En medio de la crítica situación que atraviesan millones de inquilinos, que enfrentan una situación con reducida oferta de inmuebles y disparada inflacionaria de los precios, el Senado mantiene la incertidumbre sobre la reforma de la Ley de Alquileres.
Sucede que tras la aprobación en la Cámara Baja de la reforma, que reduce de tres a dos años el plazo de los contratos y establece una indexación cuatrimestral sin atarse a indicadores fijos, muchos propietarios pusieron en pausa sus alquileres a la espera de cómo termine resolviéndose la nueva legislación en el Senado.
En el recinto, las opiniones son bien diferentes. Mientras algunos senadores exigieron dar celeridad a la cuestión para sacar un dictamen y ofrecer una solución posible a los inquilinos, otros sugirieron extender el debate.
Uno de los legisladores que pidió con mayor énfasis un paréntesis en la discusión en el plenario de las comisiones de Legislación General y Presupuesto y Hacienda fue el oficialista Maurice Closs, quien llamó a evitar un trámite exprés y aseguró que "el Senado se tiene que tomar un tiempo y si hay consenso se tiene que votar una ley".
"Nos tenemos que tomar los días que hagan falta", afirmó el misionero. "Tampoco un siglo entero", aclaró. Además presentó un nuevo proyecto para autorizar a las partes a celebrar acuerdos para actualizar por no menos de tres meses y que se pueda actualizar por IPC, por dólar oficial y el índice de alquileres del Banco Central.
La llamada "Ley Lipovetzky" también tiene diferentes visiones dentro de Juntos por el Cambio, ya que hay sectores que ven con mejores ojos la derogación lisa y llana mientras otros se comprometieron a trabajar para darle sanción definitiva al proyecto venido en revisión de Diputados, ya que “se trata del camino más corto y posible en las actuales circunstancias”.
El panorama es complejo para la principal bancada opositora pero tiene chances de concretar su objetivo ya que para asegurarse la ley debe llegar a 37 votos, y ya tendría garantizados 35.