Los entretelones de una sesión fallida: gestos, ausencias y pases de factura en el Senado

La caída de la sesión especial convocada para tratar la interpelación a Manuel Adorni y el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada volvió a exhibir las dificultades del Senado para construir mayorías incluso en temas que, en teoría, atravesaban a varios bloques.

En una Cámara alta atravesada por recelos, especulaciones y pases de factura cruzados, oficialismo, peronismo, PRO, radicales y provinciales construyeron en las horas posteriores relatos distintos para explicar un mismo desenlace: la falta de quorum. Nadie se asumió responsable del fracaso y cada espacio encontró motivos para señalar a otro bloque.

Pasadas las 11.15, en el recinto ya era evidente que los números no cerraban. Mientras el bloque que conduce José Mayans permanecía fuera del recinto, los presentes deambulaban entre las bancas, conversaban en pequeños grupos y seguían de reojo el conteo informal de asistentes. Entre los pocos que permanecían sentados desde temprano sobresalían Martín Goerling y Luis Juez.

A medida que se acercaba la media hora reglamentaria para el inicio de la sesión, la preocupación empezó a hacerse visible. Ignacio Devitt intercambiaba gestos desde uno de los palcos y levantaba el pulgar en dirección a Enzo Fullone y Agustín Coto para intentar confirmar si estaban los números. El fueguino gesticulaba frenéticamente mientras conversaba con Patricia Bullrich y Bartolomé Abdala.

La caída de la sesión no terminó con el anuncio de Abdala. Por el contrario, fue el punto de partida de una disputa política por imponer una interpretación de lo ocurrido. En cuestión de minutos comenzaron a circular versiones contrapuestas, sospechas de acuerdos cruzados y reproches por las ausencias que impidieron alcanzar el quórum.

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