Hasta el momento, la AFA cuenta con su propia área de género y diversidades, encabezada por la abogada Paula Ojeda, pionera en la materia tras haber inaugurado el sector homónimo en Vélez en el año 2018.
Según ella, la tarea encomendada por el propio Claudio "Chiqui" Tapia para el rol es la de "acompañar a los clubes en prevención de las violencias", desafío importante dentro de un ambiente tan -todavía- atravesado por las masculinidades.
Y, sobre la vinculación que existe entre el Poder Judicial, la dilatación o el archivo de causas que juzgan a futbolistas profesionales y la oportunidad de hacer adaptaciones para casos especiales, la letrada opinó: "El Poder Judicial es independiente y no se puede transformar una figura solo para jugadores de fútbol. Se tiene que trabajar en línea como en toda la sociedad".
Hoy en día, no se cuenta con un relevamiento oficial de las denuncias recibidas en el área de la Asociación del Fútbol Argentino ni tampoco un recuento oficial de los futbolistas denunciados, sí es posible conocer al menos cuántos equipos de la Liga Profesional cuentan con un protocolo de género.
El INADI publicó un informe con los valores de 2021, el cual detalla que "solo 14 de los 26 clubes han aprobado formalmente un protocolo de acción ante situaciones de violencia de género, mientras que 12 aún no poseen dicha herramienta”. De forma llamativa, la mayoría no incluye cláusulas punitivas dentro de su protocolos en caso de que los trabajadores del club incurran en conductas violentas.
Adicionalmente, de los 28 clubes que en 2023 están en Primera División, el 36% no tiene áreas de género.
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Por eso, entre las medidas principales para combatir la violencia desde adentro, Ojeda enumera la prevención; la visibilización de la de información y la generación de charlas, jornadas y talleres. "Alguien dirá que no son suficientes, pero es fundamental que ante determinada situación, las niñas y niños sepan que no es no y puedan acercarse a hacer la denuncia", manifestó.
Un dato que marca esta problemática es que durante los últimos cinco años, por lo menos veinte jugadores fueron denunciados por violencia con motivo de género y en la mayoría de los casos no se ejecutaron acciones ni medidas al respecto.
La violencia de género y el fútbol, desde el punto de vista judicial
Uno de los puntos débiles de la lucha contra la violencia de género dentro de las instituciones de fútbol es la articulación con el Poder Judicial. Uno de los ejemplos más claros es lo que ocurrió con Dani Alves, que, en cuanto se conoció la denuncia, Pumas directamente rubricó la desvinculación del futbolista. De esta forma es que interactúan no solo la Justicia con una acción ineludible como la de una detención, sino la posición del club frente al hecho.
La periodista especializada en judiciales Sol Rodríguez Garnica analizó el panorama en Argentina y definió a este medio: "Acá tenemos una cuestión de protección. Los tiempos son muy largos y se genera demasiada espera. La mediatización de cuestiones sensibles entorpece las causas. Además, entra en juego la presión que sufre la denunciante ante otros de recursos grandes, con estudios de abogados con recursos para dilatar los procesos".
En esa línea, planteó que la cuestión no se ata tanto a lo judicial, sino estrictamente a lo social. "Gran parte de la responsabilidad sobre si una persona tiene que seguir jugando o no tiene que ser del club: "¿Qué mensaje quiero dar como entidad social?", apuntó.
Y citó un buen ejemplo que hace preguntarnos cómo medimos la vara dentro de nuestro país. "Agustín Almendra en Boca fue separado del plantel cobrando un sueldo sin jugar por problemas con el entrenador. Villa tiene dos causas con proceso penal y no se lo apercibe. Hay una doble vara y eso no significa avasallar el principio de inocencia", opinó Rodríguez Garnica.
Los feminismos ponen el ojo en las instituciones deportivas
River Feminista es una de los colectivos que más relevancia tomó durante los últimos años por su activa militancia en pos de un club más justo y sobre todo seguro para las hinchas y deportistas del club de Núñez. Si bien no son un espacio oficial del club, sí han participado de la redacción de un primario protocolo contra violencia de género por pedido de los dirigentes, el cual reconocieron que "está desactualizado".
Para María Belén Guglielmino, Lucía Peralta y María Eva Fernández las soluciones no se verán en lo inmediato, sino que será cuestión de "las próximas generaciones" porque "hay muchos intereses de por medio". Además coincidieron con Rodríguez Garnica en cuanto a los tiempos lentos de la Justicia, haciendo hincapié en una constante revictimización de la denunciante como así también en la falta de contención.
En esa línea, las mujeres criticaron la falta de perspectiva de género de los dirigentes, y si bien catalogan como "pequeñas conquistas" la existencia de espacios en las que se debatan estas problemáticas, remarcan que falta mucho trabajo.
Además, reflexionaron sobre el papel de las áreas de género en situaciones de alta mediatización y la consecuente inacción de las dirigencias y opinaron que se debe a que "si no hay gente representando a mujeres disidencias, las respuestas políticas siguen siendo funcionales a la mesa chica y al status quo".
Por ello reforzaron: "Los clubes tienen una responsabilidad social. Debemos preguntarnos quiénes son nuestros ídolos y cuál es su rol con la responsabilidad social".
El derecho laboral y la Ley Micaela, otros puntos a rever en las situaciones de violencia de género en el fútbol
Analía Verónica Gavio, Representante de Banfield y Fabiana Codorniú, representante de Chacarita en Mujeres Asociadas a Clubes de Futbol Argentino (MacFut), también analizaron las variables que dificultan la erradicación de estas delicadas conductas que reproducen la violencia sistemática dentro del ámbito del fútbol.
Además de la vertical judicial, aseguran que también se pone en juego el derecho laboral: "Si los echás (a los jugadores) también perjudicás, en caso de haber hijos, el ingreso de cuota alimentaria de los mismos y posible demanda al club por el incumplimiento del contrato. No es tan sencillo. Encima son el patrimonio del club y es difícil que el club tire abajo su capital económico, es lamentable pero cierto".
Por eso, desde su lugar tanto Gavio como Codorniú apuntan a la AFA: "Falta un real compromiso con la temática, poner personas capacitadas en estos temas en los lugares de toma de decisión real (CD de los clubes), que sea un área de consulta permanente para todas las demás áreas".
Desde su lado, y más allá de intensificar la implementación de la Ley Micaela en el deporte (capacitación de funcionarios y dirigentes en materia de género) también proponen acceder al plantel de Primera División para trabajar directamente con ellos estas problemáticas.
De la misma forma instan a la Justicia a realizar talleres y terapia en lugar de apartar a los trabajadores denunciados, con el objetivo de reducir la reincidencia.
Queda claro, entonces, que los procesos deberán esclarecerse con mayor rapidez para promover un ambiente seguro y sin blindaje judicial para, en este caso, los futbolistas que tienen denuncias en su contra. La legislación argentina deberá revestir mayor fortaleza para actuar en estos casos y las instituciones, por su parte, deberán iniciar un camino de deconstrucción más profundo para mostrar cada vez mayor compromiso con la lucha contra violencia hacia las mujeres.