Estos 10 crímenes cambiaron por completo la historia y aún hoy siguen analizándose: cuáles son

El asesinato ha sido uno de los métodos empleados para llevar a cabo una venganza o cambiar el rumbo de los acontecimientos. Los homicidios de famosos o de personajes históricos han sido una constante en nuestro mundo.

  • El asesinato es el método más empleado para llevar a cabo una venganza o querer hacerle daño a otro.
  • A lo largo de la historia, hubo muchísimos acontecimientos sobre asesinatos a figuras de la historia que marcaron un antes y un después.
  • Muchas de estas personas asesinadas, de distintas maneras, a quemarropa, fueron líderes políticos de distintas partes del mundo.
  • Por esta razón, no es ilógico ver siempre escoltas policiales o servicios de seguridad alrededor de las diferentes figuras de la política.

A lo largo de la historia, el asesinato ha sido uno de los métodos empleados para llevar a cabo una venganza o cambiar el rumbo de los acontecimientos. Los asesinatos de famosos o de personajes históricos han sido una constante en nuestro mundo. Algunos de ellos murieron a manos de sus seguidores, sus adversarios, fanáticos o individuos trastornados que lograron acabar con sus vidas. Pero a veces los resultados no fueron los esperados.

No es extraño constatar, sobre todo en los tiempos que corren, que personajes famosos pertenecientes a diversos ámbitos, sobre todo de la política, no se mueven por las calles de nuestras ciudades sin ir acompañados de una nutrida escolta policial o, en según que casos, por prestigiosos servicios de seguridad privados. De este modo, y para evitar lo que podría acabar siendo una tragedia, presidentes, primeros ministros, reyes o incluso estrellas del rock se rodean en todos los casos de impresionantes medidas que facilitan su seguridad.

Y es que, a lo largo del tiempo, la sociedad ha sido testigo de asesinatos de personajes relevantes, algunos de ellos todavía sin resolver, que conmocionaron a la opinión pública de su época. Desde Julio César, pasando por JFK, presidentes del Gobierno de España e incluso activistas como Stephen Biko, o actores y cantantes como Sharon Tate y John Lennon, en el mundo se han sucedido muchos crímenes y magnicidios que aún siguen provocando sorpresa (e incluso indignación) por el modo en que fueron cometidos. En este artículo, que no pretende en ningún modo ser exhaustivo, repasamos algunos de los crímenes más famosos de la historia y apuntamos algunas de las teorías que investigan los motivos que los provocaron.

Cuáles son los 10 crímenes que cambiaron la historia mundial

Las 23 puñaladas asestadas a Julio César

Julio César sigue siendo uno de los personajes más famosos y carismáticos, que ha pasado a la historia, sobre todo, por su terrible final. El "dictador perpetuo" (ese es el título que ostentaba en el momento de su muerte) fue asesinado en los idus de marzo del año 44 a.C., fecha que según el calendario romano se correspondía a los días 15 del mes dedicado a Marte, el dios de la guerra. A pesar de la advertencia de su esposa, Calpurnia, que lo había visto en sueños cubierto de sangre, César se dirigió al Senado. ¿Qué podía pasarle? El hombre más poderoso de Roma era popular entre la plebe y se sentía seguro de sí mismo, pero era totalmente desconocedor del peligro que se cernía sobre él. Un grupo de senadores, encabezados por Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino se habían conjurado para acabar con la vida de César por temor a que el dictador aboliera el Senado (y acabara con sus privilegios) e instituyera una monarquía. Lo que pasó a continuación forma ya parte la leyenda. Julio César recibió veintitrés puñaladas y pronunció la celebre frase "Bruto, ¿tu también hijo mío?" (aunque no existe certeza de ello). Todo acabó con el estallido de una guerra civil que perderían los asesinos y ganaría Octavio, el sobrino nieto de César y futuro primer emperador de Roma, Augusto.

