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Datos que duelen: aumentaron más de un 50% las denuncias por violencia intrafamiliar hacia niños y adolescentes

Las cifras, provistas por la Oficina de Violencia Doméstica, reflejan un incremento mayor al 57% en 2025 respecto del 2024. En cuanto a las agresiones, el análisis indica que, de los más de 5000 menores afectados, casi el 40% de los menores sufrió violencia física.

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  • En medio de la conmoción que todavía perdura alrededor del caso Ángel, el niño asesinado en Comodoro Rivadavia, los datos duros reflejan una realidad que es imposible de tapar. En 2025, las denuncias se incrementaron en más del 57% respecto de 2024.

    En un contexto de creciente alarma por el ambiente en el que se crían y crecen los niños, niñas y adolescentes, la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación comunicó que el año pasado las denuncias vinculadas con menores de edad superaron los 5000 casos, sobre un total que se colocaba apenas por encima de las 10000 presentaciones.

    Ese mismo observatorio informó que, durante 2024, del total de presentaciones por violencia doméstica, que fueron de 9840, 3182 correspondieron a casos vinculados con personas de 0 a 17 años. En promedio, se trató del 32%.

    A nivel interanual, desde la OVD observaron un aumento de los casos en 2023 (3828) en comparación con los de 2021 y 2022, cuyas cifras fueron de 2622 y 3422, respectivamente. Para 2024, el número registró un leve descenso, pero el año pasado este volvió a subir, llegando a un pico y a su máximo de acuerdo con los años anteriores.

    niños analisis

    La violencia contra niños creció en 2025.

    Para conocer más el universo de las personas afectadas, la OVD desgranó que durante 2024, entre las niñas, niños y adolescentes afectados, la mayoría eran mujeres (52%). En cuanto a la edad, el 27% tenían hasta 5 años; el 36% tenían entre 6 y 10; el 24%, entre 11 y 14, y el 13% restante eran adolescentes de entre 15 y 17 años.

    En los grupos de edad de 0 a 5 y de 6 a 10 años, hubo más niños que niñas afectadas. En tanto, en lo que refiere a los grupos de 11 a 14 y de 15 a 17, las niñas y adolescentes mujeres fueron más que los varones.

    En 2025, la tendencia se mantuvo en cuanto al género afectado, aunque se vieron cifras algo más elevadas: el 66% para las mujeres, mientras que la cifra para los varones fue del 60%. Y sobre la edad, el segmento que más recibió denuncias fue el de 6 a 10 años, que superó el 20% total.

    Otro dato que va de la mano con lo que ocurrió con Ángel López en Comodoro Rivadavia es que, tanto en 2024 como en 2025, la mayoría de los agresores fueron varones. Durante 2024, las denuncias apuntaron a hombres en un 66%, mientras que el año pasado ese porcentaje aumentó en un 5%.

    En la misma línea, la mayoría de los casos de violencia doméstica se da dentro del entorno familiar, ya que las denuncias realizadas señalan que se dieron dentro de un vínculo filial. En 2024, específicamente, se trató del 80% de vínculo parental: el 66% acusó haber recibido violencia por parte del padre y el 34% por parte de la madre.

    Así como se multiplicaron las denuncias y sujetos de violencia, así también lo hicieron las personas denunciadas. En 2024, el análisis puntualizado en niños, niñas y adolescentes registró a 3484 personas, mientras que para 2025 esa cifra se elevó a 10951.

    En lo que refiere a los tipos de violencia, desde la Oficina de Violencia Doméstica puntualizaron que tanto en 2024 como en 2025, la mayoría de las denuncias se asentaron por violencia psicológica y que la violencia física ocupa un segundo lugar. Cabe destacar que en 2024 el promedio fue del 37%, pero este número aumentó para 2025, siendo alrededor del 42%. Es decir, que, considerando las denuncias recibidas, poco más de cuatro de cada 10 niños padecieron violencia física durante los últimos dos años.

    2026, un año que enciende las alarmas

    Desde la OVD monitorearon el primer mes del año y notaron una tendencia que va en alza. Los equipos interdisciplinarios elaboraron 1153 evaluaciones de riesgo, lo que representa un 2% por encima del mismo mes del año anterior.

    En cuanto al segmento etario que comprende niños, niñas y adolescentes, se trató del segundo más afectado (29%) con un 29% menos respecto del principal sector, que es el de las mujeres (58%). Continuando con la tendencia, se conoció que al menos un 35% tenía un vínculo filial con las personas que denunciaron.

