Reino Unido: Andy Burnham asumió como primer ministro tras la renuncia de Keir Starmer

El líder laborista asumió el cargo en una rápida transición de poder que podría desembocar en elecciones anticipadas.

El Reino Unido tiene un nuevo primer ministro. El laborista Andy Burnham asumió este lunes al frente del Gobierno tras la renuncia de Keir Starmer, en un recambio acelerado que lo convirtió en el séptimo jefe de Gobierno británico en la última década.

Burnham, hasta ahora alcalde de Manchester, debió ser elegido nuevamente como diputado para cumplir con los requisitos para acceder al cargo. Su llegada al poder se produce en un contexto político marcado por la posibilidad de una convocatoria anticipada a elecciones, en momentos en que el Partido Laborista busca consolidar su posición frente al avance de la oposición y la ultraderecha liderada por Nigel Farage.

Como marca el tradicional protocolo británico, Starmer acudió al Palacio de Buckingham para presentar formalmente su renuncia ante el rey Carlos III. El mandatario llegó en un vehículo oficial y abandonó el lugar en un automóvil particular, una imagen que simboliza la transferencia del poder en el sistema político del Reino Unido.

Antes de dejar Downing Street, Starmer pronunció un discurso de despedida en el que sostuvo que su etapa al frente del Ejecutivo había concluido. "Voy a visitar a Su Majestad el rey para presentar mi renuncia y cerrar el capítulo de mi rol de primer ministro", expresó.

El dirigente laborista, que había anunciado su dimisión el 22 de junio tras perder el respaldo de su bloque parlamentario, afirmó además que se retira satisfecho con la gestión realizada. "Ha sido el privilegio de mi vida servirles a ustedes y a esta gran nación como primer ministro. Confío en que el Reino Unido es ahora más fuerte y más justo de lo que era hace dos años", señaló. Y agregó: "Me voy con una sonrisa y orgulloso de lo que conseguimos".

En su balance de gobierno, Starmer destacó entre los principales logros la reducción de la pobreza infantil, el descenso de la inmigración, el fortalecimiento de la defensa nacional, la mejora de la posición internacional del Reino Unido y el respaldo brindado a Ucrania durante su gestión.

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