El inesperado final de Sissi

Luigi Lucheni era un anarquista de origen italiano afincado en ciudad suiza de Ginebra que como buen revolucionario creía que la sociedad la debían formar ciudadanos libres e iguales, sin patrones ni obreros, sin reyes ni súbditos, y con la convicción de que este ideal debía imponerse aunque fuera a fuerza de sangre. El plan de Lucheni era simple: asesinar al pretendiente al trono de Francia, el príncipe Enrique Felipe de Orleans, cuando este llegara a Ginebra. Pero la suerte se alió con el príncipe cuando este cambió de planes, aunque sin embargo la fatalidad se cruzaría en el camino de la emperatriz Isabel de Austria, más conocida como Sissi. A sus 60 años, la emperatriz estaba paseando, como siempre sin escolta (insistía en salir sin protección), tan solo acompañada por su amiga, la condesa húngara Irma Sztaray. El 10 de septiembre de 1898, los caminos de Lucheni y Sissi se cruzaron cuando la emperatriz se disponía a tomar el ferry que debía llevarla a Montreux. Allí tropezó de manera casual con un pasajero, que no era otro que Luigi Lucheni, y al momento sintió una fuerte punzada en el costado. Ella pensó que aquel dolor se debía al fuerte golpe, pero en realidad Lucheni le había clavado un estilete muy fino cerca del corazón, lo que provocaría la muerte de Sissi ese mismo día.

El asesinato de Abraham Lincoln

Abraham Lincoln fue el decimosexto presidente de los Estados Unidos de América, y el hombre que lideró al Norte durante la sangrienta guerra de Secesión. Lincoln también ha pasado a la historia por ser el presidente que preservó la Unión y abolió la esclavitud. Pero por si algo ha pasado también a la historia Lincoln es por su dramática muerte. El 15 de abril de 1865, mientras asistía a una obra de teatro en Washington, el presidente era asesinado por un conocido actor y confederado confeso llamado John Wilkes Booth. Aprovechando que el guardaespaldas del presidente había abandonado el teatro para tomar unas copas junto al cochero en una sala aledaña, Booth sacó un arma y disparó a Lincoln directamente en la cabeza. Tras el magnicidio, Booth saltó al escenario y gritó "Sic semper tyrannis" (Así siempre a los tiranos), una frase atribuida a Marco Junio Bruto tras asestar su puñalada a Julio César. Antes de que nadie lo pudiera atrapar, Booth huyó, pero once días más tarde, el 26 de abril de 1865, era abatido a tiros por el sargento Boston Corbett.

abrham lincoln

Calígula, la conjura contra el emperador

Cayo Julio César Germánico gobernó el Imperio romano desde 37 d.C. hasta enero de 41 d.C., fecha en la que fue asesinado, víctima de una conspiración. Calígula acompañó desde muy temprana edad a su padre Germánico Julio César en las campañas militares que este llevó a cabo en Germania. Y calzaba las típicas cáligas de los legionarios, de ahí su apodo, Calígula, cuyo significado es "botitas". El emperador Tiberio expresó el deseo de que Calígula y su nieto Tiberio Gemelo gobernaran conjuntamente, pero esto no entraba en los planes de Caligula, que quería ser el único emperador. Tras deshacerse de Gemelo, Calígula tomó las riendas del Imperio. En el año 37 d.C., el emperador cayó gravemente enfermo, y aunque no existe consenso sobre el mal que sufrió, las consecuencias fueron devastadoras para Roma. A partir de entonces su comportamiento se volvió autoritario, e incluso despótico, mostrando claros rasgos de demencia. Entre otras cosas se ha dicho que tenía la intención de nombrar cónsul a su caballo Incitato y que montó un prostíbulo en palacio donde tenía relaciones sexuales con las esposas e hijas de los senadores. Al parecer también tuvo relaciones incestuosas con sus hermanas, a las que incluso obligó a prostituirse. Finalmente, y tras salir airoso de varias conspiraciones que fracasaron, Calígula fue asesinado por la misma guardia pretoriana, liderada por Casio Querea, que años antes lo había encumbrado al trono imperial.

