De una celebración a un problema de seguridad pública: cuál es la tradición que afectó a más de una ciudad

Se trata de una jornada en la que durante la década del 80 llegó a un punto máximo de tensión y desorden social que obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas. Conocé la historia.

Halloween o, también conocido como La Noche de Brujas, es una de las celebraciones típicas entre los menores que se relaciona con bromas o travesuras inocentes. Esta tradición se la asocia con los Estados Unidos, sin embargo, nace en el seno del continente europeo y recién llega a Norteamérica gracias al arribo de los primeros inmigrantes.

A pesar de que, en pleno siglo XXI, es una jornada en donde los niños son protagonistas a través de hechos inofensivos, se debe decir que en un determinado momento llegó a ser un problema de seguridad pública.

El 30 de octubre es conocido como la Noche de las Travesuras en el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, y las bromas inofensivas, en ocasiones, llegaron a ser actos delictivos. Su inicio se da en una noche en la que los menores de 18 años tenían la libertad de realizar diferentes actos para desquitarse.

Sin embargo, la situación fue empeorando con el paso del tiempo hasta llegar a su punto de máxima tensión en la década del 80.

Cuál es el origen de la tradición de la Noche de las Travesuras

La tradición de la Noche de las Travesuras se cree que tuvo origen en Inglaterra a finales del Siglo XVI. Por aquellos tiempos, se refería a la víspera del 1 de mayo ya que en ese mes se celebraban por todo Europa, fiestas que celebraban la primavera.

La noche anterior a las fiestas, se le permitía a los niños excederse un poco en su comportamiento y realizar pequeñas bromas inocentes. Sin embargo, en muchas ocasiones cruzaban un límite y llevaban a cabo diferentes acciones que resultaban de mal gusto o al menos, un poco molestas.

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Con el paso del tiempo, esta tradición se trasladó al 30 de octubre o al 4 de noviembre, según el lugar. Las razones del cambio de fecha se desconocen en su totalidad, aunque, se cree que esta variante se debe a que el carácter de esta tradición se relacionaba bastante con el espíritu de Halloween. Ya para finales del siglo XVIII, el 30 de octubre era la fecha más habitual.

Esta tradición cruzó las fronteras y fue llegando a diferentes países como Estados Unidos y Canadá gracias a los inmigrantes británicos e irlandeses que fueron llegan a dichas regiones. A partir de ahí fue cuando los menores comenzaron a descontrolarse un poco más ya que se encontraban envalentonados por un clima de permisividad y las bromas -cada vez- eran peor.

Por qué la Noche de las Travesuras se volvió una tradición peligrosa

Durante los años 30 del siglo XX, época de la Gran Depresión, la Noche de las Travesuras comenzó a ponerse fea. Las bromas dejaron de ser tales y comenzaron a convertirse en actos de vandalismo. La desesperación de la gente hacía que esta jornada sea una vía de escape para desahogar sus frustraciones. Ya en los 80, ciudades como Detroit y Nueva York, la situación era incontenible.

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En aquella época, la tasa de desempleo crecía cada vez más en las grandes ciudades provocando que mucha gente pierda su empleo. Así fue como los edificios de la ciudad se convirtieron en blanco de su ira y los incendiaban.

A partir de allí dejó de hablarse de vandalismo y comenzó a ser un problema de seguridad pública. En 1984, los bomberos de Detroit apagaron más de 800 incendios y, hasta el momento, es el número más alto registrado en la historia de la localidad. El caso fue verdaderamente serio y la Noche de las Travesuras, pasó a conocerse como la Noche del Diablo.

Las autoridades tomaron medidas y a partir de 1986 se decretó un toque de queda vigente desde el 29 de octubre hasta el 1 de noviembre. Algunas de las decisiones fue prohibirles a menores de 18 años a estar en la calle después de las 10 de la noche, a menos que estuvieran acompañados por adultos.

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A mediados de la década del 90, se fueron armando cuadrillas de voluntarios en los diferentes barrios para patrullar durante la noche y alertar a las autoridades de cualquier actividad sospechosa. Al mismo tiempo, vigilaban los locales abandonados y, en caso de incendio, actuaban para contener el fuego hasta la llegada de los bomberos. Esta campaña se la bautizó como la Noche de los Ángeles y estuvo vigente hasta el 2017.