El primer ministro de Bulgaria, Rosen Zhelyazkov, renunció este jueves, cediendo a la presión generada por una ola de protestas a nivel nacional que congregó a decenas de miles de ciudadanos la noche anterior. Las manifestaciones exigían la dimisión del Gobierno en medio de acusaciones de corrupción que minaron la confianza pública en la administración de centroderecha. La renuncia fue presentada ante la Asamblea Nacional en una sesión extraordinaria.
Al formalizar la salida de su gabinete, Zhelyazkov enfatizó la necesidad de responder al sentir popular: "Escuchamos la voz de los ciudadanos, debemos estar a la altura de las exigencias. Tanto los jóvenes como los mayores alzaron sus voces a favor de la dimisión. Hay que fomentar esta postura cívica", declaró el primer ministro saliente.
Zhelyazkov también abordó el futuro político del país, instando a los líderes de la protesta a capitalizar el movimiento para definir el próximo liderazgo. "Las protestas deben transmitir cuál debe ser el perfil del Gobierno a partir de ahora", señaló. "Los ciudadanos deben exigir esto a los líderes de la protesta, es un llamamiento a favor de un Gobierno que se base en los logros de los anteriores, pero a través de una buena transición".
La jornada clave que precipitó la renuncia fue la del miércoles, cuando decenas de miles de búlgaros se sumaron a la convocatoria en todo el país. Solo en la capital, Sofía, los manifestantes se congregaron en una plaza céntrica cercana a los principales edificios gubernamentales. Informes de prensa indicaron que se proyectaron con láser mensajes como "Dimisión", "Fuera la mafia" y "Por unas elecciones justas" sobre la fachada del edificio del Parlamento.
La magnitud de la asistencia en Sofía fue notable. Según estimaciones de medios de comunicación basadas en imágenes de drones, la cifra de manifestantes superó las 100.000 personas, con algunos reportes situando el número hasta en 150.000, incluyendo la adhesión de estudiantes universitarios. Los organizadores señalaron que esta convocatoria excedió la afluencia de las protestas de la semana previa, que ya habían logrado congregar a más de 50.000 personas.
El descontento se manifestó más allá de Sofía, con protestas documentadas en más de 25 grandes ciudades, incluyendo Plovdiv, Varna, Veliko Tarnovo y Razgrad. En Plovdiv, varios miles se reunieron en la Plaza Saedinenie, portando banderas nacionales y pancartas antigubernamentales. También se reportaron concentraciones significativas en Burgas, donde unas 10.000 personas presentaron sus demandas frente al ayuntamiento.
La diáspora búlgara se sumó al movimiento, con manifestaciones de solidaridad en ciudades internacionales como Bruselas, Londres, Berlín, Viena, Zúrich y Nueva York, exigiendo la dimisión del Gobierno, mejores condiciones de vida y de trabajo.
Las manifestaciones iniciaron la semana pasada, originalmente motivadas por un controvertido plan presupuestario para 2026 —que incluía subidas de impuestos y de cotizaciones a la seguridad social—, plan que el Gobierno ya había retirado antes de la renuncia de Zhelyazkov.