En pleno conflicto bélico, Rusia acusa a Ucrania de estar detrás del asesinato de Daria Duguina, hija de un reconocido filósofo ruso que se mostraba a favor de la invasión. La mujer murió a causa de una bomba colocada bajo el auto que ella manejaba en Moscú.
La periodista y politóloga, según informaron, murió de inmediato en el lugar de la explosión, a la vez que aclararon que el vehículo se incendió por completo y que se abrió una causa por homicidio. A pesar de la gravedad, un asesor del presidente ucraniano Volodomir Zelenski desmintió tener relación con el atentado.
Daria es hija de Alexander Duguin, un filósofo al que medios occidentales describen a menudo como "cerebro" o uno de los mentores ideológicos del presidente ruso, Vladimir Putin.
Duguin es uno de los filósofos que ha popularizado el concepto de "Nueva Rusia", que el Gobierno de Putin ha usado para justificar la anexión de la península ucraniana de Crimea, en 2014, y su apoyo a rebeldes separatistas alzados en armas en el este de Ucrania desde ese mismo año.
Duguina expresaba visiones similares como comentarista del canal de TV nacionalista ruso Tsargrad.
En marzo había sido sancionada por Estados Unidos por su trabajo como jefa de edición de United World International, un sitio de Internet al que Washington acusa de diseminar desinformación y propaganda prorrusa.
Al anunciar las sanciones, Estados Unidos citó un artículo suyo de este año en el que decía que Ucrania iba a "perecer" si se adhería a la OTAN, la alianza militar transatlántica liderada por Washington.