El 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán declaró la independencia de nuestro país. Tras la decisión de los representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata, las manifestaciones populares se hicieron oír al grito de “Viva la Patria” en los alrededores de la Casa de Tucumán. Este hecho histórico determinó la ruptura definitiva de la dependencia política a la corona española completando así el proceso revolucionario que comenzó el 25 de mayo de 1810. La declaración instaba a ser “una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” y agregaba días después “y de toda otra dominación extranjera”.
Pero, ¿fue una concreción realmente definitiva? ¿Cuánto resta aún para que nos consideremos una nación totalmente independiente? ¿Perdura todavía el pensamiento colonial? Sobre este y otros temas dialogamos con el historiador, escritor y docente Felipe Pigna.
Pese al tiempo transcurrido, "el pensamiento colonial está vigente" y por eso surgen cuestionamientos del tipo "¿para que queremos ser independientes?, ¿para qué tener empresas nacionales?, ¿para que cuidar los recursos naturales? Todo esto está puesto increíblemente en duda y creo que tiene que ver con resabios del pensamiento colonial". Pigna explicó que "no es el mismo pensamiento colonial de la colonia española podemos decir, pero sí la idea de que de quién debemos depender".
En ese sentido, el historiador explica que "la declaración es muy interesante porque Tucumán y las provincias no querían saber nada con Buenos Aires, que había querido entregar las provincias a Gran Bretaña. Las provincias no iban a querer venir a un congreso a Buenos Aires y por eso se elige Tucumán. Pero evidentemente una cosa era lo que pasaba en Buenos Aires y otra cosa lo que pasaba en los debates de Tucumán y termina ganando Buenos Aires y terminas logrando que el Congreso de Tucumán se traslade a Buenos Aires, ya para 1817 tenemos ese Congreso instalado en Buenos Aires y se va a sentir la voluntad porteña con la famosa Constitución unitaria del 19".
Pigna describe que "hay una diferencia notable entre los que le están poniendo el pecho a las balas, por ejemplo Belgrano San Martín y Güemes, con los burócratas de la revolución. La gente que estaba peleando por la patria tiene otra producción de discurso, completamente diferente, como puede leerse en las las cartas de Güemes o San Martín".
En su opinión, más allá de las controversias, la declaración de Tucumán es "un paso muy importante" incluso en el plano cultural: "No se puede disimular o esconder o decir que fue todo lo mismo. Me parece que es una especie de negación de algo muy importante que es la conformación de una idea de nación, muy polémica, que va a tardar mucho en conformarse , pero también va a definir grupos de opinión, los unitarios y los federales muy claramente definidos".
Aunque entiende que "realmente está bien dicho, ya casi un lugar común en la literatura histórica, que nos independizamos de España y empezamos a depender de Gran Bretaña. Eso es absolutamente real e indiscutible. Es impresionante cuando ves que cada país de América Latina que se independizó tomó un empréstito con Inglaterra. Ahí empieza obviamente una dependencia que va a durar en el caso argentino, por lo menos hasta la década del 50 del siglo XX". Pigna destaca el papel de San Martín, quien hace cambiar texto original de la declaración para agregar que la independencia debía ser de toda dominación extranjera y no solo de España.
Y aclara que "los grandes pensadores de la patria no repetían los conceptos de la Revolución Francesa. Por ejemplo un Mariano Moreno o Belgrano estaban lejos de ser voltaireanos, querían la educación popular, querían la participación del pueblo en el proceso revolucionario. Inventaron una forma de revolución que no tenía exactamente que ver con la francesa".
Haciendo un paralelo con el presente, Pigna cree que "el 9 de julio debería servir para volver a hablar de estas cosas, este es un momento ideal para que volvamos a plantearnos qué significa la independencia, qué significa la autonomía, qué significa la pérdida de soberanía o la pérdida de recursos naturales valiosos. Bueno, todo esto que para mucha gente es una entelequia hace a su cotidiano vivir. Es importante que la gente entienda que el Estado no es una entelequia, cuando decimos Estado decimos todos nosotros, que somos los grandes financistas de este Estado. Porque hay una idea muy clasista, una mentalidad clase media, de que la gente pobre no paga impuestos y es la que más impuesto paga, porque todo su sus ingresos escasos e ingresos son deducibles".