Una ameba comecerebros genera gran preocupación. Se trata de la meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), que apareció en 1965 en Australia, y se origina en aguas con temperatura elevada. Es 100% letal y aún no se encontró un tratamiento certero.
Una ameba comecerebros genera gran preocupación. Se trata de la meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), que apareció en 1965 en Australia, y se origina en aguas con temperatura elevada. Es 100% letal y aún no se encontró un tratamiento certero.
Se dieron a conocer 16 casos en una pileta climatizada en República Checa. Pero los primeros casos en América Latina fueron en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Venezuela. Sin embargo, al OMS no emitió alerta sobre el caso.
Se trata de virus que están presentes en aguas dulces, templadas, lagos, lagunas, arroyos y aguas geotermales. No están tan presentes en ríos porque son aguas con movimiento ni en aguas saladas. Se alimentan de bacterias que se encuentran en ese tipo de lugares.
Suele ser factible que la transmisión sea en niños o jóvenes sanos. Se dio a conocer que en Argentina, la zona más expuesta es la de Esteros del Iberá, Corrientes y otras zonas del litoral donde el agua llega a 40-45º C.
El parásito entra por la mucosa nasal en forma de trofozoíto posterior a que la persona se zambulla o se sumerja con presión al agua. Esto sería aún mayor en personas que practican buceo, nado o actividades acuáticas. Su efecto es rápido por la acción de enzimas y productos citotóxicos.
Se produce primeramente en el neuroepitelio, luego rompe la célula olfatoria, pasa por la lámina cribosa del hueso etmoides, viaja por el nervio olfatorio y, de esa manera, llega al cerebro. Una vez ahí toma los bulbos olfatorios, el espacio subaracnoideo y compromete las meninges.
El período de incubación del virus es de dos semanas, pero los síntomas son bruscos. La enfermedad podría ser mortal, puesto que los estudios indican que la probabilidad es del 100%. La enfermedad puede ser fatal a las 72 horas de la aparición de los síntomas, suele ser por paro cardiorrespiratorio y edema pulmonar.
Puede demorar varios días el comienzo del primer síntoma, pero ninguno será leve:
Se sugieren usar pinzas nasales, evitar salpicaduras y, ante la presencia de casos sospechosos, acelerar el tratamiento porque aún no se conocen medios para controlar los niveles del patógeno.
Según la médica especialista y experta en olfato, existen diferentes fármacos avalados por estudios para poder tratarse como la Anfotericina B, Fluconazol y Azitromicina. Pero la clave principal para poder tener un tratamiento eficaz es poder tomarlo a tiempo. Sin embargo, hasta el momento no existe un tratamiento apropiado.
Un niño de 3 años murió luego de nadar en un parque de agua público en Arilngton Texas, Estados Unidos. Según sus padres, luego de la visita solo quería acostarse, más tarde tuvo fiebre y no tenía apetito. El fallecimiento se dio en septiembre luego de contraer una “infección rara y a menudo mortal causada por la Naegleria fowleri”, mejor conocida como “ameba comecerebros”.
El primer positivo de la enfermedad se dio en febrero de 2017 cuando un niño de ocho años murió luego de nadar en una laguna de Mar Chiquita porque había un espejo contaminado. Sufrió vómitos, fiebre, cefalea, intolerancia a la luz y sonido. Pero a los pocos días sus síntomas fueron evolucionando, sufrió convulsiones y murió.