La personalización sigue siendo posible, siempre que no altere los estándares técnicos exigidos.
Revista Nitro
La personalización del vehículo no está prohibida, pero debe respetar normas técnicas obligatorias para circular.
Algunas intervenciones estéticas pueden afectar sistemas clave y provocar el rechazo en la inspección.
La verificación controla seguridad, emisiones contaminantes y correcto funcionamiento general.
Determinadas fallas permiten una aprobación condicional, mientras que otras impiden usar el vehículo hasta repararlo.
La Verificación Técnica Vehicular establece criterios estrictos que todos los autos deben cumplir para poder circular, incluso cuando fueron modificados con fines estéticos. En 2026, varios cambios asociados al tuning pueden generar observaciones o directamente impedir la aprobación si alteran parámetros de seguridad o funcionamiento.
La cultura de la personalización automotriz creció con fuerza desde la década del 90 y se instaló como una forma de darle identidad propia a cada unidad. Pese a eso, más allá del aspecto visual, cualquier intervención debe mantenerse dentro de los límites que fija la normativa vigente en materia de emisiones, estabilidad y equipamiento reglamentario.
En ese sentido, la inspección no evalúa si el auto fue modificado, sino si continúa cumpliendo con las condiciones técnicas exigidas, lo que convierte a ciertos retoques en un posible inconveniente al momento de realizar el control obligatorio.
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Cuáles son los cambios en el auto que te pueden dejar sin VTV
Uno de los puntos más observados es el sistema de escape. Durante la revisión se miden tanto los gases contaminantes como el nivel de ruido. Modificaciones como caños deportivos no homologados o recortes en el sistema original pueden superar los límites permitidos y obligar a reinstalar las piezas de fábrica para obtener la aprobación.
La iluminación también entra en análisis. Las luces deben respetar intensidad, color y alineación reglamentaria. Cambiar ópticas por versiones no certificadas o instalar sistemas que modifiquen el patrón lumínico puede ser motivo de rechazo si afecta la visibilidad o encandila a otros conductores.
Las modificaciones en suspensión y dirección son otro aspecto sensible. Bajar la altura del vehículo o alterar su geometría puede perjudicar la estabilidad, el funcionamiento de amortiguadores y la correcta alineación. Si la inspección detecta riesgos estructurales, el resultado puede ser desfavorable.
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El control se completa con la evaluación de frenos, neumáticos y elementos básicos de seguridad. El desgaste excesivo de las cubiertas, el uso de llantas no adecuadas o deficiencias en la capacidad de frenado aparecen entre las causas más frecuentes de desaprobación. Además, desde el inicio se revisa que funcionen limpiaparabrisas, cinturones y que las chapas patente sean legibles.
Cuando las fallas son menores, se otorga un permiso condicional con plazo para corregirlas. En cambio, si se detectan problemas graves, el vehículo queda inhabilitado hasta su reparación. La personalización sigue siendo posible, siempre que no altere los estándares técnicos exigidos.