La postal de la noche del domingo fue representativa del cuadro general. El Presidente encaró un contrapunto con los legisladores de la oposición en el que solo se lo podía escuchar y ver a él. Sus invectivas contra los dirigentes de la oposición ganaron el centro de la escena y fueron dominando casi todo el espacio de un discurso desarticulado, con pocas propuestas concretas y desfasado -al menos en el plano socioeconómico- de la realidad.
El país que Milei describió no existe, pero su performance sí refleja perfectamente el estado real de la Nación. "La historia es un cuento contado por un idiota, llena de ruido y de furia". La frase shakespeareana se ajusta a lo vivido en la Asamblea Legislativa y a la actualidad política. Caótico, violento, pero con una voluntad de poder inocultable que se refleja en el método que ha utilizado para maniatar al Congreso, el Presidente y sus colaboradores nunca abandonan su proyecto.
Esta semana, eso tuvo su corolario en dos protestas paralelas. Por un lado, la marcha por la emergencia en discapacidad. Por otro, el anuncio de un paro de los docentes universitarios. Ambas leyes fueron votadas por ambas cámaras y sostenidas luego del veto presidencial. El Gobierno las promulgó sin asignación de partidas, convirtiéndolas en letra muerta, desoyó las órdenes judiciales y, además, incluyó su derogación en el proyecto de Presupuesto 2026. Lo que decíamos: la voluntad del ajuste por encima de las reglas más básicas de la República.
En otro exabrupto del Presidente en la apertura de sesiones ordinarias pudo verse otra arista de la misma tendencia. En el ida y vuelta con los legisladores kirchneristas, los trató desde el estrado de ser una "manga de delincuentes". "Por eso tienen a la suya presa y va a seguir presa por la causa de los cuadernos, va a seguir presa por el memorándum con Irán porque es una chorra", vociferó desaforadamente aludiendo a Cristina Kirchner.
Para entender la escena conviene correrse un poco de lo naturalizado que tenemos el modo de gestionar de La Libertad Avanza. En otro contexto, la cabeza del Poder Ejecutivo atacando a integrantes del legislativo y anticipando sentencias de la Justicia, con los integrantes de la Corte Suprema presentes, sería un escándalo. En la Argentina de Milei parece que no. La política finge demencia y acompaña al Presidente con actitud mendicante, como en el caso de los gobernadores que viajaron con él a los Estados Unidos para participar de la Argentina Week.
El caso del mendocino Alfredo Cornejo es de los más llamativos. El gobernador publicó un cuadro en la red social X con el que celebró que "Mendoza vuelve a destacarse en el mapa productivo del país" por quedar tercera en un ranking de las provincias en cuanto a empleo registrado privado. El problema es que registró una baja del 0,6%. Es decir, perdió empleos privados en estos dos años con Milei.
Más allá de lo insólito de festejar caída en el empleo, la publicación muestra una realidad palpable. Todas las provincias, salvo la Neuquén de Vaca Muerta, sufrieron destrucción de puestos de trabajo. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, celebra el crecimiento de la actividad económica en el año pasado, los números sectoriales muestran un escenario de dos velocidades: agro, finanzas y energía empujan el PBI, pero la industria manufacturera acumula retrocesos.
El problema es que los sectores que crecen generan pocos puestos de trabajo y, en algunos casos, hasta también requieren de menos empleos aunque crezcan, a partir de las nuevas tecnologías. El secretario general de la Bancaria, Sergio Palazzo, reveló esta semana que el sector financiero tiene 5 mil trabajadores menos que en el comienzo del gobierno de Javier Milei, a pesar de ser uno de los rubros más beneficiados por sus políticas.
El modelo, que también beneficia al sector minero, tiene un nuevo episodio escandaloso de entrega en San Juan, donde el Gobierno nacional -a través del ENRE- cedió una línea de 500 MW para abastecer al distrito minero Vicuña, el proyecto de cobre más grande que hoy se prepara en Argentina, generado a través del RIGI. La decisión generó un fuerte conflicto político y regulatorio en la provincia porque implica capturar energía de una infraestructura pública crítica, pagada durante 25 años por los sanjuaninos, sin consulta previa a las autoridades locales.
El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) exigió que se convoque a una audiencia pública antes de habilitar el uso de esa energía para el proyecto minero. El gobernador Marcelo Orrego necesita como el agua esos recursos para la provincia y, de hecho, estuvo en Vancouver cerrando acuerdos con la empresa inversora, pero se enfrenta al descontento por esta decisión nacional. No son pocos los que auguran un horizonte de secesión de las provincias mineras que hoy apoyan al Gobierno si no cumple con compromisos básicos.
Con todo, quizás lo más preocupante de la semana haya sucedido en Estados Unidos y no sea la visita del Presidente. Mucho menos, por supuesto, el tan meneado encuentro de Lionel Messi con Donald Trump. La participación del ministro de Defensa, Carlos Presti, en un par de reuniones en ese país debería encender las alarmas en cuanto a entrega de soberanía y manejo de la seguridad interior.
Presti participó de un encuentro Anticárteles de gobiernos de derecha que se hizo en el Comando Sur y en el que se volvió a sostener la necesidad de que los ejércitos se involucren en la seguridad interior. Eso, prohibido por la ley argentina, ha causado estragos en países como México y Colombia, con miles de muertos y desaparecidos y ningún avance en el combate a la narcocriminalidad. A pocos días de cumplirse el aniversario número 50 del último golpe cívico militar, nuestro país parece haber olvidado ciertas lecciones y avanza otra vez en un camino de intolerancia política, destrucción del aparato productivo y entrega de soberanía.