La UCR en debate permanente: cómo quedó el espacio tras la fallida Ley Ómnibus

El debate por la ahora caída Ley Ómnibus puso en tensión al radicalismo, entre quiénes apuestan a darle gobernabilidad a Javier Milei y quiénes buscan desmarcarse de su gestión. El partido se ve atravesado por discusiones internas, desafíos y la falta de una estrategia clara y en conjunto.

La hoy caída Ley Ómnibus dejó varios debates abiertos, entre los que aparece el rol de la Unión Cívica Radical (UCR) en la escena política y cuál es el vínculo que busca construir con el gobierno de Javier Milei, una persona que llegó a confesar que su terapia era pegarle a un muñeco con la cara del expresidente Rául Alfonsín. Mientras el Presidente los acusa de traidores y los agravia de forma constante por lo ocurrido en el Congreso, prima un debate entre el ala más dura, encabezada por Facundo Manes, que desde el principio busca desmarcarse de los libertarios, y el ala más dialoguista, encarnada por el presidente del bloque en Diputados, Rodrigo de Loredo, quienes creen en la necesidad de brindar gobernabilidad a una gestión que lleva dos meses.

El bloque radical en Diputados está compuesto por 34 integrantes, de los cuales solo los diputados por la provincia de Buenos Aires, Manes y Pablo Juliano, decidieron votar en contra del proyecto en general, al argumentar que no estaban de acuerdo ni con las formas ni con el fondo de lo que planteaba el mega proyecto de La Libertad Avanza (LLA).

Si bien el resto del espacio no ve una especulación detrás de estos votos, señalan la importancia de entender lo que ponía en juego la ley, desde las obligaciones de los gobernadores, el contexto actual y las denuncias en su contra por “poner palos en las rueda”. "El Gobierno busca las condiciones para echarle la culpa al radicalismo", advirtieron desde el partido, donde remarcan las diferencias de trato del oficialismo con ellos en comparación con el peronismo.

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Al momento del tratamiento en particular del proyecto, comenzaron a aparecer más cuestionamientos dentro del bloque, atravesados por las presiones a los diputados radicales que representan a los gobernadores e incluso algunas dudas con respecto a posibles negociaciones entre radicales y LLA.

Cabe recordar que el bloque unificado de la UCR casi queda dividido en dos: un bloque de 22 diputados liderado por De Loredo, mientras que otro de 12 legisladores iba a quedar a cargo de Manes. Con las fisuras expuestas tras la ley, desde adentro reconocen que uno de los desafíos hoy es “trabajar en una estrategia conjunta y clara entre los gobernadores, los diputados y los intendentes”.

Las negociaciones detrás de la Ley Ómnibus

Mientras parte del radicalismo optó por no dar lugar a ningún tipo de negociación, el sector que responde a De Loredo buscó encontrar la forma de brindar gobernabilidad a través de reuniones y propuestas a la ley original. Esto quedó plasmado en la confección de un semáforo que planteaba los puntos más complejos y más negociables dentro de la ambiciosa iniciativa con 4 ejes de preocupación: las facultades delegadas, las privatizaciones, las retenciones y la fórmula de movilidad jubilatoria.

Más allá de las diferencias con respecto al contenido de la ley, desde el comienzo primó la idea colaborar con el Gobierno basados en dos ejes: que gran parte del electorado radical votó a Milei para obtener un cambio y que no se acusara a la UCR de atentar contra el oficialismo.

"En su gran mayoría nuestros electores votaron a Milei. Había que darle las herramientas para impulsar el cambio con los límites que marcamos", subrayan desde el bloque a C5N.com, donde además buscaron evitar darle excusas al Gobierno para atacarlos, algo que igualmente sucedió. En este escenario, también recalcan que todavía hoy está en análisis comprender el voto a Milei, razón por la cual "la idea de poner palos en la rueda choca con la incógnita sobre lo que le pasa a la gente2.

Por fuera de aquellas cuestiones que siguen sobre la mesa, hay un punto que fue clave para la ley y que lo será para observar cómo avanza el vínculo con LLA: el fondo del problema son los gobernadores. "El Gobierno tiene un enfoque confrontativo con las provincias. Las quiere disciplinar y que paguen el ajuste. Se quiso cargar la ley pasando por encima de las provincias”, enfatizan desde el sector más dialoguista radical.

Sin embargo, hubo algunos movimientos que generaron ruidos internos y pusieron el foco en la provincia de Mendoza, gobernada por Alfredo Cornejo, tras conocerse la noticia de que la diputada radical por Mendoza, Pamela Verasay, fuera designada como directora suplente en YPF, mientras que la ministra de Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, lo hizo como directora titular.

