La bizarra historia del programa de radio argentino tributo a Los Beatles que salió en vivo desde Malvinas
Se trató de el primer acercamiento cultural entre argentinos e isleños después de la guerra, a través de la música. Una historia marcada por la pasión y, también, por algo de locura.
Las Beladies y Martín Aragón pioneros culturales en Las Malvinas Argentinas.
¿A quién en su más remota idea se le hubiera ocurrido llevar a una banda tributo a Los Beatles integrada solo por mujeres argentinas a tocar en las Islas Malvinas? ¿Y salir en vivo para un programa de radio en Buenos Aires desde las islas, en pleno 2001?
Hubo un loco, como los de la Azotea, que se animó a hacer historia. Así como un 27 de agosto de 1920 Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica realizaron la primera transmisión radiofónica del mundo - transmitieron la ópera Parsifal de Richard Wagner desde la terraza del Teatro Coliseo de Buenos Aires - el 21 de marzo de 2001, Martín Aragón, desde el cuarto de un hotel en las islas Malvinas hizo Eternamente Beatles.
martin aragon
“Si quieren venir, que vengan. Le presentaremos batalla”
Como todo hito histórico, tiene una antesala. Aragón era un joven estudiante de 21 años en 1982, la guerra le pasó muy cerca. Y aunque zafó de poner el cuerpo en Malvinas para “recuperar la soberanía de las Islas”, hizo patria a su manera veinte años después.
Una parte de él estudiaba arquitectura en la Universidad de Belgrano. “Todos en una nube de pedos”, recuerda el locutor sobre su vida pasada. Otra parte de él pasaba sus horas nocturnas en el Conservatorio de arte dramático en una casona en French y Aráoz, que aún tiene abierta sus puertas. “Había una porción de Argentina que apoyaba la guerra y otra completamente pesimista. Los que íbamos al conservatorio intuíamos que todo iba a terminal de la peor manera”, recuerda conmovido como quien mira en retrospectiva la historia trágica de nuestro país.
No sólo porque él pudo haber sido uno de esos jóvenes soldados, sino porque recuerda la atmósfera pesada de esos días de abril. “La misma Plaza de Mayo colmada por una multitud que pedía que se fuera (Leopoldo Fortunato) Galtieri – presidente de facto entre 1981 y 1982 – vitoreaba ‘Argentina, Argentina’ agitando sus banderitas albicelestes”. Y entregaba a sus jóvenes a una derrota segura, según se supo después.
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“Fue un día de abril, lo recuerdo muy bien porque estaba sentado en una escalinata del conservatorio, lo sentí en el cuerpo, todo estaba mal, aunque los diarios nos decían que íbamos ganando”, recuerda Aragón y tenía razón porque 74 días después, el 14 de junio de 1982 “la hidalguía del pueblo argentino y la hazaña por recuperar el territorio” había llegado a su fin. El Ejército argentino se había rendido y 649 militares argentinos murieron en combate y otros, más de 500 veteranos, se quitaron la vida luego del conflicto. El daño ya estaba hecho y la herida sangra todavía.
¿Y si vamos a las Malvinas?
Casi veinte años después, más precisamente en 2001, Argentina tenía otro contexto y si bien estábamos en democracia, la situación económica era igual de desastrosa que en plena dictadura en el ’82. Un combo inevitable de las consecuencias de la plata dulce, la tablita de Martínez de Hoz, que llevaron a la devaluación, el plan de la convertibilidad y más deuda externa impagable, una crisis bastante similar a la de estos días. El país estaba a punto de volar por los aires en helicóptero, pero todavía le faltaban algunos meses más de hervor. En ese contexto surgió la loca idea de Martín Aragón que necesitó de secuaces para llevarse a cabo.
Aragón, además de creador y conductor de Eternamente Beatles –programa radial vigente desde 1998-, era el mánager de la primera banda Beatle femenina del mundo: Las Beladies. Durante su gestión, había logrado que las chicas formaran parte de un homenaje a Juan Alberto Badía – reconocido beatlemaníaco - en Sábado Bus, uno de los programas más visto del prime time televisivo de la época conducido por Nicolás Repetto.
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La próxima misión de la banda y de su ambicioso productor ejecutivo era que formaran parte de la “Semana Beatle”. Aragón envió un demo de cuatro canciones a Liverpool y luego de algunas gestiones logró que fueran incluidas en el line up. Pero faltaban completar algunos pasos para que la primera banda tributo a The Fab Four sólo de mujeres pudiera tocar en suelo británico. Era condición necesaria que las pibas recorrieran escenarios, que traspiraran la camiseta en términos futbolísticos y, a Martín, astuto y perseverante -muy buen aprendiz del mejor de todos, el Beto Badía – se le ocurrió dar un golpe de efecto.
