La adjudicación del 90% de AySA al consorcio encabezado por Rowing S.A., empresa de ingeniería fundada por Walter Román, junto a Transclor, del empresario Mauricio Filiberti, quedó bajo cuestionamiento por la influencia de los hermanos Juan y Patricio Neuss, señalados por su participación indirecta en el grupo ganador; y los empresarios favoritos del Gobierno. Frente a otra operación fraudilenta, persisten los interrogantes sobre la transparencia del proceso, la valuación de la empresa, sus pasivos ambientales y el futuro de las tarifas para 14 millones de usuarios.
El grupo integrado por Rowing, Transclor, Arcos y PHX ofertó US$340,2 millones, por encima de los US$285 millones presentados por el Grupo Roggio, aunque ambas propuestas quedaron por debajo de los US$450 millones que estimaba el Ministerio de Economía. La operación pone bajo la lupa no solo quién quedará al frente de una empresa que presta servicios de agua potable y cloacas a unos 14 millones de personas, sino también las relaciones empresariales detrás de la oferta ganadora y las condiciones en las que se concreta la privatización.
Los hermanos Neuss estuvieron vinculados al consorcio ganador a través de Rowing SA, la constructora de la familia Román, cuyo titular es Walter Román. Además, estuvieron relacionados con Servimagnus, otra firma de esa familia que obtuvo el contrato para el balizamiento de la Hidrovía.
Cuestionamientos a la privatización
La privatización de la empresa trajo diversos cuestionamiento a la operación que realizó el Gobierno. El defensor del Pueblo adjunto en la Provincia de Buenos Aires advirtió que la privatización se cierra sin que los usuarios conozcan cuánto valía la empresa, cuál es su pasivo ambiental ni cómo se verán afectadas sus tarifas.
Cuestionó, en una carta abierta, que no fue transparente la operación: "Durante todo el proceso intentamos saber cuánto valía AySA y cuál era su pasivo ambiental. No fue posible. La valuación del paquete accionario no se hizo pública y el Data Room quedó reservado a los oferentes privados".
"En primer lugar, Rowing integra el holding Equo Capital, presidido por Walter Román. Según los registros de la Cámara Nacional Electoral, dos empresas de ese mismo holding, Direct Group y Lógico, aportaron $20 millones cada una a la campaña de La Libertad Avanza en 2025. Corresponde a la Cámara Nacional Electoral analizar si esos aportes se ajustaron a la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos. Como ciudadanos, lo mínimo que podemos pedir es que se esclarezca", detalló Martello sobre las inconsistencias.
Y agregó: "En segundo lugar, el grupo ganador espera una nueva categorización de usuarios por zonas que, según información del ERAS, le generaría un flujo de caja extra de US$93 millones por año. Ese dato es central y debería conocerse antes de la firma del contrato. Quien compra ya sabe qué ingresos adicionales le esperan. Quien paga la factura todavía no sabe cuánto va a pagar".
"En tercer lugar, Mauricio Filiberti, dueño de Transclor y proveedor del insumo con el que AySA potabiliza el agua desde 2009, también es socio en el control de Edenor. AySA es el mayor consumidor de electricidad del AMBA y, por lo tanto, el principal cliente de esa distribuidora. De confirmarse la adjudicación, un mismo grupo quedaría a ambos lados de esa relación comercial", completó.