Lo cierto es que tras semanas de negociaciones y tensiones dentro del bloque, encabezadas por de Loredo, el oficialismo finalmente decidió mandar de nuevo el proyecto a comisión y luego confirmar que no iban a volver a tratarlo. "Generó sorpresa que decidieran volver el proyecto a comisión. Había cosas para seguir trabajando. No debieron dar de baja la ley”, confesó un dirigente radical que formó parte de las negociaciones con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el jefe del bloque libertario, Oscar Zago.

En lo que sí hay consenso es en las razones que llevaron al fracaso de la ley: la intolerancia, la poca capacidad de diálogo y la desconfianza que acompaña desde siempre al actual Presidente. "Como diputado Milei nunca participaba de las votaciones en particular, era muy desconfiado en el Congreso. Siempre pensaba que Juntos por el Cambio lo quería cagar", revela un ex compañero de banca. Ese costado se plasmó en los agravios vertidos contra el radicalismo durante toda la semana, donde trató de traidores a diputados que apoyaron la mayoría de los artículos.

Tal vez la máximo expresión de la tensión la exhibió el propio De Loredo, quien tras el desenlace parlamentario se puso a llorar en un móvil desde el Congreso. "Después de tantos días y con tensiones adentro del bloque, se terminó con mucho desgaste de no haber rescatado algo. Hubo mucha frustración de colaborar y que no salga. Milei no tiene ganas de trabajar en el diálogo y consenso", analizaron desde el entorno del cordobés.

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Tironeos y discusiones dentro del radicalismo

Con una alianza dominante en el partido entre el presidente de la UCR y senador, Martín Lousteau, y el exgobernador de Jujuy, Gerardo Morales, el debate por la Ley Ómnibus dejó interrogantes sobre cómo leer el tiempo presente, qué espera el electorado radical, qué acciones tomar ante un gobierno como el de Javier Milei y cuáles serán los límites, sobre todo después de las tensiones generadas en el último mes.

Desde el partido radical reconocen que "en este contexto es difícil construir una alternativa superadora", aunque aclaran que a pesar de ciertas diferencias internas "hay voluntad de unidad, de recuperar capacidad política y de definición" siempre y cuando sienten las bases de una estrategia en común.

Con respecto a Milei, el devenir del vínculo gira en torno a la relación con los gobernadores, que empeoró luego de que Milei los ubicara como los principales responsables de la caída de la ley, con amenaza mediante. "La traición se paga cara y La Libertad Avanza no va a permitir que los gobernadores extorsionen al pueblo para mantener sus privilegios. La Ley Bases vuelve a comisión", tuitearon desde la cuenta de LLA, replicado por el propio Milei, quien insiste en alejarse de todas las reglas de la política.

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"Hay voluntad de colaboración pero no hay reciprocidad. Milei se aparta de cualquier sentido común, no quiere negociar y no tiene una idea de país. La UCR está en un debate permanente. Habrá que ver cómo llega el Gobierno los próximos meses y si sigue agrediendo a los gobernadores", resaltaron desde el espacio.

Un dato a tener en cuenta ligado a las provincias surge de la última encuesta de la consultora Zuban - Córdoba, donde ponen el foco en el vínculo de Milei con los gobernadores y exponen que aquella confrontación puede ser "uno de los errores políticos más costosos para el Gobierno".

En el informe se desprende que "la inmensa mayoría de los gobernadores en Argentina cuentan con grandes márgenes de imagen positiva en sus territorios". De los consultados, un 58,1 % se mostró en desacuerdo de implementar un ajuste en las provincias producto de la caída de la ley.

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Mientras de Loredo asumió un rol que internamente consideran "costoso" en algunos puntos y que provocó pases de factura, el rechazo de Manes generó cierta expectativa sobre cómo subieron sus acciones en los últimos días. Más allá de que su voto en contra generó algunas molestias por “prescindir de la lógica colectiva”, por el momento no dan lugar a especulaciones. Manes decide mantener un perfil más bajo y descarta cualquier tipo de beneficio alrededor de su accionar.

Sobre la esencia de la UCR, desde su entorno plantean la necesidad de que haya una renovación, un cambio dentro del espacio con una mayoría de “centro popular”. Dentro del Congreso Manes mantiene un diálogo más cercano con los peronistas que con los del PRO, que hoy los ubica en la misma línea que LLA y les depara el mismo futuro, ya sea en los fracasos o en los triunfos.

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