Crimen del country: hallaron ADN de la asesina debajo de las uñas del ingeniero Wolfenson

Las pericias detectaron que la víctima logró arañar a la principal acusada. Wolfenson ofreció resistencia y fue estrangulado con un lazo al cuello hasta la muerte.

Las pericias de ADN realizadas en el marco de la causa por el homicidio del ingeniero electrónico Roberto Eduardo Wolfenson, asesinado el 22 de febrero último en su casa del country La Delfina de Pilar, terminaron de incriminar a la única detenida por el caso, la empleada Rosalía Soledad Paniagua (34), ya que concluyeron que debajo de dos de las uñas de la víctima se halló el perfil genético de la acusada.

Los investigadores ya sabían por los resultados de la autopsia y por las marcas en sus manos, que Wolfenson había luchado y ofrecido resistencia cuando fue estrangulado con un lazo al cuello hasta la muerte, pero ahora confirmaron que además se llevó el ADN de su asesina bajo las uñas.

El fiscal a cargo de la investigación, Germán Camafreita, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Pilar recibió hoy los resultados de todos los estudios de ADN realizados por el Laboratorio de Genética Forense del Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses Norte de la ciudad de Junín.

Allí, en sus conclusiones. -a las que accedió C5N-, los peritos genetistas le informan al fiscal que de los diez hisopados subungueales que se hicieron en la autopsia y se mandaron a analizar, en dos de ellos, la muestra 1227.5 correspondiente al dedo mayor y la 1227.7 del dedo meñique, ambos de la mano derecha, se hallaron un perfil mezcla coincidente con los patrones indubitables de la imputada Paniagua y la víctima Wolfenson.

“De esta manera, para que debajo de las uñas haya ADN de la acusada, no tenemos dudas de que Wolfenson en su intento por defenderse, la llegó a arañar”, dijo a C5N una fuente judicial.

La misma fuente reveló que los peritos del laboratorio de Junín también detectaron que tres de los cabellos levantados en el piso la habitación de huéspedes del primer piso donde se produjo el crimen, le pertenecen también a la acusada Paniagua.

Para la fiscalía, son otro indicio de que la empleada doméstica pudo haber perdido esos cabellos en medio de la lucha con la víctima.

Por último, otra de las conclusiones del laboratorio genético es que en la funda de almohada que fue hallada lavada en el lavarropas junto a unas sábanas, se halló una mancha de sangre que le corresponde también a Wolfenson, por lo que se cree que la acusada intentó con ese lavado borrar o eliminar evidencia.

El crimen del ingeniero electrónico Roberto Wolfenson

Wolfenson (71) fue hallado muerto el 23 de febrero por la tarde en su casa del country La Delfina del partido bonaerense de Pilar, por un profesor de piano y un vigilador. Estaba tendido boca arriba, con la cabeza debajo de un radiador, en la habitación de visitas del primer piso.

Si bien en un principio se creyó que se había tratado de una “muerte natural” a partir de los dictámenes de dos médicos -el de la ambulancia y uno policial-, que ahora están siendo investigados, luego la autopsia concluyó que Wolfenson había sido asesinado.

El informe reveló que el hombre lo asesinaron por "estrangulamiento a lazo", con un elemento compatible con un cordel, tanza o hilo muy delgado, que le dejó un surco de ahorcadura y cortes en la parte posterior del cuello, sobre la nuca.

Por el crimen se investigó a su entorno, hasta que el caso dio un vuelco cuando el fiscal Camafreita detuvo como principal sospechosa a Paniagua, la empleada doméstica de nacionalidad paraguaya que trabajaba temporalmente en la casa, a partir de una serie de videos y del análisis de las comunicaciones, que hacían presumir que se llevó consigo el celular de la víctima.

En su casa, la policía además secuestro otros elementos que la comprometen, como un parlante para escuchar música que había sido uno de los elementos robados de la casa por el asesino.

Si bien al principio de se negó a declarar, en una ampliación de su declaración indagatoria, Paniagua le dijo al fiscal que era inocente y que el verdadero asesino la había amenazado.

La acusada contó el día del crimen en la casa estaba un hombre llamado “Félix”, con el que ella había visto besarse a su patrón, y que más tarde la atacó a golpes y la obligó a llevarse los objetos robados que aparecieron en su casa.

Paniagua se encuentra detenida con prisión preventiva acusada de “robo calificado por el uso de arma utilizada en forma impropia en concurso real con homicidio criminis causae”, delitos que prevén la prisión perpetua.

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