La Fiscalía que investiga el crimen de dos hermanitos de 4 y 10 años en General Lagos, en Santa Fe, a manos de su padre, quien luego se quitó la vida, reveló qué decía la carta que dejó el homicida.
La causa quedó calificada como doble homicidio agravado seguido de suicidio luego que el fiscal Franco Tassini confirmara que Horacio Nicolás Colombo, de 46 años, habría planificado el crimen con anticipación, dejándolo de manifiesto en una carta donde explicaba que atentaría contra la vida de sus hijos y luego se quitaría la vida.
El fiscal explicó que el hecho fue perpetrado por el hombre de 46 años de forma "intencional y deliberada", tras haber preparado "una serie de dispositivos para proliferar este gas tóxico en el ambiente, que había sido cerrado de forma hermética". "Permaneció en el lugar durante todo ese tiempo, provocando que inhalara el mismo gas y falleciera en el lugar junto con los niños", añadió.
El escrito se transformó en la clave que orientó los peritajes y la reconstrucción de lo ocurrido en esa casa santafesina. “Él mismo anunciaba y adelantaba lo que estaba a punto de hacer, que era justamente atentar contra la vida de sus hijos y acto seguido suicidarse”, informó Tassini al detallar las pruebas.
Crimen en Santa Fe: cómo fue el atentado del hombre contra sus hijos
De acuerdo a la reconstrucción de los peritos, se determinó que Horacio Colombo, habría armado un mecanismo para provocar una acumulación de monóxido de carbono en una habitación.
El ambiente había sido sellado para evitar la entrada de aire y favorecer la concentración del gas, lo que motivó las pericias técnicas. Tras la denuncia de la madre de los chicos al asegurar que no podía comunicarse con su expareja solicitó la ayuda de la Policía, quienes se acercaron al lugar y se encontraron con la peor escena.
Las autopsias determinaron que los niños murieron por intoxicación con monóxido de carbono y no presentaban lesiones compatibles con agresiones físicas previas. Tassini también recordó que la madre había denunciado al hombre en febrero por “violencia económica, psicológica y simbólica”.