Dónde estuvo el primer semáforo de Buenos Aires

Imprescindibles hoy en día para ordenar el tránsito de la ciudad, estos artefactos reemplazaron a las antiguas garitas con policías. Además, se ganaron un lugar en la cultura popular.

Los semáforos son parte tan vital de la vida en la ciudad que pocas veces pensamos en ellos; quizá, solamente, cuando nos interrumpen si vamos apurados. Pero ahora imaginemos que estamos en una espera larga, de un cruce de avenidas, esos con giros a la izquierda, y recorramos la historia de estas luces que rigen como dioses sobre nuestra circulación.

Buenos Aires es una de las ciudades con más intersecciones semaforizadas por habitante del mundo. Son más de 4000, unas 800 por persona, lo que la pone a la altura de ciudades densas europeas. Sus innumerables cruces rectos de calles muchas veces necesitan orden, y ahí están esos tríclopes gigantes de ojos de colores.

Cuál fue el primer semáforo de Buenos Aires

El primer semáforo de tránsito del mundo fue instalado en diciembre de 1868 en Londres, frente al Parlamento británico, en la zona de Westminster. El ingeniero ferroviario John Peake Knight buscó replicar las señales que utilizaban los trenes, con un diseño que consistía en brazos que, en posición vertical, indicaban "avanzar", y cuando estaban en posición horizontal indicaba "parar".

Por la noche, se utilizaban lámparas de gas con los colores verde para "avanzar" y rojo para "parar", que eran accionadas de forma manual por un policía. Sin embargo, el proyecto tuvo un inicio poco feliz: días después de su instalación, una explosión accidental hirió gravemente al policía encargado de su funcionamiento y el semáforo fue retirado.

Rivadavia y José María Moreno 1947 Ciudad de Buenos Aires Caballito
Imagen de la esquina de Rivadavia y José María Moreno, en Caballito, con la garita del policía que dirigía el tránsito.

Imagen de la esquina de Rivadavia y José María Moreno, en Caballito, con la garita del policía que dirigía el tránsito.

El tráfico continuó siendo ordenado por policías hasta que, en la década de 1910, distintos avances en Estados Unidos permitieron el desarrollo del semáforo automático. En 1912, Lester Wire, un agente de Salt Lake City, implementó el primero con luces rojas y verdes. Recién en 1920 llegaría la luz amarilla (que en algunos países se llama "ámbar" o "naranja"). En la década de 1950 aparecieron los semáforos peatonales.

En Argentina, la primera intersección semaforizada de manera eléctrica fue la esquina de Córdoba y Alem, en el Bajo porteño, con la instalación del artefacto en diciembre de 1958, durante la intendencia de Hernán Giralt, casi un siglo más tarde de aquella primera experiencia londinense.

Durante los primeros años de esa década, ya se habían realizado algunas pruebas experimentales en otros puntos del centro, que permitieron ordenar el ya frenético tránsito de la ciudad.

Embed

Los semáforos, parte de la cultura popular

beso semáforo
El semáforo de la esquina de 7 y 50, en La Plata, escenario de una de las fotos icónicas de los festejos durante el Mundial 2022.

El semáforo de la esquina de 7 y 50, en La Plata, escenario de una de las fotos icónicas de los festejos durante el Mundial 2022.

Ya se volvió práctica habitual la evaluación mediante semáforo en distintas situaciones, con colores según el nivel de cada aspecto a analizar para identificar rápidamente prioridades y tomar decisiones de manera simple y visual. Y qué mejor cuando tenemos "luz verde" para avanzar con un proyecto.

Además, los semáforos inspiraron a Ken Aston, árbitro británico impulsor de las tarjetas amarilla y roja en el fútbol. Aguardando en un cruce, se dio cuenta de que el color amarillo como precaución y el rojo como detención eran universalmente comprensibles y permitirían evitar confusiones como la del Mundial 1966, cuando Antonio Rattín permaneció en la cancha luego de haber sido expulsado ante Inglaterra. Se usaron por primera vez en el Mundial 1970.

En Berlín Oriental, antigua capital de la República Democrática Alemana, los semáforos peatonales son un símbolo de la oostalgie, el fenómeno que recuerda con nostalgia a los tiempos comunistas. En aquellos años, quien indicaba si se podía o no cruzar era el Ampelmännchen (hombrecito con sombrero), una simpática figura que se ganó un lugar en el cariño popular y hoy sigue viva en la cultura pop.

Ampelmännchen Berlín Oriental Alemania comunismo semáforo peatonal
El Ampelmännchen de Berlín Oriental, símbolo de la añoranza por los tiempos comunistas en Alemania.

El Ampelmännchen de Berlín Oriental, símbolo de la añoranza por los tiempos comunistas en Alemania.