La muerte de Silvina Luna y los riesgos de las cirugías estéticas por la búsqueda de la belleza

Argentina está entre los 10 países que realizan más intervenciones cosméticas a nivel mundial, con la liposucción y el aumento mamario con implantes como principales procedimientos. Un tema que vuelve a ponerse a debate.

La muerte de la modelo Silvina Luna puso en el centro del debate la liviandad con la que se acude a las cirugías estéticas para perseguir ideales y cánones de belleza. Según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, Argentina se encuentra en el 7° puesto de los países que practican mayor cantidad de procedimientos estéticos en el mundo.

Durante el último año, de acuerdo con el informe de la ISAPS (por sus siglas en inglés), en el país se realizaron más de 460.000 tratamientos quirúrgicos, siendo los más demandados los del contorno corporal (liposucción, abdominoplastia) y el aumento mamario con implantes.

Al momento de tomar la determinación de acudir a un tratamiento estético, hay una serie de factores que comienzan a ponerse en juego. Luego de la elección del profesional, es clave el primer encuentro entre médico- paciente para conocer su historia clínica, sus motivos y, por supuesto, los resultados que se obtendrán del procedimiento.

"Debemos hablar siempre de objetivos y resultados reales. Muchas veces la imagen ideal no es la que podrá lograrse y es importante que el paciente lo sepa y lo acepte", indicó la Dra. Rocío Barreiro, especialista en cirugía general y medicina estética y directora médica del centro Divina Essenza, a C5N e introdujo un concepto, quizá, pocas veces mencionado: la honestidad. "También es importante mencionar las posibles complicaciones y de la recuperación post operatoria, que es tan importante como la cirugía en sí", subrayó la profesional.

Las redes sociales se catapultan como el principal catálogo de ideales de belleza que, en varias ocasiones, son casi imposibles de alcanzar. Las presiones hacen que las personas que ingresan a los consultorios quieran modificar partes del cuerpo que les generan inseguridades o pretendan retrasar los primeros rasgos del envejecimiento.

Por eso, Barreiro enfatiza en la importancia de brindar información fidedigna al paciente. "Si bien abunda en los medios de comunicación, hoy en las redes sociales podemos mostrar resultados y nuestro lugar de trabajo, también los cursos y capacitaciones que hacemos. Así le ponemos cara y le brindamos seguridad y confianza a nuestros pacientes”, aseveró.

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No obstante, el caso de Silvina Luna se puso en agenda por el accionar del cirujano Aníbal Lotocki, que en 2011 le habría inyectado metacrilato, una sustancia prohibida que le provocó un grave deterioro en su salud. Esto abre el juego para hablar de un mercado de especialistas sin matrícula ni habilitación, como así también el uso de materiales y sustancias que no están permitidos.

La experta, entonces, advirtió que "bajo ninguna circunstancia un médico o cualquier persona debería utilizarlas. En medicina nos regimos por varios principios éticos y creo que dos de ellos son los más importantes: la beneficencia y la no maleficencia. No hay ninguna cirugía más riesgosa que la que está hecha por profesionales no capacitados para hacerlo".

Las cirugías plásticas, desde la lente de la psicología

En diálogo con este medio, la psicoanalista Marcelo Barros explicó que si bien las causas que llevan a recurrir a estas intervenciones son muy variadas, "hay que tener en cuenta una presión del mercado que tiene que ver con una oferta” y remarcó: "No es una intervención quirúrgica necesaria, sino que es solicitada desde el deseo de la persona".

En esa línea, se explayó: "Conviene ver desde dónde se toma esa decisión que puede ser precipitada y parte de cierta inseguridad del sujeto consigo mismo, quien piensa que modificando su cuerpo esa discordancia o ese disgusto se va a resolver. A veces puede ser así y otras no, porque seguirá cargando consigo mismo".

Cirugía

Barros coincidió en que las redes sociales colaboran en la búsqueda - que se hace sentir imperativa - de los ideales de belleza y describió que "la imagen tiene un poder muy grande en la configuración de la identidad del sujeto, además el mercado lo permite. Asimismo el capitalismo ofrece ideas de lo que es el éxito, la belleza y la felicidad: se prometen o se ofrecen ciertos modelos corporales a seguir".

Algo no menor es entender el contexto en el que se vive, siendo víctimas de la cultura de la inmediatez, la cual fue definida por Barros como el quiero ya: "Esta tiende a satisfacer la demanda de un modo rápido, sin pasar por un proceso de meditación y sin darse un tiempo para reflexionar”.

Es por ello que, desde el punto de vista psicológico, con la intención de contribuir a un vínculo más responsable con este tipo de intervenciones, se sugiere "dar una oportunidad de orientación y poner una pausa antes de tomar una decisión irreversible".

Son tiempos en los que los estímulos y mandatos abundan, porque "hay que ser flaca, pero no tanto; tener curvas, pero no ser gorda". Y, como si todo eso fuera poco, también hay que hacer ejercicio, seguir alimentaciones fit, maquillarse como se ve en TikTok y no olvidarse ni un día de la rutina de skincare para que no se vean los rastros del -inevitable- paso del tiempo.

Por eso, Barros enfatizó: "Uno está en pareja con el cuerpo toda la vida, es una pareja con la que hay desentendimientos y seguramente habrá cosas que nos gustan y otras que no. Deberíamos cuidarlo como hacemos con un otro en el amor".

El miedo y el riesgo de las cirugías plásticas: su impacto en la comunidad trans

El informe de la ISAPS revela que el 86% de mujeres accede a estos tratamientos, mientras que solo un 14% son varones. Días después de la muerte de la ex-Gran Hermano, el colectivo travesti trans Las históricas argentinas manifestó su preocupación por la realidad que deben atravesar dentro de la comunidad, quienes recurren desesperadamente a estas prácticas y "llevan el veneno dentro de sus cuerpos".

Marcela Saibek, integrante de la organización, ahondó en el tema: "Tiene que ver con que la silicona, al ser líquida, supuestamente va migrando. Yo tengo en los pechos y se me se me corrió hasta abajo de los brazos en el cuello, y al migrar va dejando secuelas. Tengo calcificaciones y quedan como protuberancias, y lo lindo que estaba de entrada se va deformando".

Saibek advirtió que en su cuerpo tiene "siete litros de lo que se llama ‘aceite de avión’ por el tipo de silicona, que me causa inflamaciones terribles" y sentenció: "Se sienten como cuchillos, se pone duro y después frío; es terrible”.

Por su parte Aaron, varón trans, también se vio envuelto en esta peligrosa situación: "Yo pertenezco al colectivo travesti trans y ocurre mucho esto de estar desesperado por verse bien frente a la sociedad, tanto por la hegemonía que se impone como también el adecuar el cuerpo de uno a su identidad. Esta desesperación hace que muchas veces caigamos en manos de médicos que no son profesionales. A mí como hombre trans se me impuso tener un cuerpo que cumpla con lo que la gente espera que sea 'el hombre'”.

“La hegemonía que se impone en la sociedad se mezcla con las expectativas, con qué es lo que espera de las personas trans, que es justamente ‘que no se nos note lo trans’", concluyó el joven, quien asegura que ya tuvo consultas con, por lo menos, ocho profesionales.

Es por eso que desde el colectivo reclaman mayor intervención del Estado: “No hay una concientización general, ahora se habla porque murió esta chica que es conocida, pero se necesita hablar de esto más seguido y conocer los riesgos reales de estos procedimientos”.

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