Un científico de Harvard logró resolver un problema matemático de ajedrez planteado hace 150 años: el desafío de las n-reinas o de las ocho reinas consiste en ubicar ocho reinas en el tablero de ajedrez sin que se amenacen.
Un científico de Harvard logró resolver un problema matemático de ajedrez planteado hace 150 años: el desafío de las n-reinas o de las ocho reinas consiste en ubicar ocho reinas en el tablero de ajedrez sin que se amenacen.
Dado que las reinas pueden amenazar a cualquier pieza de su misma fila, columna o diagonal, el problema planteado en 1848 por el ajedrecista alemán Max Bezzel se basa en una premisa: ¿Cómo hacer que estén lo suficientemente separadas para que no se ataquen entre sí?
En 1869 surgió una versión más complicada que ahora resolvió Michael Simkin, becario posdoctoral del Centro de Ciencias Matemáticas y Aplicaciones de Harvard.
Simkin calculó que hay unas (0,143n)n maneras de colocar las reinas para que ninguna se ataque entre sí en tableros de ajedrez gigantes de n por n. Como en la resolución de otros problemas similares, la ecuación final de Simkin no proporciona la respuesta exacta, sino que se limita a decir que esta cifra es lo más cercano al número real que se puede obtener en este momento.
En un tablero de ajedrez con un millón de reinas, por ejemplo, 0,143 se multiplicaría por un millón, lo que daría como resultado 143.000. Esa cifra se elevaría a la potencia de un millón, es decir, se multiplicaría por sí misma un millón de veces. La respuesta final es una cifra con cinco millones de dígitos.
A medida que los tableros se agrandan y aumenta la cantidad de reinas, en la mayoría de los modelos las reinas tienden a ubicarse a los lados del tablero y menos en el medio, donde están expuestas a los ataques.