Aragón fue en busca de “la foto de tapa” y en el histórico Café La Paz – Av. Corrientes y Montevideo- se reunió con quien se convertiría en uno de sus cómplices y en el autor intelectual de la hazaña radiofónica. El periodista Hernán de Lorenzi, en ese entonces prensa de la banda femenina, le dijo en joda a su colega: “¿Y si vamos a las Malvinas? ”. Aragón se lo tomó en serio.
El sitio que albergaría la locura era Radio Palermo, una FM del mismo barrio porteño conocida por darle oportunidad a los recién egresados y estudiantes de las carreras afines. Faltaba aún convencer a las chicas y sobre a todo a sus padres, porque las cuatro apenas llegaban a los 20 años.
Misión Malvinas
La charla de café se había dado en febrero de 2001, Fernando de la Rúa – el entonces presidente de la República – había roto relaciones diplomáticas con el Reino Unido. Pero la declaración ya estaba manifestada, era un impulso suicida, quizás, pero una misión a cumplir
Las Bealadies eran pibas de entre 19 y 23 años, sólo una de ellas era mayor de 21. Fueron citadas en la guarida – café La Paz – e informadas sobre la idea: “Queremos que toquen en Las Malvinas”. Un silencio de radio invadió el ambiente. Las chicas no podían creer lo que escuchaban, entonces sus representantes redoblaron la apuesta: “si lo logramos, ¿van?”. Y cada una de ellas, Dana, Lucrecia, Lorena y Marina se anotaron en la misión.
Primero había que conseguir un lugar en las islas que los aceptara. No hacían 20 años de la Guerra de Malvinas, y habían pasado muchas cosas por la que los isleños no quieran saber nada de los argentinos. “Compramos una guía telefónica de las Islas Malvinas –la única forma de almacenar números de teléfono, además de la agenda en esa época- para buscar un bar o un pub. Llamábamos y nos presentábamos. El as en la manga era decir que la banda hacía temas de Los Beatles, música inglesa como homenaje”, relata Martín con picardía en los ojos.
“¿Argentino? ¡Pum!, colgaban”. Ese sonido es fundamental en el relato de Aragón, porque lo hace aún más tajante y despectivo, mística que hoy con los celulares se perdió. Después de seis intentos, un buen samaritano les advirtió que no llamaran más porque no tenía sentido, pero que debían intentar con la única persona que quizás lo consideraría: una tal Julie Clarke, dueña del pub Globe Tavern que “estaba media loca” y era la persona más disruptiva de la isla.
Globe Tavern Club Islas Malvinas
La historia de la isleña es tan rica como increíble. Uno de sus hijos Martín, ya fallecido, se probó en Boca Juniors en 1999, y, además, compartió escenario con las Beatles argentinas. Aragón y compañía se chamullaron a Julie Clarke y logaron el sí tan esperado.
Terco como una mula o como un buen productor, Aragón quería estar en Las Malvinas para el 2 de abril y fue cuando se pegó de frente por primera vez con la realidad: “Ustedes no pueden estar acá en esa fecha”. No quedó otra que adelantar los planes, todo sea por la misión. Sólo había un vuelo por semana, así que debían coordinar la logística y tener todo listo para ir rumbo a las islas. No quedó otra que adelantar los planes, todo sea por la misión. Sólo había un vuelo por semana, así que debían coordinar la logística y tener todo listo para ir rumbo a las islas.
Permiso inclaudicable
La hazaña radiofónica y que las pibas tocaran en Las Malvinas no hubiera sido posible sin la autorización de los veteranos de guerra. “Para todo el equipo era inquebrantable la decisión, si ellos bajaban el pulgar, no se viajaba”, explica Aragón. “Nos juntamos con veteranos y sus familiares y recibimos el apoyo total. ‘Ojalá lo logren ’, nos dijeron incrédulos y nos apoyaron por completo en la misión”, recordó el conductor.
Así como los goles de Diego Armando Maradona en el 86 contra Inglaterra (el pirata y el legítimo y el mejor de todos los tiempos) fueron la hazaña futbolística que nos dio revancha de una herida abierta; años más tarde un grupo de argentinos tocaría música inglesa en Las Malvinas. Y también se iba a transmitir en vivo un programa de radio "de queruza", así como la mano de D10s en el primer gol a los ingleses.
