La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) aclaró los mitos sobre los riesgos de la radiación después del eclipse solar. Tras un análisis exhaustivo del último fenómeno astronómico, la agencia espacial estadounidense confirmó que las preocupaciones sobre la observación de este fenómeno celestial carecen de fundamento.
A medida que crecía la expectación por el eclipse solar total en Estados Unidos, surgieron diversas inquietudes sobre los posibles efectos perjudiciales que este evento natural podría tener en la salud humana y el entorno. Ante la proliferación de mitos y creencias infundadas, la NASA intervino para aclarar dudas y desmentir las falsas ideas asociadas con la observación del eclipse.
Cuál es la explicación de la NASA sobre el riesgo de radiación después del eclipse solar
La NASA explicó detalladamente por qué la radiación emitida durante un eclipse solar no supone un riesgo para las personas, ni siquiera para las mujeres embarazadas. La agencia espacial desacreditó la noción de que este evento astronómico emite radiación dañina.
Durante un eclipse solar total, la luna se posiciona entre la Tierra y el sol, bloqueando la luz solar y permitiendo solo la visibilidad de la corona solar, la atmósfera exterior del sol.
La NASA destacó que la luz de la corona solar es aproximadamente un millón de veces más débil que la luz solar normal. Esto implica que la radiación electromagnética que se emite no puede cruzar los 150 millones de kilómetros que separan la tierra del sol, atravesar nuestra atmósfera y causar daño a los ojos de cualquier ser vivo en la Tierra.
Sin embargo, la agencia espacial remarcó que es importante utilizar gafas especiales para observar el eclipse en fases diferentes a la de totalidad. Si no se utiliza una protección adecuada al mirar directamente al sol puede resultar en daño ocular permanente debido a la intensidad de la luz solar.