La impresionante transformación de Luisana Lopilato para hacer Pepita, la pistolera: cambió por completo

La reconocida intérprete argentina sorprendió al someterse a un vuelco rotundo para encabezar un desafiante proyecto en la pantalla grande.

Luisana Lopilato se prepara para desembarcar en la pantalla grande con el próximo estreno de Pepita, la Pistolera, un proyecto que la ubica en el centro de uno de los casos más controvertidos de la crónica policial argentina. Bajo la dirección de Lucía Puenzo, la actriz asume un desafío profesional que marca un quiebre en su carrera al interpretar a Margarita Di Tullio, una figura compleja que pasó de los ambientes nocturnos de Mar del Plata a convertirse en un mito popular.

Para ponerse en la piel de la icónica criminal, la artista atravesó un radical cambio de imagen y preparación física que la aleja por completo de sus papeles habituales. Dejando atrás su estética tradicional, Lopilato se sometió a una composición que incluyó modificaciones en el tono de pelo, vestuario de época y un exigente trabajo de voz y postura para transmitir la crudeza del personaje. Esta mutación visual y actoral sorprendió a sus seguidores, reflejando la entrega total de la intérprete para encarar una caracterización oscura y visceral.

Con respecto a las repercusiones de este reto en su trayectoria, la propia protagonista expresó la importancia personal que representa la producción. “Interpretar la historia de Pepita es un deseo en el que vengo trabajando desde hace varios años”, reconoció Lopilato al presentar el largometraje que llegará a los cines el 3 de septiembre. Asimismo, valoró la posibilidad de ponerse a las órdenes de Puenzo, una cineasta acostumbrada a profundizar en personajes femeninos que rompen con los mandatos establecidos.

Los detalles del estreno de Pepita, la pistolera

La propuesta cinematográfica evita el formato de biografía tradicional y focaliza su trama en la génesis del mito, mostrando la manera en que Margarita Di Tullio enfrentó las estructuras de poder de la época. La ambientación reconstruye la Mar del Plata de los años ochenta, un entorno atravesado por redes clandestinas y climas de peligro. En ese contexto, el relato evoca el emblemático episodio donde la protagonista fue juzgada y absuelta por legítima defensa tras abatir a tres hombres armados que irrumpieron en su casa.

El largometraje explora las aristas de una vida atravesada por la controversia mediática y episodios de enorme impacto social, incluyendo sus vinculaciones con el caso del fotógrafo José Luis Cabezas. En lugar de encasillarla en estereotipos de heroína o villana, la narrativa hace hincapié en la ambigüedad moral de una mujer que administró prostíbulos, negoció con la policía y buscó proteger a otras trabajadoras en un universo hostil regido por sus propias leyes.

Para llevar a cabo esta apuesta de gran escala, se reunió a un destacado elenco de la escena nacional integrado por figuras como Claudio Tolcachir, Alberto Ajaka, Charo López, Marcelo Subiotto y Camila Peralta. La producción ejecutiva surge del trabajo conjunto entre Zeppelin Studios, Historias Cinematográficas, Pampa Films, Life Is One y The Remake. Al respecto, el productor Lucas Jinkis sintetizó el modelo actual de la industria al señalar que “es la era del CO: coproducción, colaboración y cofinanciación”.

El guion fue desarrollado por Lucía Puenzo junto a Andrés Gelós y Tatiana Mereñuk, proponiendo un enfoque realista que indaga en los dilemas éticos de la protagonista. De este modo, la cinta se inscribe en la tendencia del cine argentino por revisar figuras femeninas complejas que rompieron los mandatos de su tiempo. La producción busca interpelar al espectador sobre qué ocurre cuando una mujer decide desafiar las reglas de un sistema diseñado para mantenerla al margen.