Debieron hablar con el Ejército argentino porque podría surgir alguna resistencia. No sólo temían por las represalias, sino por la prometedora carrera de las chicas, que por suerte después de ese evento, prosperó. El general de brigada – sin nombre – en su propia casa les dio la venia: ¡Maravilloso, adelante!
Pero la gestión diplomática no terminó ahí, se enteró el Gobierno. En ese momento el secretario de cultura era Darío Lopérfido, quien les confesó desde un primer momento: “Tengo ganas de ir con ustedes. Oficialmente les tengo que decir que 'no los apoyamos' pero voy a intentar ir con ustedes”. Por último, se reunieron también con otro funcionario en Casa Rosada para completar el cartón de figuritas políticas y ahí sí, quedó todo listo para ir rumbo a Las Islas Malvinas.
maradona mano de dios
Una zona de guerra
“De Buenos Aires a Santiago de Chile, de Santiago a Punta Arenas, de allí a otro puerto algo y finalmente Malvinas”, trata de recordar Aragón las escalas del viaje y se empieza a emocionar, como para no hacerlo. El avión había aterrizado en suelo argentino ocupado por las Fuerzas británicas en el Atlántico Sur, en el aeropuerto de una base militar.
Ya desde la ventana del avión se podían ver los primeros pedacitos de tierra malvinense. Otra vez silencio de radio entre los integrantes de la troupe, ese que hay que respetar porque tiene más sentido que cualquier palabra.
A pesar de la lluvia, el clima acompañó el aterrizaje. Las lágrimas de Aragón brotaban y se iban apoderando de él hasta tomarlo por completo durante toda esa semana. “Lloré muchísimo: antes de bajar, cuando bajé, en el hotel, en el cementerio de Darwin, en el recorrido por las islas, por todos lados hasta volver a Buenos Aires”, confiesa.
Martín Aragón en el cementerio de Darwin en Islas Malvinas Argentinas
Como el aeropuerto estaba dentro de la base militar inglesa, tenían prohibido sacar fotos o filmar. De allí, fueron trasladados al hotel. Para su sorpresa, el recibimiento no fue tan hostil como presuponían. La sociedad isleña del nuevo milenio era como cualquier otra donde las opiniones variaban: desde los que no querían a los argentinos, a los que les daba lo mismo que estén ahí y los que estaban interesados solo por cuestiones comerciales - y otras tantas variantes más-.
Esa semana no había más argentinos que Aragón, sus secuaces y las Beladies en las islas. Dana Nigro (John Lennon); Lorena Ocampo (Paul McCartney); Lucrecia López Sanz (George Harrison) y Marina Hernández (Ringo Starr), eran las Beatles argentinas. El periodista Hernán De Lorenzi (prensa); Vanesa Girolami (traductora); Alberto "Tapa" Escriña (sonidista); Gustavo Escriña (asistente) y Martín Aragón (manager y Productor General), los Locos de la Azotea.
Antes de la presentación de Las Beatles argentinas en el pub Globe Tavern, el recorrido por el territorio donde soldados argentinos dieron la vida era obligatorio. Las Islas estaban menos pobladas que en la actualidad. La actividad comercial y pesquera se desarrolló de forma descomunal en los últimos tiempos. Las Malvinas siempre representaron una posición estratégica para la extracción del petróleo, la Antártida, el agua y la pesca indiscriminada.
Después de la guerra en 1982, los isleños comenzaron a recibir subsidios por parte de Gran Bretaña y si bien “la mayoría no se identificaba como inglesa, tampoco se sentía parte de Argentina y eligieron ser identificados como Kelpers –nativos de Malvinas- “, le explicó un isleño a Aragón.
Pisar el suelo malvinense es movilizante pero visitar el cementerio de Darwin – “el único pedacito de tierra argentina” – lo es aún más. Ese paisaje desolador junto a los restos de un helicóptero del Ejército argentino derribado, contrasta con las enormes playas de piedras de arenas blancas y aguas verdes pobladas de pingüinos Rey. “Un lugar 100% natural y salvaje”, describe Aragón en su relato evitando profundizar y guardándose los más íntimos detalles.
Martín Aragón junto a un helicóptero del Ejército argentino derribado en combate de Malvinas.
En la segunda isla, la más alejada del continente estaba el pub de Julie Clarke donde Las Beladies concretaron su gira comercial. Actuaron con un lleno total en el Globe Tavern ante más de 300 malvinenses. Es decir que el 20% de la población total asistió al evento y fue parte de un hito cultural sin saberlo.
¿Eran conscientes de lo que estaba pasando? ¿podían dimensionar que estaban siendo protagonistas de un momento histórico? ¿Se les cruzó por la cabeza que tenían la casi la misma edad que los soldados que combatieron 20 años antes en ese territorio y que algunos dejaron la vida por la Patria?
