Los bares de Buenos Aires, ideales para el Turismo porteño
Tres empresarios gastronómicos encontraron un local en Palermo y decidieron convertirlo en un bar temático vinculado a los viajes y aeropuertos.
Contrataron al arquitecto Alejandro Peirano y decidieron colocar un avión real de los años ’50 en la terraza como eje conceptual del proyecto.
El diseño, la ambientación y la propuesta del lugar se inspiraron en el mundo aeronáutico y en el tapeo contemporáneo estilo clase ejecutiva.
El chef Dante Liporace creó un menú variado que acompaña la coctelería de autor a cargo del bartender Ramiro Ferreri.
En Buenos Aires, algunos espacios gastronómicos y culturales han comenzado a destacarse por propuestas cada vez más originales, capaces de sorprender incluso a quienes creen haberlo visto todo en la ciudad. En medio de esa tendencia, un sitio en particular despertó gran curiosidad por una característica insólita que lo diferencia del resto: un avión instalado en su terraza que atrae a visitantes y curiosos por igual.
El concepto del lugar combina entretenimiento, estética y una fuerte apuesta por la experiencia, invitando a los visitantes a interactuar con elementos que normalmente solo se ven en aeropuertos o museos. La posibilidad de vivir una experiencia poco habitual dentro de la ciudad hizo que muchos quieran descubrir de qué se trata.
Cómo es Airport, el bar porteño que se caracteriza por sus aviones
-Bar Buenos Aires - Turismo - Airport
Sergio Leborán, Juan Manuel Piñeiro y Juan Manuel Abdala, tres empresarios gastronómicos con trayectoria, detectaron una oportunidad al encontrar un local muy bien ubicado en Palermo, a pocos metros del Parque Las Heras. Analizaron el potencial del espacio y coincidieron en que podía convertirse en un bar temático.
Para llevar adelante la idea convocaron al arquitecto Alejandro Peirano y optaron por centrar el concepto en el mundo de los viajes y los aeropuertos. Surgió entonces la propuesta audaz: “¿Y si colocamos un avión real en la terraza?”. Finalmente dieron con un pequeño bimotor de los años ’50 (un Ae-45 de origen checo) que estaba guardado en el depósito de un coleccionista. La decisión fue inmediata y esa pieza se convirtió en el motor creativo de toda la arquitectura, la ambientación y los servicios del bar.
Pensaron además en una propuesta gastronómica moderna, dinámica y de inspiración cosmopolita, enfocada en un estilo similar al tapeo de autor que se sirve en las clases ejecutivas de los vuelos. Para materializar esa idea convocaron al reconocido chef consultor Dante Liporace, quien desarrolló cuidadosamente un menú atractivo y diverso, dividido en pequeñas raciones, platos principales y postres. Este concepto convive con una coctelería potente, diseñada por el bartender Ramiro Ferreri.