Conocé las sospechas detrás de "Los asesinatos del Tylenol", el fenómeno que despertó alarmas en Estados Unidos
En 1982, siete muertes súbitas en Estados Unidos sembraron pánico al descubrirse que estaban vinculadas a cápsulas de Tylenol contaminadas con cianuro.
Las primeras víctimas fueron una niña de 12 años y tres miembros de la familia Janus, seguidos por otras tres personas en días posteriores.
El caso impulsó un retiro masivo de productos, la creación de envases con sellos de seguridad y la aprobación de la “ley Tylenol”, que penaliza la manipulación de bienes de consumo.
Aunque nunca hubo condenas, James Lewis fue el principal sospechoso por sus llamativas explicaciones técnicas sobre cómo se habrían adulterado las cápsulas.
Durante la década de 1980, un hecho criminal conmocionó a toda una nación y modificó para siempre la relación entre la sociedad y los productos farmacéuticos. Lo que comenzó como un suceso aislado pronto se convirtió en una amenaza masiva, generando miedo en la población y obligando a las autoridades a actuar con rapidez. La incertidumbre llevó a millones de personas a replantearse algo tan cotidiano como tomar un medicamento.
El caso impactó especialmente porque afectó a un ámbito considerado seguro y confiable: el de la salud. Los episodios se multiplicaron en pocos días y los investigadores debieron afrontar un escenario sin precedentes, donde cada pista era crucial y cada nuevo acontecimiento aumentaba la tensión pública.
Así fue el crimen relacionado a los medicamentos que sacudió a Estados Unidos
los asesinatos del tylenol.jpg
Siete muertes súbitas y sin aparente explicación conmocionaron a Estados Unidos en 1982, generando un clima de terror que terminaría por transformar para siempre la seguridad de los medicamentos.
El 29 de septiembre, Mary Kellerman, una niña de 12 años de Elk Grove Village, Illinois, falleció después de tomar una cápsula de Tylenol. Ese mismo día, tres integrantes de la familia Janus (Adam, Stanley y Theresa) murieron tras consumir pastillas del mismo frasco.
En los días posteriores se registraron otras tres víctimas: Mary Reiner, Mary McFarland y Paula Prince. Todas habían ingerido cápsulas contaminadas con cianuro, aparentemente intervenidas luego de abandonar la planta de producción.
El impacto fue inmediato: Johnson & Johnson retiró del mercado 31 millones de frascos, y las autoridades sanitarias impulsaron con urgencia envases con sellos de seguridad, un estándar de protección que no existía hasta ese momento. En 1983, el Congreso de Estados Unidos aprobó la llamada “Ley Tylenol”, que tipificó como delito federal cualquier manipulación de productos de consumo.
Aunque nunca hubo condenados, James Lewis fue señalado desde el inicio como principal sospechoso. Él negó siempre su implicación, aunque sus declaraciones generaron más dudas: en entrevistas brindadas en los años siguientes mostró un conocimiento minucioso del procedimiento utilizado por el envenenador. En una conversación con ABC en 1992 llegó incluso a describir cómo podrían haberse perforado las cápsulas para inyectar el tóxico, acompañando su explicación con diagramas técnicos.