La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) destacó este miércoles las muestras de solidaridad expresada por los argentinos por la tragedia en Bahía Blanca y le pidió a la clase política dejar "los lenguajes despreciativos, no exentos de crueldad, que atentan seriamente contra la unidad".
Los obispos de argentina destacaron el compromiso y la solidaridad durante un encuentro llevado a cabo en la sede porteña de la CEA. “No podemos estar ajenos a las realidades que vivimos como argentinos”, expresaron en un primer momento, para luego transmitir “el profundo dolor ante la tragedia en Bahía Blanca, especialmente de los que perdieron a sus seres queridos, y de los que quedaron sin casa, sin sus bienes”.
En el mismo sentido analizaron: “Contrastando con este inmenso dolor, no deja de ser un signo de esperanza la reacción espontánea de nuestro pueblo, de una compasión que baja a las manos, que se hace gesto de ternura, llegando incluso hasta el heroísmo de dar la vida. La solidaridad es una muestra evidente que nos necesitamos unos a otros”.
La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina mantuvo dos encuentros en su sede porteña.
“Valoramos agradecidos cómo en medio de la catástrofe, las distintas instituciones, al organizar seria y delicadamente la solidaridad, rescatan, salvan y ayudan a sostener empecinadamente viva la esperanza”, afirmaron.
En el contenido central del comunicado la Comisión Permanente de la CEA le envió una fuerte advertencia a la clase política al advertir: “Qué bueno sería que esta actitud de cuidar la dignidad de la persona humana, sobre todo cuando se muestra más vulnerable, ayude a dar respuesta a la otra realidad que se advierte tristemente en nuestra sociedad y en la dirigencia. Nos referimos a las actitudes y expresiones que lastiman, a esos lenguajes despreciativos, por momentos no exentos de crueldad, que atentan seriamente contra aquella unidad que tanto necesitamos como pueblo, para ponernos la patria al hombro, para salir adelante”.
“Ambas realidades dejan en claro la necesidad de que ‘rescatemos’ a la persona y su dignidad, que la pongamos en el centro de nuestros intereses, de nuestros servicios, y proyectos”, concluyeron los obispos, tras dos encuentros llevados a cabo en su sede porteña.