El gobierno de Javier Milei recibió este martes en la Cámara de Diputados el golpe más duro en sus 58 días de gestión. Tras largas semanas de debate y negociaciones con los bloques dialoguistas, y luego de conseguir el viernes pasado la aprobación a nivel general de la Ley Ómnibus, ahora debió volver sobre sus pasos y dar marcha atrás con el megaproyecto para que vuelva nuevamente a comisiones.
Todo comenzó cuando el recinto empezó a votar los incisos del capítulo de las facultades delegadas incluidas en el proyecto. Allí el oficialismo comenzó a darse cuenta que legisladores que habían prometido votar a favor de las iniciativas del Gobierno finalmente lo hicieron en contra rechazando cada punto.
"Al oficialismo le pedimos que tenga una cuota de flexibilidad, les encanta seguir perdiendo", advirtió el diputado del bloque Hacemos Coalición Federal Miguel Ángel Pichetto para "avivar" al oficialismo de lo que estaba ocurriendo.
Al advertir que no contaban con los votos para poder aprobar los capítulos más importantes del proyecto, antes de empezar a tratar el articulo de las privatizaciones, La Libertad Avanza pidió un cuarto intermedio para analizar la situación.
Allí, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el presidente del bloque oficialista, Oscar Zago, y funcionarios del Gobierno como el secretario general de Presidencia Santiago Caputo, decidieron tirar la toalla.
Cuando volvieron al recinto, Zago tomó la palabra y pidió votar el artículo 127, inciso 8, del reglamento de la Cámara de Diputados que ordena: "Que el asunto se envíe o vuelva a comisión". La votación se aprobó a mano alzada y Menem anunció: "Se levanta la sesión".
Minutos después de la suspensión, Zago habló con los medios y sostuvo que la ley se cayó porque algunos gobernadores "no cumplieron con su palabra". Luego contó que mañana analizarán cómo volverá el proyecto al recinto y se mostró confiado en que la semana que viene pueda volver a ser tratado en comisión, donde será debatido durante varias jornadas antes de volver al recinto.
El artículo 155 del reglamento de Diputados indica que "un proyecto que, después de sancionado en general, o en general y parcialmente en particular, vuelve a comisión, al considerarlo nuevamente la Cámara, se le someterá al trámite ordinario como si no hubiese recibido sanción alguna" por lo que el camino del proyecto vuelve a empezar de cero.