El incendio del petrolero Skylight tras un ataque atribuido a Irán cerca del estrecho de Ormuz volvió a encender las alarmas sobre la seguridad del suministro energético mundial. El episodio ocurrió en medio de la escalada bélica en Medio Oriente tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel, y dejó al menos cuatro heridos, además de obligar a evacuar a toda la tripulación. El incidente reavivó el temor a una interrupción del tránsito en una de las rutas más sensibles para el transporte de crudo.
Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/WORLDFEED_X/status/2028114171003617579&partner=&hide_thread=false
El estrecho de Ormuz es un corredor estratégico que conecta el Golfo Pérsico con el resto del mundo y concentra una porción clave del comercio global de petróleo y gas. Por allí circulan millones de barriles diarios con destino a Asia, Europa y otros mercados, lo que convierte cualquier incidente en un factor con impacto inmediato sobre el sistema energético internacional.
La reacción del mercado fue casi instantánea. El precio del barril de petróleo Brent subió un 10% y alcanzó los u$s80 este domingo en el mercado extrabursátil, según informaron operadores petroleros a Reuters. La suba refleja el aumento de la prima de riesgo ante la posibilidad de nuevos ataques o restricciones al tránsito marítimo en la zona.
Distintos analistas del sector advirtieron que, si el conflicto se profundiza o se registran interrupciones en el suministro, el precio del crudo podría escalar hasta los u$s100 por barril en el corto plazo. El mercado ya comenzó a incorporar la posibilidad de mayores costos logísticos, seguros más caros y eventuales desvíos de rutas.
El mayor temor es un bloqueo parcial o total del estrecho. Sus carriles de navegación son reducidos, por lo que un buque dañado podría obstaculizar el tránsito y generar demoras significativas. En ese escenario, los petroleros deberían utilizar trayectos alternativos más largos, con el consiguiente aumento de costos y tiempos de entrega.
Aunque los especialistas consideran que un cierre prolongado no es el escenario más probable por el impacto económico global que implicaría, la incertidumbre ya domina al mercado. La evolución del conflicto pasó a ser el principal factor que determina el comportamiento del petróleo y podría provocar nuevas subas si se agrava la situación en la región.
Además del crudo, el estrecho también es una vía clave para el transporte de gas natural licuado desde los países del Golfo, lo que amplía el alcance del riesgo. Una alteración sostenida en ese corredor afectaría los precios de la energía, el abastecimiento y el equilibrio económico global.