El "Congreso más reformista": el contraste entre el discurso y los hechos

Tras un comienzo de año con importantes reformas aprobadas, el oficialismo perdió ritmo legislativo. ¿Qué pasó con el anuncio de Javier Milei de convertir a este en "el Congreso más reformista de la historia"? Qué proyectos logró convertir en ley, cuáles siguen demorados y qué desafíos enfrentará luego del receso.

El Congreso ya entró en receso invernal y espera retomar la actividad el próximo 3 de agosto, con una extensa agenda de proyectos impulsados por el Gobierno. A casi cinco meses del inicio de las sesiones ordinarias, surge una pregunta inevitable: ¿en qué quedó la promesa de Javier Milei de convertir a este en "el Congreso más reformista de la historia"?

Luego del recambio legislativo del 10 de diciembre, en el que el oficialismo engrosó sus filas en ambas cámaras, Milei aseguró durante la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo: "El mandato que la sociedad nos dio no puede ser más claro. Nunca el Congreso de la Nación tuvo una composición tan reformista como ésta".

Acto seguido, anunció que "cada uno de los ministerios ha preparado 10 paquetes de reformas estructurales" y que eso iba a constituir "el año calendario de la reforma: nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina".

Sin embargo, el ritmo legislativo quedó lejos de aquellas expectativas. El presidente prometió enviar diez proyectos por mes, pero desde entonces remitió poco más de una quincena de iniciativas al Congreso y apenas logró la sanción de cinco leyes durante 2026.

De hecho, después del pomposo anuncio realizado en la Asamblea Legislativa, solo dos proyectos del Ejecutivo obtuvieron la aprobación del Congreso: la modificación de la Ley de Glaciares y el acuerdo para el pago a los holdouts. Las otras tres leyes sancionadas durante el año habían sido aprobadas previamente en el período de sesiones extraordinarias: la reforma laboral, el acuerdo Unión Europea-Mercosur y el Régimen Penal Juvenil, que redujo la edad de imputabilidad de 16 a 14 años.

En aquel contexto de impulso inicial, la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, celebró los avances con una publicación en redes sociales: "Este equipo de Senadores hizo historia. De verdad. Si hicimos todo esto en 2 meses, imagínense todo lo que vamos a hacer cuando arranquen las sesiones ordinarias".

Los meses posteriores mostraron un escenario muy distinto. Si bien el oficialismo consiguió avanzar con algunos proyectos relevantes, el volumen de reformas aprobadas quedó muy por debajo de las expectativas que el propio Gobierno había generado.

El caso Adorni terminó por monopolizar la agenda política y parlamentaria durante varias semanas, relegando el tratamiento de buena parte de las iniciativas del Ejecutivo. Sin embargo, una vez resuelta esa situación, la actividad legislativa tampoco recuperó el ritmo esperado.

El ejemplo más claro es el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que incluye la derogación de los límites para la adquisición de tierras por parte de extranjeros. La iniciativa sufrió cuatro postergaciones consecutivas y todavía no consiguió ser debatida en el recinto. La nueva promesa oficial apunta al 6 de agosto, cuando el Congreso retome su actividad.

Los proyectos que siguen en carpeta

Mientras tanto, algunos proyectos ya cuentan con media sanción de la Cámara de Diputados y aguardan su tratamiento en el Senado, entre ellos la reforma del régimen de zonas frías, el denominado "Súper RIGI" y la Ley Hojarasca.

Entre las principales deudas legislativas del oficialismo sobresale la reforma electoral, una de las iniciativas más ambiciosas del Gobierno, que incluye la eliminación definitiva de las PASO y que todavía no logró iniciar su tratamiento en comisión.

Otros expedientes avanzan a un ritmo aún más lento. La reforma de la Ley de Salud Mental continúa sin dictamen de comisión, pese a que el oficialismo pretende tratarla durante agosto. La iniciativa sobre ludopatía ni siquiera comenzó su debate parlamentario, al igual que la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal. A esa lista se suman la Ley de Sociedades impulsada por Federico Sturzenegger, la Ley de Lobby y la aprobación del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), vinculado al acuerdo alcanzado con Estados Unidos.

Lejos de reducir la agenda, el Gobierno anticipó que en las próximas semanas enviará nuevos proyectos considerados estratégicos. Entre ellos figuran la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central —para la que Milei ya encabezó dos reuniones con diputados y senadores oficialistas e incluso analiza anunciarla por cadena nacional—, el proyecto de "shutdown" y la nueva versión de Inocencia Fiscal (II).

Además, el 15 de septiembre el Poder Ejecutivo deberá presentar el proyecto de Presupuesto 2027, una discusión que históricamente concentra buena parte de la actividad parlamentaria durante el segundo semestre.

Uno de los pocos capítulos donde el Gobierno sí logró mostrar avances sostenidos fue en la aprobación de pliegos judiciales. En lo que va del año, el Senado ya dio luz verde a más de un centenar de designaciones entre jueces, fiscales y defensores oficiales.

Con un semestre ya concluido, el balance legislativo muestra una distancia considerable entre la ambiciosa meta anunciada por Milei y los resultados concretos obtenidos hasta el momento. El segundo tramo del año será determinante para saber si el oficialismo logra acelerar el tratamiento de su agenda o si la promesa del "Congreso más reformista de la historia" queda más cerca del discurso que de los hechos.

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