La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de las Naciones Unidas, alertó que el fenómeno de El Niño se está intensificando rápidamente y que podría mantener esa tendencia durante el trimestre comprendido entre agosto y octubre.
El escenario, atravesado además por temperaturas oceánicas elevadas y el calentamiento global, puede generar efectos en distintas regiones del planeta. Para la Argentina, los pronósticos apuntan a una mayor probabilidad de lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones en buena parte del territorio.
El Niño en Argentina: qué zonas pueden registrar más lluvias
Los efectos de El Niño no son iguales en todo el país. De acuerdo con las proyecciones climáticas, el fenómeno puede favorecer condiciones más húmedas de lo habitual en el sudeste de Sudamérica.
En la Argentina, las áreas bajo mayor atención son:
- El Litoral.
- La Cuenca del Plata.
- Gran parte de la región central.
En esas zonas, el aumento de las precipitaciones puede incrementar el riesgo de tormentas fuertes, desbordes, crecidas e inundaciones. En Cuyo, en tanto, El Niño podría ayudar a aliviar una sequía prolongada, aunque ese impacto dependerá de la intensidad que alcance el evento durante el invierno.
Qué es el fenómeno El Niño
Es fundamental diferenciar que El Niño no es sinónimo de cambio climático. El Niño es un evento natural de origen oceánico-atmosférico (una fase del ciclo ENOS), originado por la fluctuación y debilitamiento de los vientos alisios en las zonas tropicales del Ecuador, lo que provoca un calentamiento progresivo del océano que luego asciende a la atmósfera.
"Son cambios impredecibles y aleatorios. Normalmente corren de este a oeste, pero este año se debilitan. Ese calor se va acumulando y genera un efecto de bucle", explicó Pedro Di Nezio, actual director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Sin embargo, cuando este fenómeno natural choca con una atmósfera globalmente más caliente debido a los gases de efecto invernadero (CO), retiene más humedad y energía. Para Argentina, la ecuación climática es clara: más tormentas, vientos severos y un riesgo crítico de inundaciones.
António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, fue contundente sobre la situación: "El Niño se está fortaleciendo y añade combustible a un planeta que ya arde. Los combustibles fósiles están avivando las llamas de esta crisis".