En el marco del Día del Libro, la imagen del lector solitario en un rincón parece quedar en el olvido. Lo que hoy florece en las redes sociales es un fenómeno vibrante: comunidades masivas que transforman la lectura, antes un acto individual, ahora una experiencia colectiva de pertenencia y afecto. Espacios como The Night Court Club, que nació del fanatismo por las sagas de Sarah J. Maas, demuestran que un libro puede ser la excusa perfecta para encontrar mucho más que una buena historia.
En tiempos donde las redes sociales y la adicción por el scrolling infinito parece que ocupa muchas horas de nuestras vidas, no todo pasa a través de videos y reacciones. En medio de esa lucha por quién o qué va a atrapar la "atención del usuario", algunas personas eligen salir de sus celulares y agarrar un elemento tan antiguo desde los orígenes de la civilización pero que se mantiene vigente en el siglo XXI: el libro.
Si bien la lectura muchas veces es un acto individual, donde el lector se "enfrenta solo" a la historia, se enamora de los personajes, del argumento y de cómo se desconecta de lo real para dejarse llevar por el relato. Es un momento bastante íntimo, donde una persona expone su forma de entender y comprender al mundo con otra, que si bien escriba ficción, no ficción o crónica puede generar un debate en uno y llegar a desmarañar cualquier tipo de mensaje.
Una corte de rosas y espinas imagen
https://www.sno-isle.org/
Sin embargo, muchas personas jóvenes o grandes, hombres o mujeres, buscan algo colectivo en esta práctica de leer, cómo por ejemplo los clubes de lectura, espacios donde las historias, los fanatismos y el poder encontrarse con otros, cobra protagonismo y crea nuevas amistades.
En los últimos años, pasaron a ser un fenómeno potenciado por las redes sociales, la facilidad para conectarse y coincidir, a pesar de la distancia, pueden más para que lo que comenzó como una juntada de amigas termine en un club con cientos de personas.
En el caso de The Night Court Club tanto Giselle Leiva como Rocío Elysee comenzaron con una pregunta: "¿Qué tal si armamos una lectura conjunta de esta saga para que nuestras amigas pudieran leerlo y para que nosotras lo releamos?". En particular, ambas amigas eligieron leer los libros de la autora de fantasía Sarah J. Mass que mezcla sus universos entre las sagas.
Esa idea terminó en una juntada en el Barrio Chino y después en otra, donde eran ya más de 30 personas, y así se sigue extendiendo hasta ahora, donde realizan tanto encuentros presenciales con o sin autoras invitadas hasta algunos debates virtuales. "Ver lo que generan los libros es fantástico", afirmó Giselle.
Clubes de lectura: la importancia de conectar y encontrar un espacio seguro
¿Por qué hacer un club de lectura? Para Rocío, tanto como moderadora de un club como participante de otros, algo que notó y le llamó mucho la atención es "el hecho de que la gente quiere socializar".
"Notamos muy patente que después de lo que fue la cuarentena, la gente se cansó de hablar de forma virtual. Se cansó. Necesita cualquier excusa es hagamos un debate presencial", añadió, muchas veces también suelen pasar cómo para charlar y estar un rato con gente que entiende su mundo.
El deseo de compartir una comunidad y también vencer miedos. Las fundadoras del club también destacaron el compromiso de algunas de sus integrantes: una joven que, tras un accidente sufre agorafobia, asiste a cada encuentro presencial como un hito personal para vencer su temor a salir de casa; y el de una lectora residente en La Plata que, a pocos meses de tener un hijo, embarazada conduce hasta la Capital Federal para no perderse de los encuentros.
Primer encuentro The Night Court Club
Primer encuentro en el Barrio Chino de lo que luego se llamaría el club de lectura The Night Court Club.
Cortesía The Night Court Club.
Los debates son diferentes dependiendo del libro que deseen leer, también tanto Giselle como Rocío esperan a las integrantes con regalitos para que la experiencia sea más personalizada. Hablan un poco del "Found Family Literario" o "familia encontrada" es el eje central que define la identidad y el funcionamiento del club, transformándolo de una simple reunión de lectores en una comunidad de pertenencia profunda.
"Lo que inició como algo que me gustaba leer y querer hablar y encontrar a alguien que que pensara lo mismo que yo, hoy es una locura y me encanta", expresó Giselle.
En esta comunidad segura donde los integrantes pueden expresarse con total libertad. Giselle destaca que en este entorno se pueden compartir opiniones, incluso cuando un libro no gusta, con la certeza de que nadie será criticado, lo que fomenta un clima de confianza y respeto mutuo.
Este año la Feria del Libro de Buenos Aires tiene una agenda con muchísimas charlas tanto de clubes de lectura, como de Booktobers o Bookfluencers, algo que no ocurría años anteriores. Esto demuestra también por un lado cómo crece el público y la audiencia, a través de redes sociales, desde los autores y quienes se dedican a compartir lo que leen en internet.
"Hoy la movida juvenil está a cargo de Cristina Alemani, fue ella la que inició con la movida juvenil por ya por el 2013 calculo y era esa misma la que yo iba a ver que moderaba las charlas, estas dos charlas únicas que había de youtubers", contó Giselle.
Algunas de los autores argentinos que recomendaron desde el club de lectura son: Milena Walters, Mariana Guarinoni, Agustina Cámara, Ann Rod, y Flor Núñez Graiño.
Baile temático en Booklover Fest 6 The Night Court Club
Desde el club de lectura organizaron un baile temático en la saca ACOTAR para el evento de BookLoverFest que se realizó el año pasado.
Conectar con la historia y los personajes es algo que hace únicas las experiencias de lectura. "Sé que esos personajes a mí no me conocen, pero yo estoy sentada en la mesa con ellos", reflexionó Rocío, y remarcó "como el señor de Los Anillos, la comunidad, que están los hobbits, los hombres, los elfos, los enanos y todos van para el mismo lado. Todos queremos estar juntitos, queremos disfrutar una buena historia y no nos importan las diferencias y se llama una hermandad preciosa, una familia".
¿Qué le dirían a alguien que no se anima a ir a un club de lectura? "Que trate de dar ese paso que hay veces que es difícil porque uno muchas veces tiene miedos, tiene el miedo de encajar. La vida nos pone miedos, nos pone trabas, en los hay chicas que escuchan simplemente y después se van contentas", aseguró Giselle.
Los clubes de lectura son para todo el mundo, para cualquier persona que se anime a dar ese paso para compartir el amor por un libro o una historia. "Es para disfrutar, porque vos entrás a una a un club de lectura literal es como que dejás atrás tu persona, tu persona civil y te convertís vos en tu propio es superhéroe. Es increíble y no tenés miedo a nada", cerró Rocío.