El presidente Javier Milei redobló sus críticas contra su par de Brasil, Lula da Silva, después de compartir una publicación en la red social X que lo tildó de "delincuente". El gesto profundizó la tensión con el mandatario del país vecino, que dañaron el vínculo diplomático con la Argentina.
El congresista estadounidense Carlos Giménez, afín al presidente Donald Trump, cargó contra Lula por sus dichos contra un funcionario del país norteamericano. "El odio y el desprecio con el que se expresa el delincuente Lula da Silva de Brasil hacia nuestro Secretario de Estado, Marco Rubio, proviene directamente de sus jefes en la dictadura castrocomunista", aseveró. El posteo fue difundido por el mandatario.
En tanto, el Presidente replicó la publicación en la jornada en la que el canciller brasileño, Mauro Vieira, consideró necesario que la Argentina deje de realizar críticas contra el líder del Partido de los Trabajadores y otras instituciones de su país para poder avanzar en la recomposición del vínculo. "Se necesita un gesto: el de parar las agresiones", afirmó en declaraciones a Clarín, al remarcar que la relación entre ambas naciones mantiene una importancia estratégica pese al deterioro registrado durante los últimos meses.
El funcionario brasileño, que ocupó el cargo de embajador en Buenos Aires entre 2004 y 2010, señaló que la relación bilateral llegó a un punto en el que ambos países actualmente se encuentran representados por encargados de negocios, en lugar de embajadores.
Vieira también rechazó las acusaciones realizadas por Milei respecto de una presunta intervención de Brasil en una campaña internacional contra la Argentina. En particular, calificó de “totalmente falso” el señalamiento sobre un supuesto financiamiento brasileño a la campaña presidencial de Sergio Massa.
Qué dijo Javier Milei durante su visita a Brasil
El detonante del conflicto ocurrió durante la visita del mandatario argentino a Brasil para apoyar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. En ese ámbito, el jefe de Estado argentino calificó a Lula de "ladrón", "presidiario" y "basura socialista", además de atacar al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien denominó "basura calva".
El Gobierno brasileño interpretó estas expresiones como una directa intromisión en sus asuntos internos, exacerbada por ocurrir en territorio propio. A esta postura se sumó la molestia por la defensa pública de Milei hacia Jair Bolsonaro, a quien catalogó como un "amigo injustamente encarcelado", a pesar de la condena de más de 27 años de prisión contra el exmandatario por el intento de golpe de Estado de enero de 2023.