Los líderes de doce países europeos pidieron este lunes a la Unión Europea un papel más activo para reforzar la seguridad en el Ártico durante una cumbre realizada en la ciudad de Rovaniemi, Finlandia. Los mandatarios fundamentaron su reclamo en las graves tensiones geopolíticas, la amenaza militar de Rusia y las recientes maniobras de Estados Unidos sobre la región.
Al término del encuentro, las autoridades de Alemania, Francia, Dinamarca y Suecia emitieron un documento conjunto en el cual expresaron: "La seguridad en el Ártico debe garantizarse colectivamente". Asimismo, el canciller alemán Friedrich Merz sostuvo que "esta región se ha convertido en un punto caliente geopolítico" y advirtió sobre las maniobras militares rusas en la frontera.
Por su parte, el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, señaló que existe una "alta demanda de acciones concretas de la Unión Europea en el Ártico" en un contexto donde "el Ártico ha surgido como escenario de la competencia entre grandes potencias". La preocupación de los dirigentes aumentó luego de que Donald Trump amenazó en enero con tomar Groenlandia por la fuerza, hecho que desató una crisis con Dinamarca.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, afirmó que lo que ocurre en el área "es una cuestión europea". En tanto, la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, solicitó aumentar la flota de barcos rompehielos para proteger la zona, mientras la Comisión Europea prepara una nueva estrategia formal para definir los pasos del bloque durante los próximos años.
El cambio climático y la disputa de recursos intensifican el conflicto militar en el Ártico
La cita diplomática ocurrió días después de la captura de un barco ruso en el archipiélago de Svalbard por parte de Noruega a pedido de Ucrania, acción que provocó el rechazo de Vladimir Putin. A este clima de tensión se suma el impacto ambiental, ya que los informes científicos indican que el polo norte se calienta casi cuatro veces más rápido que el promedio del planeta.
La paulatina pérdida de la capa de hielo habilita el tránsito en rutas marítimas antes inaccesibles y despierta el interés económico de potencias mundiales. Países como China y Corea del Sur probaron el envío de barcos cargueros por la Ruta Marítima del Norte a través de aguas rusas, con el objetivo de verificar la viabilidad del transporte comercial en la zona.
Frente a este escenario, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, garantizó una ayuda financiera de 200 millones de euros para Groenlandia durante los próximos dos años. Este fondo permitirá enfrentar las consecuencias del calentamiento global, actualizar la infraestructura de telecomunicaciones y modernizar las centrales hidroeléctricas, la educación y la industria pesquera local.