajes de sus manos.
Otro dato clave tiene que ver con el testimonio de la dueña de la vivienda que Algaba había alquilado de forma temporaria, quien denunció que no había aparecido con las llaves durante los últimos días dado que se tenía que ir el 19.
En consonancia con el avance de la investigación, un dato escalofriante podría ser parte del hilo conductor de la historia, según reveló la periodista Lorena Maciel. Se trata de una conversación entre Pérez Algaba y un reconocido barra brava de Boca, con quien se cita a pelear dado que el hincha Xeneize le habría vendido un auto de alta gama y el empresario no le habría terminado de abonar.
Aparentemente, se trataría de una guerra por deudas, ya que Algaba argumentaba que no iba a pagar porque este barra le habría vendido un fondo de comercio de una carnicería y tampoco le había terminado de pagar. “Y tu amigo me debe dinero”, indicó.
Otra de las hipótesis gira en torno a sus vínculos amorosos. Una de las pistas que siguen los investigadores tiene que ver con documentos encontrados en una valija, la cual constataron que se trataba de un equipaje robado.
En estos objetos encontraron documentos que vinculan al empresario con una mujer trans de nombre Nicole, quien ya es la primera detenida por el caso y se esperan que aporte datos para esclarecer la causa.
Quién era Fernando Pérez Algaba, el empresario que fue hallado descuartizado en Ingeniero Budge
"Lechu", como le decían en el ambiente, había vivido en Miami hasta principios de año. Si bien se había mudado para continuar su vida en España, durante sus últimos días se encontraba en el país.
Con casi un millón de seguidores en su cuenta de Instagram, el empresario era muy popular en el ambiente y solía mostrarse conduciendo autos de lujo y vehículos que utilizaba para circular por médanos y playas; como motos y cuatriciclos.
Pérez Algaba ha quedado en reiteradas ocasiones en el centro de polémicas. Por ejemplo, durante el verano pasado la Municipalidad de Mar del Plata le había revocado la licencia tras haberse negado a hacer el test de alcoholemia y agredir a un agente de tránsito. Tras la investigación correspondiente, se constató que contaba con por lo menos 25 antecedentes.
Todo su contenido estaba acompañado de frases motivacionales, lo cual evidentemente no era elegido al azar. Según distintos medios, era un empresario emprendedor que "se esmeró por progresar".
Pérez Algaba tenía previsto regresar el miércoles 19 a Barcelona, pero no lo hizo. Tampoco se comunicó con la propietaria del inmueble donde se alojaba. A partir de un pedido de búsqueda de paradero, el fiscal Roberto Tabolaro, de Ituzaingó, dispuso allanar la vivienda, no encontraron ni el teléfono ni la billetera del influencer. También faltaba su perro de raza.
Los peritos se mostraron sorprendidos por los cortes con los que se descuartizó el cuerpo. Los restos fueron identificados por las huellas, sumadas a los tatuajes y la denuncia por su desaparición en Ituzaingó.