La película The Substance (La Sustancia en español) llegó a los cines de todo el mundo el 19 de septiembre y, por su osada propuesta, no tardó en instalarse como el film furor del momento. Pero, a medida que pasaron los días, tomó fuerza la posibilidad de que sea por consumo irónico, ¿qué pasó?
El estreno del film se dio en el marco de una falta de oferta en las carteleras, ya que las otras opciones durante el estreno de La Sustancia eran Deadpool y Wolverine (25/7), Alien Romulus (15/8) o Beetlejuice Beetlejuice (5/9). La llegada de un film dramático con Demi Moore despertó la curiosidad y la ilusión. Todo esto montó un escenario ideal para que la productora Mubi tenga la cinta furor del momento.
Con una clara crítica a la sociedad por los altos estándares de belleza, la idolatría a la juventud y la sexualización de las mujeres, la directora Coralie Fargeat planteó un argumento inicial muy sólido que terminó por valerle la aprobación de gran parte de la audiencia. A pesar de este comienzo, el film luego se torna en una sátira que busca incomodar al espectador y termina perdiéndose en sí mismo.
Por eso, sin spoilers de la trama, la película, con una duración de 141 minutos, puede dividirse en dos partes muy marcadas. Primero hay una crítica bien desarrollada sobre la desigualdad entre los géneros en la sociedad, pero en el cuarto de hora final todo lo construido previamente se destruye con un intento sobreextendido por incomodar al espectador.
Si bien se trata de un porcentaje muy pequeño de la extensa cinta, es lo que termina por quedar en el espectador luego de más de 2 horas en el cine. Incluso, la viralización de estas imágenes es lo que generó que no se transforme en una película con pérdidas para Mubi, ya que el consumo irónico atrajo espectadores y así alcanzaron los u$s23 millones en la taquilla mundial luego de invertir u$s17.5 millones.
Todo esto expone que la directora no supo o no quiso aprovechar la categoría R (restringida), la cual habilita a cualquier tipo de gore (violencia excesiva y sangre). Tras estar en camino a convertirse en un clásico del cine, La Sustancia no deja ningún mensaje en los espectadores más allá del sentimiento de vacío por haber perdido el tiempo.