En el marco de la investigación por el crimen del ingeniero Roberto Wolfenson en un country de Pilar, en las últimas horas la Justicia secuestró los teléfonos celulares de todos los hijos de la víctima.
El juez de Garantías Nicolás Ceballos ordenó en las últimas horas la incautación de los teléfonos móviles pertenecientes a los hijos de Roberto Wolfenson, Esteban y Laura, y el de la hijastra Belisa Wanda Tantone. Para la Justicia todos se encuentran bajo sospecha por su muerte.
En el marco de la investigación por el crimen del ingeniero Roberto Wolfenson en un country de Pilar, en las últimas horas la Justicia secuestró los teléfonos celulares de todos los hijos de la víctima.
La medida, ordena por el Juez de Garantías Nicolás Ceballos, recae sobre los móviles pertenecientes aEsteban y Laura, como así también el de la hijastra Belisa Wanda Tantone. Para la Justicia, todos ellos son sospechosos de la muerte de su padre ocurrido a finales de febrero.
“Esto había sido pedido tanto por el abogado de los propios jóvenes como así también por el fiscal Camafreita”, detalló el periodista Leo García en el programa La Mañana por C5N.
“Después de conocer la muerte de Roberto, la hijastra accedió a una computadora y pudo grabar parte de lo que había en la misma. También lo hicieron los hijos que entraron a alguna cuenta bancaria que este hombre tenía para saber la disponibilidad económica”, detalló el periodista.
En la investigación sobre la muerte ingeniero Roberto Wolfenson, este jueves declaró una perito de la Policía Científica que revisó la escena del crimen antes de la llegada del médico de policía Marcelo Rodrigué, el que se equivocó al dictaminar muerte por infarto.
Fuentes judiciales indicaron que la perito complicó a su compañero de la Policía Científica, que ya está siendo investigado en una primera causa penal conexa que abrió la fiscalía ante la posibilidad de que ese médico forense haya cometido encubrimiento o algún otro delito.
La perito criminalística y en rastros declaró que ella vio lo signos de defensa y algunos cortes en la víctima y que manifestó frente al médico Rodrigué que ella creía que había sido un homicidio, y él insistía en un paro cardíaco.