El atentado contra el archiduque Francisco Fernando de Austria

28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando de Austria, acompañado de su esposa Sofía, visitó Sarajevo, la capital de Bosnia. Entre la multitud se escondían seis miembros de la Organización Revolucionaria Joven Bosnia, que formaba parte de la sociedad secreta Mano Negra. Durante el baño de multitudes, la comitiva imperial se cruzó con uno de los miembros del grupo llamado Nedeljko Cabrinovic, que lanzó una granada contra el coche descubierto del archiduque, aunque, de manera incompresible, falló, hiriendo a algunos asistentes. La casualidad hizo que de camino al hospital para visitar a los heridos, el coche del archiduque se cruzara con otro miembro de la organización llamado Gavrilo Princip que, sin pensarlo dos veces, disparó contra Francisco Fernando y Sofía, causándoles la muerte. Un mes después del magnicidio, el emperador de Austria, Francisco José, declaraba la guerra al reino de Serbia, que al hallarse bajo la protección de Rusia arrastró a la alianza franco-rusa a un conflicto al que se unirían los británicos. Alemania, por su parte, se aliaba con el Imperio austrohúngaro. Todos ellos acabarían enfrascados en una contienda, la Primera Guerra Mundial, que provocaría más de 20 millones de muertos.

El magnicidio de John Fitzgerald Kennedy

El 22 de noviembre de 1963, John Fitzgerald Kennedy, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América, se estaba dando un baño de multitudes junto a su esposa Jacqueline a su paso por las calles de Dallas. De manera incomprensible, la pareja iba montada en una limusina descapotable, sin protección alguna, ajena a lo que en pocos instantes iba a suceder. De pronto, dos disparos resonaron entre la multitud enfervorecida y alcanzaron mortalmente al presidente, que murió casi en el acto al recibir el impacto de una bala en la cabeza. Se había perpetrado un magnicidio que dejó conmocionada a la población estadounidense y al mundo entero. Al cabo de unas horas se supo que el asesino era Lee Harvey Oswald, un ex marine que tras haber desertado del ejército había pasado una larga temporada en la Unión Soviética. Sin embargo, a día de hoy, todavía son muchas las sombras que rodean al asesinato del presidente. De hecho, se desconocen cuáles fueron los motivos que empujaron a Oswald a cometer aquel crimen, ya que este fue asesinado poco antes de testificar por el propietario de un club nocturno llamado Jack Ruby. El misterio en torno a uno de los magnicidios más famosos de la historia continúa.

El terrible final de Mahatma Gandhi

Para Nathuram Godse, un fundamentalista hindú, aquel 30 de enero de 1948 no iba ser un día cualquiera. Iba a ser el día en el que iba a acabar con la vida de Mahatma Gandhi. En aquellos críticos momentos, Gandhi era un hombre que despertaba animadversión tanto entre hindúes como entre musulmanes, ya que ambos bandos lo acusaban de favorecer al contrario. Para Godse, un hinduista que tenía fuertes vínculos ultraderechistas, y para otros como él, Gandhi era un traidor al que acusaban de haber beneficiado a los musulmanes en el momento de la partición de la India. Ese fatídico día, acompañado de sus dos sobrinas, Manu y Abha, Gandhi se dirigió a su sesión de rezo vespertino donde, sobre la plataforma, lo esperaba Godse, que se dirigió a él uniendo las manos, entre las cuales escondía una diminuta pistola. Tras empujar a una de las jóvenes, el hombre dejó al descubierto la mano derecha con la que sostenía la pistola y, sin pensarlo dos veces, realizó tres disparos a quemarropa que acabaron con la vida de Gandhi. Tras el asesinato, la multitud lo acorraló y tras ser detenido por la policía leyó una declaración en la que hacía responsable a Gandhi del sufrimiento del pueblo hindú y aseguraba que había actuado solo, aunque más tarde otras siete personas fueron arrestadas, acusadas de estar relacionadas con el crimen. El 8 de noviembre de 1949, Nathuram Godse fue sentenciado a morir en la horca.

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Trotski es asesinado en México