Sí, a la última pregunta. Por eso una jovencísima Marina, la Ringo Starr de la banda femenina, se cuestionaba: “¿Está bien que toque música inglesa justamente en Malvinas siendo argentina?”. Un pensamiento intrusivo recurrente. Las chicas habían sido instruidas, tenían un protocolo en caso de insultos, comentarios ofensivos y palabras a utilizar para desenvolverse durante su estadía en las islas. Lo dieron todo y más. Y por si acaso las cosas salían mal, una ambulancia y un fuerte operativo de seguridad estaba listo afuera para escoltarlas directamente a la base militar británica. Se enteraron de eso una vez fuera del territorio.
"Can't buy me love", "I wanna hold your hand", "She loves you" y "Help", entre otros clásicos del cuarteto de Liverpool, bastaron para tender el puente entre las argentinas y los isleños.
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La hazaña radiofónica: all you need is love
En 1967, durante la primera transmisión satelital de televisión en vivo que conectó a 14 países, Gran Bretaña eligió a The Beatles para representarla. La banda recibió el desafío de componer una canción en apenas tres días. En tan solo 24 horas, John Lennon presentó el tema que se convertiría en un verdadero himno de paz: All you need is love desde los estudios Abbey Road. Quien iba a pensar que ellos mismos iban a ser un mensaje pacifista entre argentinos e ingleses 20 años después de la Guerra de Malvinas.
Eternamente Beatles iba los jueves a las 7 de la tarde y en medio de la gira de Las Beladies, al loco de Aragón se le ocurrió la audaz idea de hacer su programa desde Base Malvinas. No parecía muy complicado sólo que tenía prohibido ejercer el periodismo y muchísimo menos podía conectarse con una radio argentina.
Pero lo hizo. A través de la operadora telefónica llamó “a su madre” – FM Palermo- y una voz entre incrédula y atenta de Lucho Vagó – otro Beatle maníaco que hizo la revista Buenos Aires Beat- en el piso de la radio, le dio la bienvenida al móvil desde las Islas Malvinas.
“Bienvenido hombre o mujer de ningún lugar, estamos aquí, allá y en todas partes para vivir dos horas a bordo de un submarino amarillo…” arrancaba la apertura de Eternamente Beatles en la voz de Pedro Aníbal Mansilla, emblemático locutor peruano y presentador Modart en la Noche, programa referente para la difusión de la música pop y rock entre los 60s y 80s y primer ciclo en pasar media hora de música de los británicos. Sí, antes de Badía.
Un pedacito de suelo malvinense y una medalla de veteranos de Guerra
Encerrado en su cuarto de hotel entre dos colchones y con un julepe padre, Aragón se dispuso a abrir el programa: “Estamos en vivo hoy una vez más, jueves 21 de marzo del 2001, hoy con un programa verdaderamente histórico. Hoy estamos transmitiendo desde las Islas Malvinas, en el marco de la gira de Beladies, son las 7:05 pm…” Hoy, casi 25 años después, Martín se escucha por primera vez desde la grabación de un casete recuperado y hace una autocrítica: “Fue una grabación clandestina sí, pero edulcorada, quizás por miedo, los nervios, teníamos prohibidísimo ejercer el periodismo”.
La hostería donde se alojaba el conductor y mánager sigue estando en las islas y tiene una particularidad que le produce urticaria a los argentinos: se hospedó Margaret Thatcher. De las paredes del cuarto de hotel desde donde salió Aragón en forma clandestina para Buenos Aires colgaban los cuadros de la primera ministra del Reino Unido en su paso por el lugar. “Tenía ganas de tirarlos a la mierda”, se sinceró.
Con algo de delay por cuestiones lógicas, Lucho Vagó piloteaba la nave desde base Palermo y Aragón cubría el frente en la trinchera de Malvinas. La hazaña radiofónica y que un grupo de pibas argentinas tocara en las Islas fue, en gran parte, gracias a Los Beatles.
Este episodio protagonizado por locos audaces es interpretado como un intento de acercamiento cultural entre argentinos e isleños después de la Guerra por la soberanía del territorio a través de la música. Para algunos puede sonar naif, banal o un storytelling propio de esta época. Todo lo que quieran, nuestros veteranos de guerra aprobaron la misión.
“Y al final, el amor que recibes es igual al amor que das. Gracias a quienes lo hicieron posible, gracias John, Paul, George y Ringo”, así finaliza todos sus programas Eternamente Beatles y también esta historia.