En Argentina, un tercio de los hogares están a cargo de una mujer. Como resultado de la tensión entre las tareas de trabajo y el mercado laboral remunerado, estos hogares tienen más probabilidades de encontrarse en una situación de pobreza y menos oportunidades de superarla que aquellos sostenidos por hombres.
Brecha de género en el trabajo: la barrera más importante está dentro del hogar
Los hogares a cargo de mujeres tienen más probabilidades de ser pobres que aquellos sostenidos por hombres. Esta situación se agrava en el caso de las madres, que acceden a empleos flexibles y de menor calidad.
Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, 29,7% de las mujeres están a cargo de hogares monoparentales. En el caso de los hombres ese porcentaje desciende al 5,5%. Las mujeres también presentan mayores niveles de informalidad y desocupación.
En 2020 la tasa de actividad de las mujeres se ubicó 20 puntos porcentuales por debajo de los hombres y su salario fue en promedio 20% menor. Además, cerca del 35% de las mujeres asalariadas trabajaba en condición de informalidad, frente al 33% de los hombres.
Esta situación se agrava aún más si son madres: las mujeres con hijos ganan al menos un 10% menos y trabajan menos horas que aquellas que no los tienen. "Las mujeres pagan un alto precio a cambio de buscar algo de flexibilidad que les permita conciliar familia y trabajo", indicó a C5N.com la economista Inés Berniell.
"Convertirse en madre implica, para muchas mujeres, dejar de trabajar o moverse a empleos a tiempo parcial, por cuenta propia o informales. En cambio, todos los estudios han mostrado que no se observa ningún efecto negativo en el mercado laboral de los hombres cuando estos se convierten en padres", advirtió.
Berniell es investigadora y junto a otras colegas lleva adelante la base GenLAC, una iniciativa del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata. Allí generan, analizan y difunden datos enfocados en Economía de Género.
"En Argentina la brecha en la tasa de participación laboral entre las mujeres sin hijos y aquellas que tienen hijos pequeños es de casi 20 puntos porcentuales. Es decir que las madres salen del mercado laboral o, si siguen trabajando, lo hacen en trabajos flexibles y de menor calidad. La barrera más importante en el desempeño de las mujeres no está en el mercado, sino dentro del hogar", señaló.
Impuesto a la maternidad: cómo el mercado laboral penaliza a las mujeres
Para analizar el impacto de los hijos en la trayectoria laboral se creó el concepto de maternity tax, traducido al español como "impuesto a la maternidad". "Sigue habiendo reticencia de las empresas a la hora de contratar mujeres madres o que están en edad reproductiva", advirtió a este medio Cintia González Oviedo, CEO de Bridge The Gap, un hub de soluciones en diversidad con enfoque en innovación y cambio cultural.
"Se penaliza, de alguna forma, el hecho de ser madre o estar en tareas de cuidado o estar en edad fértil. Todavía en Argentina se pregunta sobre planificación familiar más a las mujeres que a los varones. Algunos estudios indican que un varón que va a ser padre tiene una recepción positiva, y al revés, las mujeres tienen una connotación negativa ante la misma situación", explicó.
Las mediciones en empresas también muestran que las trayectorias laborales de hombres y mujeres son bastante equivalentes hasta los 32 ó 33 años. Sin embargo, a partir de ese momento aparece una meseta en la curva de crecimiento de las mujeres que tiene que ver con las tareas de cuidado. Y en general, dentro de ellas, con la maternidad.
"Cuando se habla del pay gap o de la desigualdad salarial, esa diferencia va aumentando con cada hijo porque se suman las tareas de cuidado. Esto se resume en una brecha de género de aproximadamente un 27%. En los sectores más vulnerables es donde más golpea, porque no hay posibilidades de contratación de personas para que hagan las tareas de cuidado", destacó González Oviedo.
La importancia de las políticas familiares para reducir la brecha laboral
"Las consecuencias de estas desigualdades de género en el ámbito laboral tienen un alcance más amplio que la simple búsqueda de equidad. De hecho, las normas de género que producen estos efectos negativos impactan en la asignación del talento en el mercado laboral y por lo tanto en la productividad agregada, es decir, en el PBI", analizó Berniell.
González Oviedo aseguró que hay cambios positivos, pero son lentos. "Hoy, que tenemos un formato de trabajo híbrido, los desafíos son distintos y a veces mayores, porque no es tan fácil desglosar las tareas de cuidado de las que no lo son. Hay una mayor conciencia sobre el tema, sí, pero eso no siempre se traduce en una implementación", sostuvo.
Los datos de la base GenLAC muestran que en aquellos países de América Latina donde existen normas de género más igualitarias, mejor provisión de servicios de cuidado infantil y licencias parentales, las mujeres con y sin hijos tienen trayectorias laborales más parecidas entre sí.
"Esta evidencia destaca el papel fundamental que tienen las políticas familiares en la participación de las madres en el mercado laboral. Necesitamos más y mejores guarderías y jardines, licencias parentales más extensas para madres y padres que no se superpongan la mayor parte del tiempo. En nuestro país todavía hay mucho espacio para avanzar en esta dirección", concluyó Berniell.
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