El laberinto de Manuel Adorni

Mientras Patricia Bullrich y las primeras líneas de La Libertad Avanza le sueltan la mano, la Justicia avanza sobre el patrimonio del Jefe de Gabinete. La estadía en el Llao Llao que intentó ocultar, las millonarias remodelaciones bajo sospecha y la trama de contratos en medios públicos que dinamitó su rol como vocero.

-No voy a hablar de nuevo. Es un tema que está en la Justicia. No es un tema de discusión. Es un tema de la Justicia. Punto, basta. No quiero explicar nada.

La expresión de hartazgo es de la senadora nacional Patricia Bullrich, quien conduce la bancada libertaria. Aquello de lo que no quiere hablar tiene nombre y apellido: Manuel Adorni.

La exministra resumió así la encerrona de los funcionarios y legisladores oficialistas. Nadie quiere defender a Adorni. Y menos ella. Lo tiene como competidor directo en la Ciudad de Buenos Aires. Allí aspira a disputar la jefatura de Gobierno el año que viene.

(Paréntesis: la semana terminó con premio para Bullrich. Logró una foto con la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei. El bullrichismo la interpretó casi como una bendición. En la foto aparece también la legisladora porteña Pilar Ramírez, pieza central en el armado porteño del karinismo. Son imágenes de un encuentro político del que también participaron integrantes de La Libertad Avanza y de las filas de Bullrich.)

Adorni, en cambio, debió contentarse esta semana con fotos junto a Karina Milei y una planta de YPF, por ejemplo. Lejos de cualquier contacto con ciudadanos de a pie. Lugares y personas finamente seleccionados para evitar malos tragos al funcionario. El jefe de Gabinete nunca mostró mucho entusiasmo por tomar contacto con seguidores de LLA, según cuentan los que lo acompañaron en la última campaña. Ahora ni siquiera encuentra motivos. En el gobierno temen alguna situación de tensión innecesaria. Ocurre que sus niveles de popularidad bajaron razonablemente desde que lo vieron subir a un avión privado, en días de carnaval, cuando se fue a descansar a Punta del Este, como haría cualquier hijo natural de la casta.

Dentro de La Libertad Avanza, y también en sus márgenes difusos, empiezan a aparecer voces que reclaman la salida de Adorni. No lo acusan de haber delinquido -eso se lo dejan al Poder Judicial-, pero le achacan haber mentido. O mejor dicho: le cobran que haya sido descubierto en la mentira. En el mundo de la comunicación, cualquiera sabe que un vocero descubierto en una mentira se convierte en mudo. Y un vocero mudo no sirve para su función. El jefe de Gabinete solía ser también el mejor vocero del gobierno. Pues dejó de serlo.

El tema es que había más.

A pesar del juramento de Manuel Adorni ante la mesa chica de la Casa Rosada, había más. Faltaban por conocerse detalles de vacaciones de lujo, remodelaciones de casas y departamentos, y transacciones con su amigo Marcelo Grandio. Ese mismo con el que se subió a un avión privado para pasar el receso de Carnaval en Punta del Este.

Había un viaje por conocer. El periodista Ari Lijalad publicó en el portal El Destape que, en junio de 2024, Adorni se fue cuatro días a Bariloche con su familia. Se hospedó en el lujosísimo Llao Llao. Ese viaje es un problema para su narrativa de "deslomado". Él dijo que la escapada a Punta del Este con Grandio era lo único que había hecho en el último año y medio. A nivel judicial, implicará que el fiscal Gerardo Pollicita verifique la información. Luego, quizás se pregunte de dónde salieron los fondos para pagar un hotel cuyas habitaciones familiares rondan los 700 dólares por noche. Lo investiga por enriquecimiento ilícito.

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Había remodelaciones por conocer. El fiscal Pollicita tiene las imágenes del departamento de Caballito. Las jubiladas Claudia Sbabo y Beatriz Viegas se lo compraron en 2025 al exfutbolista Hugo Morales en 200 mil dólares, según declararon. Ese inmueble lucía apagado, desmejorado y descuidado. Luego, dijeron, se lo vendieron a Adorni pocos meses después, en 230 mil dólares. De ese monto, él solo pagó 30 mil. Por el resto le dieron un año sin intereses. Es la misma unidad del mismo edificio, pero luce nuevo.

¿Cuánto salió la remodelación "a nuevo"? ¿Cuál fue el negocio de las jubiladas? ¿Pudieron haber intervenido solo como prestanombres? Son preguntas que deberá resolver la investigación judicial. Sobre esto será escuchado como testigo Pablo Feijoo, hijo de Viegas y conocido de Adorni. Él intermedió en la operación inmobiliaria. Será el miércoles. Ese día también está citado Juan, el encargado del edificio de la calle Miró al 500, donde vive actualmente el jefe de Gabinete.

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El viernes, en tanto, será el turno de Matías Tabar. Es otro testigo convocado para hablar de remodelaciones. Es el contratista que hizo las reformas de la casa del barrio golf Indio Cua. Esa casa la compró la familia Adorni para pasar los fines de semana.

También había más información sobre la relación entre Adorni y la productora ImHouse, vinculada a Grandio. Y entre esa productora y los medios públicos en la gestión de Javier Milei. El juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita analizan 10 transferencias que ImHouse le hizo a Adorni antes de que asumiera la función pública. También analizan los 6 contratos de coproducción que ImHouse logró en la TV pública y Radio Nacional con este gobierno. Todo eso se investiga a la par del viaje a Punta del Este.

“¿Hay más?”, se preguntan los aliados de Adorni por estas horas. Apuestan que sí. Algunos de ellos, incluso, consultan por rumores sobre la posibilidad de que aparezcan más propiedades. Esos rumores apuntan a la comuna 13, donde confluyen Colegiales, Núñez y Belgrano. Son chismes envenenados que poco ayudan al ministro de ministros.

Todo esto mientras Adorni evalúa su estrategia judicial: invocar una vieja y escasa herencia para justificar el nivel de vida que quiso ocultar. También se prepara para ir a rendir cuentas de gestión al Congreso de la Nación. La pregunta es si lo recibirán como un "rockstar" —como solían describirlo sus compañeros de La Libertad Avanza meses atrás— o como un rockero estrellado.

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