El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, volvió a exponer sus desacuerdos con el gobierno de Javier Milei y cuestionó sus medidas económicas, en el marco de la apertura del 154° período de Sesiones Ordinarias de la Legislatura provincial.
El gobernador renovó sus críticas al Presidente, en el marco de la apertura de sesiones ordinarias en la provincia de Buenos Aires. "Es un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno", advirtió.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, volvió a exponer sus desacuerdos con el gobierno de Javier Milei y cuestionó sus medidas económicas, en el marco de la apertura del 154° período de Sesiones Ordinarias de la Legislatura provincial.
En su discurso, Kicillof acusó a la administración de La Libertad Avanza de someter a la provincia de Buenos Aires. "La Provincia tuvo que convertirse en escudo y red para proteger a nuestro pueblo frente a un Estado desertor y un modelo económico desastroso. Tengo que señalar el condicionante principal de esta nueva etapa: la asfixia financiera a la que nos somete el Gobierno. A los bonaerenses nos quitaron recursos que nos corresponden por ley", enfatizó.
"Nos retuvieron y recortaron fondos destinados a jubilaciones, seguridad, al incentivo docente y obras públicas. En otras palabras, es un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno, ya que se queda con los recursos de los bonaerenses. Por eso quiero agradecer e invitar a esta Legislatura a seguir reclamando, con firmeza, lo que le deben a nuestra provincia y a nuestro pueblo", remarcó en esta línea.
En otro fragmento, el gobernante bonaerense criticó el impacto del ajuste de la administración libertaria. "La llamada 'motosierra' no se usó para recortar privilegios de la política, sino todo lo contrario: se aplicó sobre jubilaciones, obra pública, programas sociales, universidades y transferencias a las provincias. Eso no es eficiencia: es deserción y abandono de responsabilidades básicas", aseveró.
"Suele ocurrir que quienes aplican este tipo de políticas no comprenden la dimensión humana y la dimensión social de la economía. Las fábricas no solo fabrican cosas. Cada fábrica, fabrica un país. No es una metáfora: es una verdad social. Una fábrica es trabajo, es identidad, son proveedores, es un barrio, son comercios, es una escuela técnica, es conocimiento y es dignidad. Por eso la desintegración del tejido industrial es un crimen social", marcó.