Trotski era un apodo que Lev Davídovich Bronstein tomó del nombre de uno de sus carceleros mientras estuvo preso en Siberia. Trotski fue un firme opositor primero del régimen zarista y después de Stalin y los anarquistas. También tuvo sus diferencias con Lenin en cuanto a la concepción de lo que debía ser el Partido Comunista, hasta el punto de que en 1911 Lenin llegó a referirse a él como "el Judas Trotski". El inicio de la persecución contra Trotski y el denominado "trotskismo" empezó en 1924 tras la muerte de Lenin, un momento en el que la más mínima crítica al régimen establecido por Stalin era considerada alta traición. El 15 de noviembre de 1927, Trotski fue expulsado del Partido Comunista en un momento en que la persecución del estalinismo se había tornado implacable. En enero de 1928 fue deportado, junto con su compañera Natalia, a Alma Ata, en Kazajistán, para más tarde ser privado de su ciudadanía y en 1929 ser expulsado de la Unión Soviética. A pesar de ello, a Stalin le preocupaba cada vez más la actividad de Trotski en el extranjero y se obsesionó por acabar con su vida. A principios de 1939 puso al mando de la policía política a Pavel Sudoplatov, al cual encomendó una una tarea muy especial: organizar el asesinato de Trotski en México, donde se encontraba en aquellos momentos. Un año más tarde, el 20 de agosto de 1940, lograría su propósito gracias a un agente español llamado Ramón Mercader, el cual asestó a Trotski un golpe mortal en la cabeza con un piolet mientras trabaja en su casa de Ciudad de México.

La muerte de Martin Luther King

El ministro bautista Martin Luther King se convirtió en el representante y líder más visible del movimiento por los derechos civiles desde 1955 hasta el día de su asesinato, en 1968. Su liderazgo fue fundamental para acabar con la segregación que sufrían los afroamericanos tanto en el Sur como en cualquier otro rincón de los Estados Unidos de América. Pero Martin Luther King, que había sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1964, no viviría lo suficiente para hacer realidad aquella visión. El 4 de abril de 1968, King era asesinado de un tiro en la garganta en el balcón del Motel Lorraine de Memphis por James Earl Ray, un delincuente de poca monta que había escapado de una prisión de alta seguridad el año anterior. Tras su detención en Londres, adonde había escapado tras el crimen, el 10 de marzo de 1969 Ray fue acusado y condenado por el asesinato de Martin Luther King y sentenciado a 99 años de prisión. Los motivos que alegaron los fiscales del caso para el crimen fueron el racismo y el odio hacia la persona del reverendo King. Tras permanecer tres días en la cárcel, Ray afirmó que le habían tendido una trampa y que en realidad él no había sido el culpable de la muerte de Martin Luther King. James Earl Ray pasó el resto de su vida entre rejas, luchando sin éxito para que se celebrara un nuevo juicio. Contó con el apoyo final de algunos de los miembros de la familia King y del reverendo Jesse Jackson, que no creían que Ray estuviera implicado en el asesinato.

El asesinato del zar Nicolás II y su familia

Tras pasar muchos meses encerrados en la casa Ipatiev, en Ekaterimburgo, propiedad de un comerciante local, en la madrugada del 16 al 17 de julio de 1918, el zar Nicolás II Románov y toda su familia fueron obligados a bajar hasta el sótano de la vivienda con la excusa de que debían tomarles una foto. Una vez allí, y tras ponerlos en fila, les dispararon a bocajarro. La primera víctima fue el zar, seguido de su esposa, la zarina Alejandra Fiódorovna. Su hijo Alexei y sus cuatro hijas, Olga, Tatiana, María y Anastasia, tras contemplar con horror la muerte de sus padres, fueron los siguientes en ser fusilados. Pero no todos murieron en el acto, y a una orden de Yákov Yurovski, uno de los revolucionarios, los supervivientes fueron rematados a golpes de bayoneta. Tras la masacre, los verdugos sacaron los once cuerpos de la casa y los cargaron en un camión. Pero deshacerse de ellos no era tarea fácil. Los investigadores creen que primero los dejaron en Ganina Yama, una mina poco profunda que los bolcheviques intentaron volar con granadas, aunque no lo lograron. Cuando intentaron trasladarlos a otro lugar, el camión quedó varado en el barro. Fue entonces cuando sacaron dos de los cuerpos, se cree que los de Alexei y María, y se deshicieron de ellos en el bosque. Los otros nueve cadáveres fueron rociados con ácido y tras prenderles fuego enterraron los restos en una fosa. Mucho tiempo después, en 1979, dos detectives aficionados localizaron los restos cerca de Ekaterinburgo, pero el hallazgo se mantuvo en secreto hasta 1989. En 1998, los restos de los asesinados miembros de la familia Romanov fueron enterrados en una multitudinaria ceremonia en la catedral de San Pedro y San Pablo, en San Petersburgo, el lugar de sepultura tradicional de los zares de Rusia.

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