Patentes: el oficialismo cedió ante los laboratorios y consiguió dictamen para el tratado PCT

La Libertad Avanza incorporó una reserva reclamada por la industria farmacéutica para destrabar la adhesión al sistema internacional de patentes. El Gobierno defendió la iniciativa en nombre de investigadores y universidades, mientras afuera del Congreso se desarrollaba la Marcha Federal Universitaria contra el ajuste al sistema científico y académico.

El oficialismo consiguió este martes dictamen para llevar al recinto la adhesión de la Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), aunque debió introducir una reserva reclamada por la industria farmacéutica local para destrabar el apoyo político y empresarial al proyecto.

El expediente reunió 57 firmas sobre 91 diputados presentes en un plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria, con respaldo de La Libertad Avanza y aliados de la UCR, el PRO —que firmó en disidencia— y bloques provinciales.

La iniciativa busca aprobar la adhesión al sistema internacional administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), que permite presentar una única solicitud de patente válida para iniciar trámites en hasta 158 países. El tratado fue firmado por la Argentina en 1970, obtuvo media sanción del Senado en 1998 y desde entonces permanecía trabado en Diputados. El Gobierno busca destrabar su aprobación tras 28 años, en el marco del acuerdo con Estados Unidos, con quien había un plazo para aprobar el texto hasta el 30 de abril.

El punto clave de la negociación fue la incorporación de una reserva al Capítulo II del tratado, referido al examen preliminar internacional no vinculante. La modificación fue impulsada por el oficialismo para atender las objeciones de la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA), que venía reclamando cautela ante la posibilidad de que informes preliminares emitidos en el exterior terminaran condicionando las decisiones del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).

“Somos conscientes de los reclamos de las industrias, especialmente de la farmacéutica”, admitió el secretario de desregulación, Alejandro Cacace, durante el debate. Desde el oficialismo defendieron que la reserva no altera la soberanía nacional sobre el otorgamiento de patentes y remarcaron que el examen internacional “no es automático ni vinculante”.

El ex diputado Cacace, enviado por Sturenegger para defender el dictamen, sostuvo que el sistema simplificará el acceso de inventores argentinos al mercado global. “Hoy un investigador del CONICET, una startup o una pyme tienen que hacer piruetas y asociarse con extranjeros para presentar solicitudes vía PCT porque Argentina no forma parte”, argumentó. También destacó que la adhesión extendería de 12 a 30 meses el plazo de prioridad internacional para registrar una patente.

En esa línea, el oficialismo intentó mostrar el proyecto como una herramienta de apoyo al sistema científico local. Cacace mencionó que el CONICET posee más de cien solicitudes tramitadas mediante PCT y enumeró casos de universidades nacionales y laboratorios argentinos que utilizan el mecanismo pese a que el país no integra formalmente el tratado.

Sin embargo, ese argumento quedó atravesado por el contexto ineludible de la jornada: mientras el plenario sesionaba en Diputados, universidades nacionales, investigadores y trabajadores científicos se movilizaban en una nueva Marcha Federal Universitaria contra el ajuste presupuestario del Gobierno.

La oposición peronista aprovechó esa contradicción para cuestionar el discurso oficial. “¿Saben dónde están hoy esas universidades y centros de investigación que ustedes citan? Están en la plaza reclamando el presupuesto que les chorean”, lanzó Santiago Cafiero. El ex canciller vinculó además el tratamiento del PCT con el acuerdo que que el Gobierno inició r con Estados Unidos y que se encuentra frenado por la Corte norteamericana. En este sentido, Cafiero acusó a La Libertad Avanza de “hacer pasar por partes” los compromisos asumidos con Washington.

Desde la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro coincidió en respaldar el tratado pero rechazó la reserva incorporada para contener al lobby farmacéutico. “Estamos frente a una presión concreta de la industria farmacéutica y la reserva del capítulo II tiene nombre y apellido”, denunció. Según planteó, excluir el mencionado capítulo reduce beneficios para investigadores y universidades argentinas y envía una “señal negativa” hacia los socios comerciales.

También hubo cuestionamientos por la velocidad con la que el oficialismo impulsó el expediente y por el impacto que podría tener sobre el acceso a los medicamentos. El diputado de Unión por la Patria, Agustín Rossi, reivindicó al ex presidente Arturo Illia y recordó la ley de medicamentos impulsada durante su gobierno junto al entonces ministro de Salud, Arturo Oñativia, una política orientada a limitar posiciones dominantes de los laboratorios y considerada uno de los factores que precipitaron el golpe de Estado de 1966. Rossi cuestionó además que el debate sobre el PCT avanzara sin participación del Ministerio de Salud y advirtió que la discusión omitió el impacto sobre los precios de los fármacos. “¿Cómo hacemos para que los medicamentos lleguen más baratos a los argentinos? De eso no se habla”, planteó.

Pese a las críticas, el oficialismo logró reunir una mayoría para emitir dictamen y quedó en condiciones de llevar el proyecto al recinto. De todas maneras, fuentes advirtieron a este medio que, pese a estar en condiciones de tratarse la próxima semana –en la que La Libertad Avanza buscará sesionar-, probablemente no sea incluido en el temario ya que las negociaciones con Estados Unidos continúan.

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