Marcos Adrián Mansilla comenzó su carrera en uno de los lugares más míticos para la cultura urbana nacional: el Parque Rivadavia, en Caballito. Rapero, compositor y cantante, cuando le preguntamos dónde quería hacer la entrevista, la respuesta no sorprendió: "Acá se dio el desarrollo de una historia muy linda, de formar mis mejores amistades, los recuerdos más lindos. Para mí venir al Quinto los fines de semana era como para otro los asados del domingo. No importaba el resultado, si ganábamos o perdíamos, veníamos a divertirnos. Venía el que vivía en Garín, el de Lomas de Zamora, era el momento de juntarnos todos".
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Esas largas jornadas del Quinto Escalón eran un punto de encuentro para decenas de artistas urbanos que se animaban a probar su talento en el freestyle frente a un público sólo por la gloria. "Terminaba el evento y nos quedábamos juntando la basura para que nadie venga a decir ´Mirá la mugre que hacen estos pibes´. Nunca molestamos ni nada", recordó.
"Pero en 2016, cuando empezó a venir más gente, desde el edificio de enfrente nos tiraban baldazos de agua porque nos quedábamos hasta tarde ranchando. Cuando vieron que no nos íbamos no dejaron de tirar y empezaron a llamar a la Policía. Fumar se fumaba, beber se bebía, pero al que molestaba lo echábamos. Antes el rap era visto como un movimiento de drogadicto, de vago. Pero creo que la gente juzga absolutamente todo porque es gratis y porque le divierte".
Acerca de sus primeros roces con la improvisación, Marquitos confesó: "Cuando falleció mi mamá yo era muy chico y en el colegio me hacían bullying. Amigos, cero. Entonces jugaba al Counter-Strike todo el día, era mi único escape. Un día mi viejo le pidió a mi hermano Wolf que me sacara de ahí, que hiciera algo, que buscara un par de amigos. Entonces fui a un corso en Colegiales y escuché a mi hermano rapear con dos amigos"
Allí comenzó todo. "Era malísimo en ese momento, pobre, daba pena (risas). Mi hermano y los amigos tenían un grupo en el colegio y me escribían tiraderas en chiste y yo se las respondía en papel. Así nos gastábamos. Al principio era todo más básico. A mí me llamaba la atención que cuando terminaban de bardearse se tomaban una cerveza, estaban re tranquilos. Para mí era una locura, nos reíamos mucho, fue un alto momento. A la semana siguiente se hacía la primera competencia en Belgrano, en la galería Las Vegas y mi hermano fue, y yo con él. Ese día me gané en un sorteo una gorra de rapero y dije 'ya está, el destino me quiere acá'".
"Hasta el 2016 todo fue un hobby. La única persona que fue visionaria fue Duko, él decía que quería ganar una competencia para hacer su carrera musical. Él era una persona que te hacía sentir que todo era posible. De tanto juntarnos adaptamos nuestra forma de rapear. Él impuso el cypher, que es tirar un freestyle libre y hablar de lo que pasa alrededor sin necesidad de bardear al otro. Siempre fue un loco de mierda", comentó el MC que no supo hasta mucho tiempo después que sería posible vivir de esta disciplina.
MKS sobre su mejor amigo, Duki: "Fue el único visionario, él decía que quería ganar una competencia para hacer su carrera musical"
Pero hubo un quiebre cuando MKS entendió que su destino estaba dentro del estudio y ya no sólo en las plazas. "Todo empezó por mi mejor amigo de jardín. Nos reencontramos 15 años después por el Duko y era como si no hubiera pasado el tiempo. Jere cantaba muy bien pero le daba vergüenza grabar. Cuando íbamos al estudio se intimidaba con la presencia de Mauro. Y entonces pegué onda con un productor para que se animara a grabar conmigo. Conseguimos eso, grabamos nuestros primeros temas y lo que empezó siendo una idea de Ger, me terminé enamorando de la idea de sentarme, escribir y armas melodía", detalló.
Hoy en día "me dedico de lleno a mi carrera musical y estoy metido al 100%. Me encantaría llenar un estadio, pero me conformo con que haya una persona que se sienta representada. Eso es un logro, que sientan la tristeza con la que escribí el tema, que sientan el dolor con el que yo lo canto y el amor con el que lo compuse".
Antes de terminar, le preguntamos a MKS que espera de la vida, y sin pensarlo demasiado confesó: "No sé que es la felicidad. Soy consciente de que son sólo momentos y que uno se prepara para vivirlos. Yo quiero ser feliz, sentirme bien, hacer lo que me guste, saber que en mi círculo hay gente que quiero y que me quiere, que no me va a fallar y viceversa, que mi familia esté bien, que mis hermanos sean felices. De la vida espero eso: estar bien. Encontrar el punto justo en el que uno se levanta y diga ´¡Qué bien me siento!´. Hay una frase que dice que cuando trabajás de lo que te gusta no trabajás nunca más. Levantarme con la mujer que amo, aunque no la encontré, y vivir bien, eso quiero. Voy a hacer todo lo posible para cumplir mis sueños, pero la meta final es sentirme bien y hacer que los que están alrededor mío se sientan bien".