    Además, los casos evaluados mostraron en su 98% violencia psicológica y 39% física. Por último, el 26% de las situaciones fueron evaluadas como de altísimo o alto riesgo; el 59% como de riesgo medio y moderado, y el 15% con riesgo bajo.

    La justicia en la mira: qué pasa con los chicos puertas adentro y por qué están tan desprotegidos con sus propios papás

    La violencia intrafamiliar no es un hecho aislado, sino que también tiene que ver con dinámicas familiares que se repiten de manera sostenida y, muchas veces, de manera silenciosa. Cuando un niño muere a manos de quienes debían cuidarlo, se expone una situación muy clara: se pasó de largo por muchas alarmas que muchas personas -que debían accionar- ignoraron.

    Para la psicóloga Sol Rivera (MN 51296), estas alarmas "no aparecen de un día para el otro" y desnudan un sistema que "falló en ver, en escuchar y también en intervenir".

    Entre los interrogantes que giran en torno a por qué los adultos incurren a esas conductas aberrantes e indignantes contra niños o bien contra sus propios hijos, la profesional explicó que "generalmente hay adultos con enorme dificultad para regular sus emociones o con historias de previa violencia, frustraciones mal gestionadas y sobre todo una concepción del niño como un objeto a controlar, no como un sujeto a cuidar. Entonces, el niño en ese contexto queda atrapado, siendo rehén de una relación de poder totalmente asimétrica".

    Cómo detectar a un niño que sufre violencia intrafamiliar

    "Muchas veces encontramos frases directas o indirectas de miedo, de maltrato. Entonces, el niño no siempre puede decir: 'Me pegan o estoy sufriendo violencia', pero lo muestra en su cuerpo, lo muestra en su conducta y en su forma de vincularse", explicó.

    Mariela y Ángel

    El caso Ángel volvió a poner en la mira el rol de la Justicia, las instituciones y las relaciones parentales.

    Los niños siempre dan señales cuando atraviesan situaciones de violencia. Para Rivera, muchas veces ocurre que los adultos no sabemos leer ese lenguaje y si bien no hay un por qué claro, una de las opciones tiene que ver con que solemos minimizar la situación.

    "'Bueno, son cosas de chicos'", dicen. Pero también lo dicen porque incomoda, implica hacerse cargo y muchas veces no estamos pudiendo justamente ponernos en ese rol de adultez", analizó la psicóloga.

    En la misma línea sugirió que tiene que ver con la negación, falta de formación e información en instituciones. "Sobre todo el trabajo, cómo un sistema conjunto con la escuela y no contra los padres. Y algo importante desde mi mirada es que cuando el maltrato es cotidiano se naturaliza lo que debería alarmar ya no aparece como una alarma, entonces empieza a parecer normal algo que nos está haciendo daño".

    Qué hacer si conocemos un caso de violencia contra niños: cómo ayudar

    Para Rivera, lo importante es realizar acciones concretas. "Escuchar activamente al niño sin poner en duda su relato. Intervenir hablando con profesionales y creando red para contar con esos adultos con los que sí están y sí lo protegen. Trabajar terapéuticamente con el niño para trabajar a nivel emocional cuando el daño ya está consumado", sugirió.

    La psicóloga enfatizó en el hecho de que el niño está siempre por encima de cualquier adulto. Es importante no negar, poder hablar, poder denunciar para comunicar lo que parece invisible.

    ¿Cómo mejorar el vínculo entre padres e hijos?

    Una de las frases que dejó Michel González durante su declaración en los tribunales de Comodoro Rivadavia dejó entrever que Ángel había recibido "un correctivo".

    ¿Qué dicen los expertos sobre los berrinches? que es un problema de regulación emocional. "El niño no sabe gestionar lo que siente y es el adulto quien tiene que enseñarle el cómo hacerlo y no castigarlo por no poder. Entonces, ¿qué necesita un chico, qué necesita un niño, un adulto que regule primero su propia emoción? Necesita límites claros, pero sin violencia".

    La crianza no es nada fácil, es personal y cada padre lo hace a su manera. Para la profesional, por su parte, cada niño "necesita validación emocional". En ese sentido, contó que lo que se trabaja es la conducta, no la emoción. "Hay que enseñar, poner en palabras y acompañar, no reprimir. El maltrato muchas veces aparece cuando el adulto interpreta el el berrinche como desafío, cuando en realidad es un desborde del menor", indicó.

    Por último, señaló: "En cuanto a la educación, no se trata de controlar, se trata de acompañar ese desarrollo emocional que muchas veces ni siquiera los propios adultos tenemos".

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