Blair (Julieta Ordorica) vive un momento definitorio en su carrera: hoy a las 20 h se presenta en el Teatro Vorterix como parte de su gira “Mañana hablarán de mí tour”, donde presenta su segundo álbum conceptual Bar Scorpios. La cita marca el paso de una artista prometedora a una creadora que propone universos propios, fuertes, con identidad y mensaje.
En este disco, la artista de 21 años se sumerge en un universo oscuro y cinematográfico, atravesado por la estética religiosa y la narrativa conceptual. Entre las colaboraciones —que incluyen a Dillom y a Santi Motorizado— hay una que ella considera el corazón de la obra: la participación de la escritora Mariana Enríquez en el interludio Pecados Brutos.
“El interludio con Mariana Enríquez es lo más importante porque explica todo el disco en sí”, asegura Blair. No fue una elección casual: además de ser una de sus autoras favoritas, reconoce en Enríquez una voz que ha explorado como pocas “la experiencia universal femenina”.
El texto que Mariana interpreta no lo escribió ella, sino la propia Blair, aunque la autora le aportó correcciones y matices. “Fue como una ida y vuelta… yo lo escribí y ella le puso voz. Más allá de que tenemos muchas cosas en común, me parecía importante que fuera partícipe de esto”, explica.
El encuentro se dio después de que Enríquez comenzara a seguirla en Instagram. “Yo grité mucho”, confiesa. Tras intercambiar mensajes y descubrir gustos compartidos, Blair se animó a proponerle la colaboración. “Me encantó porque era la única persona a la que yo le decía ‘esta parte está inspirada en una película de 1960’ y ella me decía ‘sí, obvio, la retengo’. Fue muy hermoso encontrar a alguien que habla mi mismo idioma”.
Ese tránsito, entre la fe y la sombra, encuentra en la voz de Mariana Enríquez un punto de anclaje: un momento donde la narrativa deja de ser solo canción para convertirse en manifiesto.
En Bar Scorpios, Blair construye la historia de Teresa, una joven criada bajo la devoción absoluta a Dios que, al sentirse abandonada, rompe ese vínculo y se adentra en su propia oscuridad. “Es como un ángel perdido que, en su necesidad de reconectar con la luz, eligió el camino más oscuro posible”, describe.
En este segundo álbum de estudio Blair se aleja del formato de canciones aisladas y propone una obra total: 13 tracks escritos junto a Dante Saulino, producidos por Nico Cotton, que construyen un relato de principio a fin. La artista lo describe como “un álbum conceptual, pero que también le puede gustar a alguien que disfruta del cine o de ver una serie”. Cada tema cuenta con su videoclip, reforzando la dimensión visual del proyecto.
La influencia religiosa no es un adorno estético sino parte de su ADN creativo. “Me divierte la idea de salir yo un poco del foco y hacerlo con otro personaje. El disco está atravesado por la identidad religiosa, por esos pensamientos intrusivos que tenías de chico cuando rezabas y de repente insultabas a Dios y decías ‘No, no, perdón".
Esta noche, Bar Scorpios dejará de ser solo una historia en canciones para convertirse en experiencia compartida con el público, cuando Blair suba al escenario del Vorterix para desplegar ese viaje de Teresa, su protagonista, de la fe a la oscuridad.